Linaje Negro: Destino (serie Linajes)

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Capítulo 15

Aryam

Me esperaba cualquier cosa, menos esto.

Este lugar es impresionante. Es todo lo contrario a lo que puede inferir uno a partir de su nombre.

¿Por qué le llamaron así?

The Cavern Club no parece una caverna, más bien es un muy lujoso antro. O al menos eso se ve en su fachada. Todavía no me decido a entrar. De todas formas, aún es temprano. Zack me citó a las ocho, llego quince minutos antes.

Decidí venir más temprano para ver el lugar y sus alrededores. Como lo pensé anteriormente, el nombre del sitio me dejó mucho que pensar. Me imaginé una taberna de mala muerte, con tipos que te harían orinar tus pantalones con sólo una mirada, mujeres semidesnudas y dándote mal de ojo, un edificio cayéndose a pedazos, oscuro y frío... en fin. Juzgué el sitio sin antes conocerlo. Este edificio de cuatro pisos es impresionante. Los paneles brillantes, las letras en cursiva y rodeadas de luces rojas, la puerta de acceso en vidrio inteligente...

Sin embargo, algo que sí es un poco inquietante es el hecho de que estamos casi en medio de la nada. El edifico más cercano está a unos buenos tres enormes lotes de distancia a lado y lado. Asumo que es un distrito en transformación o algo, ya que el inmenso río Momperí y el malecón en construcción se encuentra a unos metros. Cuando lo terminen esto será hermoso. Probablemente los lotes vacíos estén así porque se construirán tiendas, restaurantes, hoteles y apartamentos. El dueño de The Carven se hará pronto de un buen dinero por esta ubicación.

Suspiro y, haciendo acopio de mi sentido de la idiotez, decido salir del auto y caminar la corta distancia hasta la puerta lateral del club. Sí, lo sé, realmente yo mismo me pongo en bandeja de plata. Pero, gracias a esta nueva aplicación, tengo programo enviar un mensaje masivo de socorro a todos mis contactos si no cancelo su envío en cuarenta minutos.

No le dije a nadie que venía a este lugar. Lo más lógico es que lo hubiera hecho, pero después de lo que pasó ayer, sí, no es conveniente. Luego de que corriéramos para encontrarnos con mis primos y mi tío. Bea y yo no nos poníamos de acuerdo en contar qué fue lo que exactamente pasó, por lo que mi familia todavía se pregunta si casi nos ataca una zarigüeya, un topo, un perro callejero o ardillas voladoras. Recibimos un buen regaño por asustarlos y por hacerlos llamar a los trabajadores que ya descansaban para que les ayudaran a buscarme. Mi prima se preocupó mucho al no encontrarme en ninguna parte de la casa y la clínica, y, teniendo en cuenta mi visita al hospital y mi "crisis" pasada, alertó a todos

No está de más decir que Bea sigue un poco "alterada" y susceptible. No fue ella misma hoy, se la pasó pensando en los lobos, específicamente en el lobo que le guiño y sacudió la cola. Incluso escribió todo lo que sucedió anoche en su diario y lo leyó mil veces hoy. Tal vez en este momento lo esté leyendo de nuevo. Por ese motivo no le dije de este encuentro, eso y que sé, no me hubiera permitido venir. Aunque para ella Zack es muy apuesto, sigue siendo un loco del que desconfiar.

Llego a la puerta y espero. Zack me dijo que no tocara, que cuando yo llegara él lo sabría. Por lo menos esta parte está bien iluminada. Reviso una vez más mi teléfono, Bea me ha escrito ya preguntándome dónde estoy. Le doy una vaga respuesta y me vuelvo al escuchar pasos fuertes acercasen a mí, por detrás.

Un enorme, que digo enorme, gigantesco, monumental, titánico; no, un ciclope, se detiene a unos cuantos pasos de mí. Su cabello es del mismo tono negro que el mío, e igual de largo. Tiene una sombra de barba y unas profundas ojeras alrededor de sus ojos oscuros que disparan directamente hacía mi pequeña humanidad.

¿De dónde Salió? Aquí sólo hay árboles, lotes vacíos con insumos y maquinaria de construcción y el jodido río al frente.

El tipo inhala profundamente, me mira, cierra los ojos, vuelve a inhalar y sacude su cabeza. Un segundo después, su cabeza se levanta y mira en dirección a los árboles en el lote donde dejé mi auto. Regresa su mirada a mí y estrecha sus ojos.

—Derrick te está esperando. Ven conmigo —gruñe. Su voz es impotente, fuerte, terrorífica. Creo que este es el tipo de hombre que logra te hagas pipí en tus braguitas.

—¿Perdón? —grazno. Tengo que inclinar totalmente mi cabeza hacia atrás para poder verle—. Yo vine aquí por Zack.

Sus enormes brazos que podrían partirme en dos con un solo movimiento, se cruzan y una de sus gruesas cejas se levanta.

—¿Eres Aryam Apraiz?

—Eh ¿sí?

—Entonces, Derrick te espera.

Voy a decirle que no sé quién demonios es Derrick, pero se vuelve hacia la puerta, esta se abre y él entra. Alguien debe abrirla y cerrarla desde algún lugar, ya que mientras que no entro permanece abierta, pero apenas y doy un paso dentro del lugar, se cierra. El pasillo en el que me encuentro está un poco más oscuro, la parte trasera del gigante ya está alejándose de mí, por lo que apresuro el paso y lo sigo al cruzar hacia unas escaleras.



Maleja Arenas

Editado: 18.07.2019

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