Listón azul

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XXX

Me despierto y Demian está a un lado de mí. Me giro para darle la espalda, anoche no lo espere a que llegara de la habitación, por alguna razón me sentía avergonzada del beso de despedida de Afrodita. Sé que no pudo ser mal intencionado… ¿o sí?  ¡No! ¿Por qué? A mí ni siquiera me gustan las chicas, no es que Afrodita no sea hermosa… en realidad es muy hermosa, pero no… no…. Yo amo a Demian, Demian es mi caballero de armadura blanca… aunque claro… Demonio, siempre será un demonio.  Maldita sea Allisson ¿Qué te pasa?

-¿Estas bien preciosa?- Demian despierta y me abraza por la espalda, doy un pequeño brinco por mis pensamientos. –Te espante.

-No, no. ¿Por qué lo harías?- le respondo nerviosa.

-O quizá es tu conciencia intranquila por algo- Demian pone su boca cerca de mi oído recargando su cuerpo junto al mío.

-No…  No sé de qué hablas-  puedo sentir mi garganta como tiembla del nervio, siempre he pensado que Demian puede leer mi mente ¿Puede? No, eso sería demasiado.

-Quizá anoche- Demian coloca su mano en mi cadera –Te quedaste con ganas de algo- 

La sonrisa de Afrodita después de besarme salta a mi mente.

-Quizá- continua –Se te antojaba algo más- El aliento de Demian invade mi cuerpo como una brisa de mar, pero en vez de fresca es cálida y enciende mis deseos.

-No Demian… ¿Cómo crees?- La mano de Demian comienza a levantar mi pijama-vestido  y se comienza a meter en mi ropa interior.

Demian es rápido para encontrar ese punto… ese maldito punto que hace que abra mi boca y vibre de placar.

-Demian…- digo soltando el aire –El toque de ángel- logro decir antes de morderme los labios.

-¿No quieres?- me dice con una voz siniestra y lujuriosa-

-Mjm…- le gimo de manera afirmativa –Pero…-

-Aquí el único toque importante es este…- me dice mientras su dedo provoca que mi ropa interior se comience a humedecer, un ligero quejido sale de mi boca, sé que Demian estará encantado, le encanta hacerme hacer estos ruidos. –Te deseo- me dice al oído.

-Yo a ti.- le confieso.

Demian se levanta de la cama y toma una corbata que dejo en el escritorio, regresa a la cama y me coloca viendo hacia arriba, viéndolo a él.  Se quita la camisa y me deja ver su cuerpo, coloco mi mano en su abdomen y el levanta el rostro en lo que parece una combinación de placer y dolor. ¿Debo preguntarle si está bien? ¿El toque de… Demian se abalanza sobre mí y pone su corbata en mis ojos.

-¿Qué…-

-Shhhh…- me calla. Demian termina de vendar mis ojos, estoy nerviosa, en mis piernas comienzo a sentir un cosquilleo, pero ya es normal al contacto con Demian, yo lo lastimo pero él me hace sentir cosas que nunca he sentido. Me besa como nunca hasta ahora, muerde mis labios, juega con ellos.

Demian levanta mi pijama-vestido, mis pechos desnudos a su merced, toda yo a su merced, coloca su mano en uno de mis pechos y con uno de sus dedos húmedos acaricia la aureola de mi pezón. –Hermosa- me dice antes de comenzar a sentir como su lengua acaricia en círculos donde su dedo comenzó, mi boca se abre ante el cosquilleo de placer, Demian coloca un dedo en mi boca que instintivamente comienzo a succionar.

-Allisson- me dice Demian quien para de jugar con mi pezón –Me encantas-

Saca su dedo de mi boca y comienza a besarme con una pasión desmedida, su cuerpo está hirviendo y puedo sentir como el mío también, no cabe duda que esta es la temperatura del deseo.

Rodeo con mis brazos el cuello de Demian y lo atraigo a mí, siento su cuerpo caliente sobre mí, su miembro esta erecto y lo puedo sentir sobre mi ropa interior completamente húmeda, Demian comienza a mover su cadera fuertemente entre mis piernas, puedo sentir como su miembro se talla sobre mí con fuerza y calor, como si se tratara de un toro enojado intentando salir de una jaula. Cada movimiento me extasía de placer, lo debo de soltar, quiero quitarme la ropa interior, pero Demian rodea con sus brazos mis hombros y acelera el movimiento de su cadera contra mí, el placer aumenta ¡En verdad necesito quitarme la ropa interior! Rasguño la espalda de Demian con una fuerza desmedida producto del placer imposible de contener, Demian da un grito, me detengo.

-¡No!- me grita  con pasión –Sigue- me pide.

Con más fuerza araño la espalda del hombre que hace que explote de placer.

-Si sigues así me la tendré que sacar para cogerte- me dice de una manera tan sucia pero extremadamente masculina, no puedo evitar sentirme apasionada, deseosa.



Karlman Arroba

Editado: 02.05.2019

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