Linaje

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 3

Siento unas personas hablando, abro los ojos y la luz entra por la ventana, me molesta, ya que la tengo en toda la cara. Me ciento al borde de la cama y me quedo mirando los pies, miro el despertador y marcan las 6:40, cuando mis clases comienzan a las 7:15.

Corro a toda prisa, me lavo lo más rápido que puedo, tomo mi uniforme y me lo pongo, busco mis útiles y los meto a mi mochila. Bajo las escaleras casi rodando y me topo con mi tía

- Hola. Buenos días.

- Buenos días – le respondo de prisa.

- ¿Vas a desayunar? Esta todo listo en la mesa – dice mi tía probando sea lo que es en su taza.

- No, tengo una prueba a primera hora y voy tarde.

Entro a la cocina corriendo, tomo una manzana y la meto en la mochila. Ya saliendo me detiene Natasha.

- Chris, tengo algo que decirte – me tranca el paso.

- Ahora no Natasha, voy tarde.

- Oye Chris, son las 7 – dice Gabriel sentado en la mesa.

- ¡Mierda! Adiós – salgo disparada de la cocina.

- Come algo más en la cafetería de la escuela, una manzana no es suficiente – Anik grita detrás de mí.

Salgo de toda velocidad a la parada del bus y justo en ese momento llega, me subo, le pago al chófer y me deslizo en unos de los asientos en la parte trasera, saco mi móvil y le tecleo rápido a Sharon pidiéndole que me guarde un puesto. Ya habiendo pasado 5 minutos, aún no recibo respuesta alguna de Sharon.

_______________

Ya haber llegado a la siguiente parada me bajo, solo me faltan dos cuadras y llego al Lycée.

Camino – corro – lo más rápido posible y no me fijo en nada más, solo en llegar a tiempo. Las bocinas de los autos suenan, personas quejándose de llegar también tarde a sus trabajos. Todas las mañanas tránsito estas calles y hasta ahora no se me había sido tan largo el camino.

Voy cruzando por el paso peatonal y no me fijo en el semáforo, de hecho, no me fijo en nada.

Siento que fue lanzada hacia adelante. Cuando logro orientarme, estoy en el suelo, mi mochila esta aun lado. Mi corto cabello lo tengo todo en la cara.

- ¿Estás bien? – dice una voz masculina y extrañamente familiar – Déjame ayudarte.

El chico toma mi brazo para ayudarme a levantarme. Su mano al entrar en contacto con mi piel hace que se me erice los pelos de la nuca. Al hacerlo apartó inmediatamente el brazo.

- Tranquila, solo quiero ayudarte. – su voz es amable – La verdad lo siento, no era mi intención golpearte con mi camioneta. No te vi y…

- Esta bien – lo interrumpo – no es para tanto.

Al alzar la vista y ver a la persona que casi me manda al otro mundo, no puedo crear de quien se trata.

- ¡Tu! – dice el Ackerman frunciendo el ceño.

Su mirada es penetrante, es como si supiera que estoy pensando. Su ámbar es intenso. Su ceño se frunce más y eso hace que salga de mi trance.

- Disculpa, no me fije en el semáforo.

- Haces bien en hacerlo – el tono del Ackerman cambia, ahora habla tan frío, es como si mi solo presencia le molestara – ¿Necesitas lentes o que?

Tomo mi mochila del asfalto, la sacudo y me la llevo al hombro. Lo miro y solo veo enojo en su expresión.

- Ya me disculpe, ¿no es suficiente para ti? – ¿Qué le pasa a este chico? Solo fue un accidente, no es para tanto – Tu camioneta tiene seguro ¿verdad? Si le hice alguna abolladura o rasguño, eso lo pagara.

Al soltar esas palabras, la cara del Ackerman pasa de enojo a asombro.

Miro mi reloj en mi muñeca y marcan ya las 7:15, ¡mierda! Si que se me hizo tarde. Voy a perder la nota si no me voy ahora.

Me volteo para seguir con mi camino. Al hacerlo me toma del brazo con fuerza.

- No puedo dejarte ir en el estado que estas – su expresión es mas tranquila y su tono parece cansado – es… peligroso.

Sin darme cuenta, se formo un círculo de personas a nuestro alrededor, las bocinas de los autos suenan para que nos apartemos y dejarlos pasar.

Hice caso omiso a lo que decía y salgo de ahí lo más rápido posible.

_______________

Ya en la puerta del salón agitada y jadeando – por haber corrido lo que me quedaba de camino – todos se me quedan viendo. Las cosas del profesor están en su mesa, pero no hay señales de él en el salón. Me dispuse a entrar y alguien a mis espalda se aclara la garganta ¡Dioses ayúdenme!



CRIF

Editado: 17.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar