Llámame Karma

Tamaño de fuente: - +

La mujer de las cicatrices


 


 

Realmente todos empezó antes de mi nacimiento, quizá por la infancia de mis padres o incluso podríamos ir hasta las de mis abuelos o los padres de estos, siempre buscando que dio origen a la disposición destructiva que tenemos, pero sería solo una excusa para no hacernos cargo de lo que creamos y quizá divagar un poco; así que, personalmente, me gusta empezar contando cuando sentadas en la sala, aún en el extranjero, sobre la alfombra, una al lado de la otra, me informo que debía regresar —y digo informó porque realmente no tuvimos como influir en el asunto—. Aún para entonces ya habían pasado demasiadas cosas y aunque no era feliz, después de todo, en la maldita ignorancia, intentando fingir un pasado diferente, lograba mantenerme en pie. Es un momento que me llama a la inocencia y perdición, ambas tan junta una de la otra que las puedo ver bailando al borde de un abismo, pero siempre tan confiadas una de la otra.


 

Sin mirarnos, contemplando un día lluvioso a travez del ventanal de la planta alta. Dejando a un lado su taza de café para juntar sus manos con resignación sobre su regazo, ella fue la primera en romper el silencio. Su rostro, que solía reflejar dulzura natural, estaba opaco, nebuloso— Pronto tendrás que volver —Yo sabía que esa charla iba a llegar pero nunca creí estar tan poco preparada al momento de que ocurriera. Lo sabía, siempre lo había sabido, el tiempo se acortaba pero no podía evitar quedar petrificada. No supe que contestar así que solo atine a tomar un sorbo de mi taza para disfrazar mi silencio y aunque ya estaba helado por el olvido, sentí un inmenso alivio al notar su frio aflojando el nudo de mi garganta, una sensación en la que me refugié—. Algún día todo ya habrá pasado y vamos a estar las tres juntas —me miró de soslayo y estiró sus finos labios en una pequeña sonrisa triste—, pero para eso tendrás que poner de tu parte —continuo suspirando agotada, borrando toda alegría de si y girándose para hablarme de frente—. Sé que no es correcto lo que hemos hablado pero... ambas sabemos que es la única opción que nos queda, porque cuando ya nada funciona, se debe caer para levantarse —se cortó a sí misma y frunció el ceño molesta por sus propias palabras—. Es por completo tú decisión —aclaró y alzó sus manos mostrándome sus palmas para luego dejarlas caer sobre las mías, acariciándolas con ternura—, no te sientas forzada a hacer lo que no quieras jamás, sea lo que sea que creas correcto lo vamos a aceptar y nunca —remarcó la última palabra—, nunca te dejaremos de lado —sonrió abiertamente, al notar que le correspondía el apretón de manos—. La vida, cariño, trata de no morir en él intento de vivirla... y con esto quiero decir...


 

—tendré cuidado —le asegure intentando calmarla aunque yo estuviera peor.


 

Quedó quieta mirando a la nada pero tras unos cortos segundos sus labios volvieron a formar una sonrisa suave, una de pena— Con esto ya todo habrá acabado y no importa que, siempre serás perfecta para mí —La veía, se forzaba a continuar sonriendo mientras sus ojos se le cristalizaban por las lágrimas. Con ya algunas líneas de expresión entorno a sus ojos y labios, con sus cabellos cortos y recientemente teñidos en negro para disfrazar su roja cabellera sin siquiera dejar aparecer raíces; era una mujer ya madura que dentro de poco rozaría la vejes y aun así, seguía sufriendo y temiendo por las heridas del pasado. No quería eso para mí, no quería llorar antes de dormir y huir el resto de la vida. No quería tener el pasado de futuro.



VictoriaAlva

#2807 en Joven Adulto
#615 en Detective

En el texto hay: venganza, abuso, secretos

Editado: 05.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar