Linaje Negro: Destino (serie Linajes)

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Extracto Diario de Kellan Brahms

03 de octubre de 1840

 

No me siento orgulloso por lo que hice, pero, ¿qué otra opción tenía?

La manada estaba desesperándose a causa de las peleas que el celo de Laila causaba, mi padre tenía demasiado en sus manos tratando de evitar que los machos no vinculados se mataran entre sí, los padres de Laila acusándome por engañar a su hija y hacerla sufrir, y exigiendo que cumpliera y sacara a Laila de su miseria. Las lobas madres de los no vinculados estaban furiosas y se quejaban constante mente ante mi madre sobre lo que mis irresponsables actos habían traído a la manada. sumado a los ataques de los Itzalas y las desapariciones de más y más hembras, mi padre estaba lleno de problemas y no quería sumarle uno más. Incluso empezaron a cuestionarse si yo podría ser un buen alfa, una vez mi padre cediera su lugar, lo que ponía en riesgo la posición de mi padre en estos momentos.

Eso no me importaba, la verdad, ser el alfa o no para mí no es primordial, pero la manera en la que esta absurda situación estaba afectando a Marya, y a mi familia, sí. Cada vez estaba más retraída y empecé a notar como las demás hembras hablaban a sus espaldas, como cada chisme sobre mí y sobre Laila que llegaba sus oídos suba matando su chispa. Y, para colmo, Laila estaba tan empeñada en conseguirme y que la reclamara, que tenía la intención de retar a Marya por mí.

Eso no pasaría. No lo permitiría.

A pesar de que Marya y su loba son cada vez más fuertes. Laila es una lo es mucho más. Su padre y su madre, dos de los mejores ejecutadores de que tuvo mi padre; ellos se encargaron de entrenarla bien desde que era muy pequeña, además, su linaje es uno de los más puro en nuestra especie. Según la historia de su familia, su sangre, al igual que la de mi familia, hace parte de las siete familias que desciende directamente de la primera madre, por lo que sus sentidos y su fuerza es mucho más desarrollada y potente que la de un hibrido como Marya. Sí, la loba de mi compañera es de pelaje oscuro (señal de la bendición y fuerza), pero, aun así, hay demasiada sangre humana también.

Debía proteger a mi compañera, sin importar el costo.

Por ello, decidí aceptar acudir ante Laila, para terminar de una vez por todas con esta situación.

Tuve que mentirle a Marya, decirle que saldría a patrullar la frontera debido a los últimos ataques que se presentaron la semana pasada, donde la hembra alfa de otra manada fue atacada. No sé si me creyó o no, no obtuve respuesta alguna de su parte.

Rezándole a la diosa Asena y a la madre luna para que todo no tuviera que llegar a la ultima instancia de mi plan, tomé el camino hacia la casa de los Sallow.

Al llegar, Laila me esperaba con el ritual de apareamiento preparado. El aroma de su celo producía repulsión en mí, la fragancia a la que una vez di la bienvenida, ahora era desagradable y ofensiva en mi presencia. Tuve que hacer mi mayor esfuerzo para no dejar salir a mi lobo y que atacara a Laila.

Realmente estaba loca, ella y cada hombre o mujer Lycans podía sentir a kilómetros el aroma de mi compañera impregnado en mi piel demostrando que el vinculo era muy fuerte, y, aun así, pretendía que la reclamara y me uniera a ella.

La alejé cuando se lanzó a mis brazos, llamé por sus padres y una vez que estuvieron frente a mí, expuse mi plan. Reté a los machos de la familia de Laila a un duelo a muerte si ella seguía insistiendo en que la tomara.

No podía retar a Laila, es una hembra y, siendo yo un macho y el ejecutor principal de mi padre y futuro alfa de la manada, poner a una hembra en la posición de enfrentarse a mí, simplemente va contra toda regla y valor que como Lycans tenemos. Retar a Laila y asesinarla era poner a Marya en bandeja de plata para cualquier otro lobo que quisiera retarla en nombre de Laila o su familia. Yo no estaba dispuesto a romper la regla que protegía a mi compañera.

Retar al padre de Laila enviaba un mensaje a todos, no estaba dispuesto a dejar pasar la afrenta contra mi compañera y… me enfrentaría a cualquier persona que apoyara el siquiera burlarse de mi compañera. Ella es mía para defender y si tengo que acabar con cada padre o hermano de nuestras lobas, lo haría.

Laila ama a su padre y a su hermano. Siempre me ha dicho lo importante que son para ella y como haría lo que fuera por ellos. En el pasado, cuando creí estar enamorado de ella y le pedí fervientemente que huyera conmigo, se negaba, para ella era muy difícil alejarse de su familia. Siempre los puso a ellos por encima del “amor” que decía tener por mí.

Así que ahora, iba a usar a mi favor esa lealtad y amor por su familia, ellos o nada. Si seguían insistiendo iría a muerte con ellos, no me tendría a mí de ninguna manera, pero era su decisión si también quería perder a su familia.



Maleja Arenas

Editado: 18.07.2019

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