Llave X - El Asesino Justiciero

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4- La Zombi

La comisaría está en silencio, cuando los ven pasar a Méndez y Dante vendados mientras caminan con dificultad. Por atrás de ellos se acerca Martín y le palmea el hombro al Oficial.

—¡Ah, la puta madre, duele!

—Perdón Dante —dice Martín— No sabía que te lastimaste... se lo merecen por estorbar piensa.

—No nos lastimamos —entran los tres a la oficina— Nos dispararon.

—¿Quién?, ¿díganme quién les disparó?

—La Ley —dicen ambos.

El teléfono suena y el detective atiende.

—Méndez.

—Detective tiene una llamada directa de capital —dice la secretaria.

—Pasame por favor.

—¿Detective Méndez?

—Con él habla, ¿quién es usted?

—Me llamo Rogelio Leguizamón, Jefe de la Policía Federal, necesito hablar con usted. Veo en su legajo personal y tiene un impecable historial... Hoy voy a pasar por su comisaría a hablarle de un tema muy delicado.

—Por supuesto Jefe lo espero en mi oficina, muchas gracias.

—A usted, hasta luego.

—¿Quién era? —dice Martín.

—Era el Jefe... Va a venir hoy a la tarde así que estemos presentables.

Martín se queda quieto con un rostro de preocupación.

—Tranquilo Sr. Farías —se ríe— no va a venir a arrestarlo.

Esa tarde, los tres se quedan en la oficina tecleando nombres en la computadora. Martín observa por la ventana cómo el sol se empieza a esconder entre los edificios, el cielo se torna naranja. Transpira un poco ya que piensa solo en una cosa.

Parece que vamos a trabajar esta noche... No voy a poder salir a ma- tar más criminales, voy a necesitar ayuda. —pide permiso al detective— ¿puedo salir un rato? Tengo que ir al baño.

—No soy tu papá para darte permisos, si querés andá —responde Horacio.

Martín sale un momento y mientras va a al baño, llama a Charly... En ese momento el detective levanta su radio y se comunica con varios oficiales.

—Soy el detective Méndez, que el sospechoso no se vaya de la comisaría, vigílenlo un rato y que alguien me diga qué es lo que hace.

—Hola Charly... —dice Martín mientras entra al baño.

—Qué hacés amigo, acá tengo más datos de criminales sueltos, uno que atropelló y escapó, otro que mató a la novia y está en fuga en la zona sur de capital.

—Necesito un favor... Vas a tener que salir con mi traje hoy.

—Ya te dije loco, ni en pedo me pongo tu traje y ¿encima querés que salga a matar? Estás loco, La Ley sos vos.

—No entendés, me tienen bien vigilado acá, uno de los canas me vio con el teléfono, necesito que me hagas ese favor y otro más.

—Uh, la que te pario... Bueno dale decime.

—Si no llego a casa para las ocho y media... ponete el traje y salí a caminar, en mi bolsillo derecho tenés un celular... sacalo y encendelo.

—Bueno... lo voy a hacer porque si no después te tengo que bancar. ¿Algo más que quieras decirme?

—Sí... si te llamo de nuevo... Vas a hacer esto...

Vuelve a la oficina y el detective sin moverse de su silla giratoria y sin de- mostrar más que su rostro serio, le pregunta a Martín.

—¿Fuiste al baño?

—Em, sí, sí ¿por?

—¿Fuiste a hacer tus necesidades?

—¿A qué voy a ir si no?

—No sé a lavarte la cara, a despejarte un poco... O... A hablar por teléfono.

Ambos se miran con seriedad y como desafiándose con odio mutuo. Martín sonríe y se lo toma con gracia. Para romper el hielo de tan delicada situa- ción se limita a preguntarle solo una cosa.

—¿Les pediste que me vigilaran?

—Precisamente.

—¿No puedo llamar a mi novia?

El detective sonríe, con eso le demuestra que no le cree absolutamente nada.

—¿Tu novia? No sabía nada Farías... ¿Hace cuánto la conocés?

—Hace... Una semana.

—¿Cómo se llama?

—Mmm... Magalí.

—Qué bien felicidades. ¿Me prestás el teléfono? ...Quiero hablar un rato si no te molesta.

Martín se pone nervioso, lo mira a él y después su teléfono. Resignado al posible resultado decide dárselo al detective. Él lo recibe ansioso por ver qué información puede conseguir contra el mismo Martín. Busca la última llamada que no está guardada en contactos e intenta comunicarse.

En la casa de Charly el celular suena.

—La puta está llamando, esto le va a costar..

Busca la máscara de La Ley y modifica la salida de voz. Con un audio feme- nino contesta el teléfono.

—Em, ¡hola!

El detective se asombra y contesta titubeando.

— ¡Hola! Disculpe que la moleste, soy el detective Méndez, usted es la pareja de Martín.



Gastón Medina

#534 en Detective
#250 en Novela negra

En el texto hay: asesinos, accion, detectives

Editado: 28.06.2019

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