Listón azul

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XXXIV

Al llegar a la casa de mis padres, todos me intentan consolar, inclusive el señor Striker me pregunto cómo me sentía y si podía hacer algo para ayudarme, debo de tener una cara de moribunda porque jamás pensé que al señor Striker yo le interesara en lo más mínimo. Intento comportarme regular, pero mi pecho tiene este dolor imposible de describir, Demian conoce a mis padres y les cuenta historias de ellos.

-Es muy guapo- me dice mi madre en un susurro cuando mi padre y Demian no nos ven. Yo solo asiento, aunque mi mente se encuentra en otro lado.

Demian y mi padre tuvieron una buena química, veo que bromean, aunque no entiendo del todo de que hablan… en realidad no presto atención.

El señor Striker ve constantemente su reloj, aparentemente ya se quiere ir. Una lástima que deba esperar el tren… ¿O por qué no se va en helicóptero? Veo que Afrodita se acerca a él y discuten en voz baja, Striker le enseña su reloj y Afrodita aparentemente le dice algo que hace que Striker baje la cabeza y la sujete del hombro asintiendo.

-Te veo en Aleph- le dice Afrodita a su padre quien nos hace una señal a todos de despedida, yo solo muevo mi cabeza en afirmación, Afrodita se va con mi mamá a la cocina.

Que extraña escena, Afrodita con mi madre y Demian con mi padre conviviendo, hasta parece que verdaderamente hubiera armonía entre los niveles. Usualmente lo disfrutaría mucho, pero cada que Demian se mueve y su aroma brota, cada que sonríe con mi padre, cada que me voltea a ver con sus ojos profundos… soy yo la que más cae en la profundidad de la incertidumbre.

Estas creyendo en la palabra de un demonio Allisson… por otra parte, todo lo que dijo suena convincente... y pudo matarme pero no lo hizo.

-Allisson, mi amor- jamás esas dos palabras viviendo de Demian habían oprimido tanto mi pecho. -¿Quieres algo?- me pregunta.

-No.- le respondo rápido.

-Tus padres son maravillosos…-  me sonríe. ¿Es una sonrisa sincera o son más mentiras para mantener a la niña boba y virgen enamorada? –Pero me muero por regresar a ese tren y estar solo contigo- Demian toma mi mano, se la quito inmediatamente.

-No veo para que, ¿No te aburres de no poder terminar nada?- le respondo de manera sarcástica.

-¿Terminar nada?- tiene una cara de confusión, eres un maldito buen actor Demian Bull –Sé que tenemos problemas pero Allisson mira- Demian me muestra un pequeño tatuaje en la muñeca, no se lo había visto pues el reloj se lo tapa –Este es el comienzo de una runa como las de mi cuerpo y nos ayudara, solo debo perfeccionarla, ya veras, en un tiempo… estaremos juntos-

Veo la pequeña marca en su muñeca, son solo dos línea sin sentido para mí, ridículas para mi gusto pensando en los tatuajes de su cuerpo.

-No tengo idea de que me hablas- mascullé.

-Nunca te he hablado de mis tatuajes, aunque esa vez en el helicóptero creo que viste un poco para que sirven- recuerdo la primera vez que me subí al helicóptero con Demian y sus tatuajes brillaron, como el hizo un dibujo y se tranquilizó al hacer presión, también recordé la vez en que Line y Demian estaban en el museo y como yo…

-Es verdad- las palabras salen de mi boca ante el asombro.

-¿Recordaste el helicóptero?- me interroga Demian con entusiasmo.

-Sí- le respondo –Y también el museo, como no necesitaste tu símbolo, fue mi mano la que te contuvo…- Lionel Ciel tiene razón, soy un amuleto… un objeto para que Demian Bull gane el equilibrio en ese cuerpo…

-Eso… no me es muy claro- me hace saber Demian, pero puedo ver por primera vez en ese rostro un inseguridad.

-¿No?- le pregunto tajante.

-No- me responde con una mirada seria –Lo que si tengo claro es que al despertar sabía que tenía que regresar contigo-

Con tu amuleto pensé. –Pero bueno no te desvíes, ¿No te aburres?- mi tono aumenta un poco, puedo ver como mi padre y Afrodita voltean a vernos, pero luego regresan a su plática junto con mi madre.

-No- me responde –Lo amo-

Puedo sentir como mi rostro se dobla de tristeza, ¿Cómo puede decirme eso?

-Pues quizá yo si me aburra- le afirmo.

Demian suelta una risita sarcástica negando con la cabeza, después se me queda mirando, ve mi rostro; el cual estoy intentando conservar toda la compostura que tengo y verme seria… ¡no! Verme cruel, como lo es él al utilizarme.

-¿Estas bromeando verdad?- me pregunta, puedo ver su rostro confundido, arquea las cejas molesto, pero sabe que no puede molestarse. -¿Por qué dices eso?-



Karlman Arroba

Editado: 02.05.2019

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