Listón azul

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XXXIII

Todo el terror se apodera de mí. Todo el miedo que alguna vez he sentido en mi vida hace que comiencen a temblarme todos los huesos de mi cuerpo. Veo hacia arriba de la escalera, un hombre alto, con el cabello largo y gris, usa un traje formal y su rostro es una máscara blanca.  Pero su voz es inconfundible, es la voz que nunca olvidare en toda mi vida.

-Señorita Glass, no tema-  Me dice Lionel Ciel. –Hoy no tema.

Mi garganta no puede emitir ningún sonido, veo a todos lados, esperando a que Afrodita venga, ¡No! Si Afrodita viene con mis padres no sé lo que Lionel les pueda hacer.

-¿Por qué tanta sorpresa? Usted sabía que regresaría- La voz de Lionel aún detrás de la máscara es aterradora. Maldita sea ¿Cómo acabe aquí? Maldita sea… este es el fin.

Lionel truena los dedos. “El trueno inconsciente

El dolor es insufrible, pero no gritare ¡no!.

-Muy bien señorita Glass, veo que seguimos igual, su “Toque de ángel” la protege de algunas de mis artimañas- me dice en una risa.

-Así es- reúno el valor para decirle –Me protege de ti, ¡Imbécil!- 

Lionel estalla a carcajadas. -¿De mí? Señorita Glass, en serio cree que el toque la protege ¿De mí?-

Lionel baja la escalera. -¿Por qué la máscara?- le pregunto esperando a que se detenga, pero no lo hace.

-oh ¿Esto?-  Lionel pone la mano en la máscara y se la quita –una pequeña barrera antes de terminar el proceso-  El rostro de Lionel está completamente desfigurado lleno de pústulas, solo unos ojos azules destacan entre todo esa revoltura de lo que parece piel quemada y sangre.  –Para poder recobrar mi rostro anterior y obviamente todas las riquezas que deje con él, no solo debo poseer otro cuerpo, también requiero matar a cada individuo que tenga las características del mi forma humana anterior… lo sé- me mira pues tengo el rostro horrorizado –es muy tedioso, tardado y hasta un poco sádico para mí, pero estoy dispuesto a realizar el esfuerzo-  Lionel se coloca justo frente a mí –pero regresando a lo anterior, no se equivoque señorita Glass, su toque de ángel es algo molesto pero…-  Lionel de manera delicada levanta un dedo y lo pone sobre mi frente –No me impide matarte si quisiera-

El dolor es insoportable, mis piernas... comienzo a sentir mis piernas… pudo mover mis piernas, el dolor… ¡No puedo con el dolor!…  pero no voy a gritar ¡No quiero gritar!.

-Ahhhhhhh!- grito, con todo mi sufrimiento.

-Pero te dije que no te voy a matar ¿Qué no escuchas muchacha insulsa?- Me dice Lionel con una risa y quitando su dedo de mi frente. -Quiero destruir a Demian- el dolor se va, pero mis ojos se abren ante el comentario. –Y no me malentiendas, no quiero matar a mi colega demonio dentro de él… quiero matar al imbécil de Demian Bull-

¿Qué? A Demian Bull ¿Qué significa eso?

-¿Cómo aseguras la victoria contra tu enemigo?- pregunta Lionel mientras se pone la máscara nuevamente –Primero se ataca el corazón claro, ¡pero! –Lionel grita, parece emocionado –La manera en la que ataques el corazón es crucial, podría matarte Allisson, tú toque de ángel es un rasguño, no es nada… pero… es enojaría a Demian y eso… lograría que Demian y el demonio quizá acuerden matarme nuevamente, lo cual sería molesto… no… - Lionel me mira con una sonrisa –Lo dañare con la verdad-

Lionel camina a lado de mí, va al comedor y agarra una silla grande de madera, yo inmóvil lo sigo con la mirada, Lionel coloca la silla frente a mí.

-Muy bien señorita Glass- Lionel sonríe o eso creo detrás de esa máscara.

-Muy bien ¿Qué?- le pregunto.

-Es hora de que sepa todo.- Lionel se siente en la silla.

-¿Qué?- pregunto sorprendida, Lionel me mira por los agujeros de esa máscara inexpresiva.

-Tú… eres Allisson Glass- puede ver como Lionel pone los ojos en blancos –Y sí… fuiste criada en el nivel 3, llegaste el nivel 2 con mucho esfuerzo tuyo y de tus padres y conociste a Demian Bull un demonio que por alguna razón se enamoró de ti y vencieron a Lionel Ciel quien se oponía a su amor-  Lionel extiende su mano para tocarme, me hago hacia atrás para evitar su contacto, se el dolor que ejerce sobre mí, Lionel se mueve bruscamente y logra poner la mano sobre mi cabeza.

-Pero no sabes nada de Demian Bull- Lionel se comienza a reír estridentemente. –Demian no es un demonio-

El dolor desaparece ante esa afirmación, abro los ojos y veo los ojos en blanco de Lionel frente a mí.



Karlman Arroba

Editado: 02.05.2019

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