Llave X - El Asesino Justiciero

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2- Bajo La Lupa

El detective Méndez frena su mercedes al lado de la villa, donde más patrulleros lo esperan en la escena del crimen.

—Detective, es la primera vez que vemos una masacre de éstas —dice un policía.

—No es la primera vez para mí... Es una escena clásica de golpe mafioso, pero algo no me cuadra... Son tiros certeros a la cabeza y los disparos en el sofá... O sea que el atacante fue herido. Aun así los mató.

—Lo más raro de esto es que arriba hay más muertos... Entre ellos Rodrigo

López, alias el Rolo, líder en la venta de drogas en esta villa.

—Bueno me vuelvo a la comisaría, lleven lo que investigaron a mi oficina a primera hora mañana.

Desde la ventana de su casa, Martín ve a los patrulleros en la residencia de los narcos.

—Qué bueno que nadie me vio...

—A mí lo que me parece raro —dice su amigo— es que estés de pie después de semejante tiroteo y mirá tu cuerpo... Parecés boxeador principiante...

—Mi hermano está en paz ahora, pero ya no puedo hacer marcha atrás. Todavía quedan muchos más en esta villa y no voy a parar hasta verlos en el piso.

—¿No sería mejor que lo dejés así? Lo digo por tu propio bien amigo.

—No. Voy a seguir, pero quiero que me apoyés en esto Charly.

—Dale, yo te ayudo. Pero ni loco voy a salir a matar chorritos por vos, señor La Ley.

—La Ley... Me gusta el nombre, armemos de nuevo el traje, esta vez mejor que antes, voy a ver si consigo hierro allá en la obra.

—Y yo me fijo si mi tío me ayuda con algunas cosillas. Armas y más chalecos.

En la parte más alejada de la villa, un mercenario llega a ver lo que pasó en la casa del Chapi. Enojado lo agarra a otro vendedor y le dice.

—Si la droga no está en la calle para la noche, los voy a matar.

—¿Y qué hacemos con ése que mató al Chapi?

—Si lo ven de nuevo, lo agarran y le cortan la cabeza.

Esa noche, en un bar de Retiro, el detective toma su quinta copa de Bourbon, cuando más tiros se ven en la villa.

—Detective, mire, disparos.

Se acerca a la ventana, caminando muy despacio, se agarra del brazo del oficial sin perder la postura.

—Vayamos —dice con serenidad.

En la villa, la figura de un hombre con un traje completamente negro que cu- bre hasta los ojos, un sobretodo que cae hasta los tobillos. Deambula por las estrechas calles, disparando con las armas que consiguió en su asalto anterior, a los demás narcos de la cuadra, quienes intentan matarlo con todo calibre, sin poder terminar con él. La Ley solo necesita de un tiro por cabeza, ningún delincuente sobrevive... Incluso entra a las casas a continuar su camino de cadáveres.

Cuando llega al final del callejón, derriba la puerta de una casa grande, donde más ladrones y vendedores sacan cuchillos e intentan apuñalarlo. Entrenado para esquivar, se los saca y se los devuelve al pecho.

Recarga su arma y apunta al último: otro gran vendedor de la mejor droga de la villa.

—¿Quién es el que reparte la droga en todo este barrio? —dice.

—¿Qué te importa? Matame si querés...

—Si tanto insistís —dispara sin dudar.

Agarra un poco de esa droga y se la lleva como muestra a su casa.

El detective y el oficial llegan solo para ver un camino de muertos que va

hacia un par de casas en llamas. Saca su celular y se comunica con la comisaría.

—Necesito que envíen a Policía científica, urgente a la villa 31, el asesino de ayer atacó de nuevo.

Al día siguiente, llega Méndez a su oficina y se encuentra con Dante y el expediente en sus manos.

—Creo que esto le va a interesar detective —dice con entusiasmo.

Cuando lo abre se da cuenta de algo... Lo sigue revisando en su escritorio, asombrándose todavía más. Se levanta rápido sin tomar el café y revisa los últimos asesinatos registrados.

—Los asesinatos pasaron a las 21hs aproximadamente... Ambos en la misma villa.

—¿Podríamos ir y averiguar no?

—Vos me conocés —dice.

Golpean la puerta de una de las casas y una señora anciana abre despacio.

—¿Quiénes son?

—Nos abre la puerta sin saber quiénes somos —dice Dante.

—Soy el detective Horario Méndez y él es el Oficial Dante... Bueno no importa necesito que me conteste unas preguntas.

—Claro pasen, ¿mate?

—Whisky si tiene —dice mientras entra.

—¿Qué quiere saber?

—Estamos averiguando sobre crímenes, algunos de los que no nos haya- mos enterado, ¿tiene idea?

—Muchos tipos malos, ladrones y vendedores de droga murieron hace poco. Un loco disfrazado los mató a todos.

—¿Sólo un hombre disfrazado?, ¿algún otro acontecimiento?

—No, que yo sepa... Ah... Sí, sí un chico. Un chico murió hace casi una semana.

El detective se levanta lentamente y camina viendo las botellas de colección mientras piensa.

Los asesinatos empezaron hace cinco días, a la vez, desde el instante en el que ese chico murió, la figura de La Ley nació. Le pregunta a la señora



Gastón Medina

#546 en Detective
#249 en Novela negra

En el texto hay: asesinos, accion, detectives

Editado: 28.06.2019

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