Listón azul

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XXII

No puedo evitarlo, mi corazón se agita al verlo frente a mí, las luces parpadean y la temperatura de la habitación baja como el escalofrío en mi columna. Los ojos de Demian son completamente oscuros y me miran fijamente.

-¡Vámonos!- Me grita Demian con esos ojos siniestros, volteo a ver a Line que apenas comienza a moverse. –Allisson por favor- me apresura más yo muevo mi silla para seguirlo, Demian suelta un bufido ante mi tardanza y se acerca a mí, me levanta de la silla yo coloco las manos alrededor de su cuello, no entiendo su preocupación, Demian se ve siniestro pero desesperado.

El sonido del elevador suena detrás de nosotros cuando estamos por abandonar el hall.

-Oh… pudo llegar- es la voz de Lionel Ciel detrás de nosotros.

Demian aprieta los dientes y arquea las cejas con odio. Demian esta enojado.

-¿No piensas saludarme señor Bull?- me asomo desde el hombro de Demian y veo a Lionel fijo con su traje pulcro, firme, detrás de nosotros.

Demian avanza pero lo comienza a hacer con dificultad, como si de alguna manera yo pesara mucho más.

-¿Dónde va señor Bull?- le pregunta nuevamente Lionel.

Veo como Demian no contesta.

-He dicho…- volteo a ver a Lionel y no esta -¿Dónde vas?- Lionel se encuentra frente a nosotros,  todo a una velocidad sorprendente no vi que se moviera, no escuche que se moviera, solo desapareció y apareció frente a nosotros, yo suelto un pequeño grito ahogado pero Demian no se inmuta.

Entre dientes, conteniendo una ira inexplicable Demian suelta –Lárgate-

Lionel justo frente a mí desaparece, mis ojos me engañan… es imposible, volteo y está detrás de nosotros despidiéndose con la palma de su mano de mí, con unos ojos negros, brillosos y siniestros.

Line se comienza a levantar. -¿Alli?- 

Demian voltea por completo para verlo. Ahora tenemos a Lionel de frente y Line en el piso detrás de él.

-Dame al chico- dice Demian entre dientes.

El hall se siente congelado, puedo ver el vaho salir de mi boca.

-Nadie lo está deteniendo-

-No quieres esto Ciel-

Line vuelve a caer al piso como si una fuerza invisible lo presionara nuevamente.

-¿De qué hablas?- escupe Lionel como una víbora liberando veneno.

-¡Dije que lo dejes!- grita Demian, por la forma en que me tiene cargada puedo sentir como todos los músculos de su cuerpo se tensan, es como si hubiera aumentado su musculatura y hasta su estatura.

-Llévatelo- le responde Lionel tranquilo.

Demian levanta la mano y Lionel es atraído hacia nosotros, nos rebasa y sale volando abriendo la puerta del Hall de golpe. Demian hace lo mismo con mi silla pero esta se coloca frente a nosotros. Esto es imposible, “brujería” dirían las ancianas del nivel 3. “hechicería” gritaba una anciana loca cada vez que ella veía que algo se movía sin explicación (aunque siempre eran hojas o basura e impulsada por el viento). Demian me mira con unos ojos de ternura que jamás había visto en él, me coloca en mí silla. Coloca la palma de su mano en mi mejilla, se siente caliente, me da un beso en los labios que paso electricidad a todo mi cuerpo.

-Lo siento mucho- me dice mientras se separa de mis labios. Levanta la mirada. –Protégela maldito-

Levanta la mirada y veo como Line sujeta mi silla.

-No- le digo a Line –No- volteo a ver a Demian.

Line me jala con una fuerza sorprendente hacia atrás, puedo ver como Demian voltea a ver a Lionel Ciel, ambos trajeados, ambos imponentes. Las puertas del Hall se cierran frente a mi mientras mi silla sigue sacándome del hall… justo cuando está por cerrarse Demian voltea el rostro para verme… y la cara de Lionel se transforma en un monstruo y a punto de abalanzarse contra Demian.

La puerta del hall se cierra.

Un sonido hueco retumba contra la puerta del hall cerrada frente a mí.

-Debemos de irnos Allisson- Line no se ve sorprendido por todo lo que acabamos de ver, solo se ve preocupado, nervioso.

-Esto nos va a retrasar- Line me levanta de mi silla y comienza a correr. Tina nos ve salir del corporativo pero no nos alcanza a preguntar nada.

-¡Señor Line! Por aquí- una voz conocida fuera del corporativo nos habla.

Kaburt nos espera con la puerta del automóvil abierta.

-No quiero irme Line ¿Qué pasa?- le pregunto.

-Kaburt, por favor llévala al departamento, asegúrate que este bien- le ordena Line al chofer.



Karlman Arroba

Editado: 02.05.2019

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