Lo peor de dos mundos

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Capitulo 5

Los tres días que he estado con los Werewolf han ido bastante bien, estar lejos de la cárcel de mis padres me gusta tanto.

Trate años atrás de alejarme de ellos, pero la maldita bruja (de la cual, Ignoro su nombre) impedía que me alejará de ellos, era una especie de trampa, desde el día que me entere de que era prisionera gracias a en hechizo la relación con ellos cambio. Ahora me siento más libre..

Hoy llegan los demás Lycan's, se que la noticia de que hay un vampiro viviendo en su casa no les va a agradar, creces odiando a la raza contraria, tanto vampiros como los Lycan's, son criados con la idea que ambos son malos, de la famosa rivalidad que hay, si algún día te encuentras frente a tu raza contraria es obvio que la vas a atacar, siglos y siglos de esa rivalidad, siglos de muertes provocadas por lo mismo, pero no lo puedes cambiar, esas son las creencias de cada raza.

Al contrario mio, yo crecí con dos Lycan's, así que no tengo problema de vivir con ellos, mi padre decia que aveces las cosas no son como parecen, existen razas nobles que odian esta rivalidad.

Aunque no siempre hay que confiarce, menos de un vampiro, son traidores por naturaleza. Prácticamente no hay nada claro.

Carmilla dijo que yo no podría escuchar lo que pasaba fuera de mi cuarto pero escucho todo. Cómo en este momento se dirige a mi cuarto.

— Puedes pasar

Se abre la puerta. Se sienta en la cama y me observa

—  ¿Que sientes?

— A que te refieres

—  Tu corazón, que sientes

Me dejo caer en la cama junto a ella — Es raro, es... algo nuevo para mi jamás lo había sentido sólo... no lo se, no me incomoda pero aveces su ruido es algo estresante- Se rie

De pronto me llega un olor diferente, el exquisito olor a sangre humana, eso sólo quiere decir una cosa, están aquí

— Llegaron

— ¿Cómo lo sabes? — Con el dedo señaló mi nariz — Ah cierto

— Amm como se supone que les vamos a ocultar mi verdadero ser.

Mete su mano en la bolsa de su suerter y saca una caja roja — Rose me dio esto, dijo que te ayudaría. —  Tomo la caja, al abrirla hay dos collares exactamente iguales, es un corazón rojo, lo cubren unas púas y debajo del corazón hay una gota igual roja, la cadena es de plata — Al parecer tienen un tipo de hechizo, el otro es de repuesto. Pontelo, veamos lo que hace.

Me paro frente al espejo, al ponérmelo mi reflejo cambia por completo, al verme mis ojos ya no son rojos, ya no tengo las uñas largas, mis colmillos no están. Mi piel se torna de color normal, al tocar mi brazo mi piel no está helada, vaya hechizo. No lo puedo creer, puedo verme al espejo sin ver al moustro que soy.

—  Asi que eso hace, creeme si usas ese collar no se darán cuenta, no son tal inteligentes. — Nos reímos las dos —  A demás van a escuchar el latido de tu corazón, no hay porque preocuparce.

-— Tu hiciste esto — Sabe que estoy hablando del collar

— No, mi magia no es tan poderosa para lograr algo asi.

De nuevo esto es obra de aquella bruja.

— ¡Carmilla! ¡Ya llegamos!

Me hace una señal con la cabeza para que bajemos. Toma mi mano, ese contacto me sienta bien.

Bajamos las escaleras, al bajar volteo hacia la entrada principal, al regresar la vista a la sala me encuentro con varios ojos viéndome directamente.

Por dios cuanto Adonis tengo frente a mi. Yo sabía que los Lycan's también tenían un encanto natural pero vaya no crei que tanto.

— Chicos ella es Ember, se quedará un tiempo con nosotros. —  Sonrío de manera alegre.

Uno de los chicos se acerca a mi, es rubio, ojos verdes, más alto que yo, muy bien formado. — Hola preciosa yo soy Connor, un placer conocerte - toma mi mano, por un momento pienso en lo frío, pero parece no notarlo, y le da un beso.

— Si, si ya quietate — Otro chico castaño lo empuja y me sonríe. Sus ojos son casi del color de los mios, solo que un poco más oscuros. —  Yo soy Zean, y evitemos las presentaciones formales, ese del fondo es Bram - Castaño, ojos cafés, alto, buen cuerpo, me sonríe de manera encantadora — Por allá en la cocina está cameron — a este no lo veo —  Y ese que te está comiendo con la mirada es Adler — Le sonrío al chico de ojos verdes.

—  Una placer chicos

— Espero que te sientas cómoda con nosotros —  Habla Adler y me guiña un ojo.

Eso espero.

— Bueno ya se conocen ahora vamos a cenar, anda todos a la cocina — Ellos se van a la cocina, me quedo sola con ella — Creo que abra algunas hormonas alborotadas desde ahora —  Me susurra al oido, las dos reímos.

Ella se quiere ir a la cocina pero la tomó por el hombro. Dijo vamos a cenar, no creo que les agrade la idea de verme beber sangre. La miro suplicante, se que estos tipos tienen un oido muy desarrollado.

— Tranquila déjamelo a mi, tu mamá me dijo que te encantan las uvas. — Le sonrío tranquila, el único alimento que puedo comer son las uvas, son como snaks lo demás tiene un sabor a carbón muy desagradable.

Se va a la cocina.

Cuando voy a entrar a la cocina choco con alguien. Levanto la vista y me encuentro con un chico de ojos grises, esperen... A este ya lo había visto.

—  El es Cameron — Grita uno de ellos, me mira de manera rara y al final sonríe de lado.

—  Un places Ember, pero me dejarías pasar —  Sin responderle me hago a un lado y el se va.

Lo observo irse ¡Claro! Es el chico del bar, sabía que el cambio del color de sus ojos no era cosa mía. Una idea me viene a la cabeza, el pudo haberse dado cuenta de mi verdadero ser, bueno lo unico notable es la piel pálida, ¿se abra dado cuenta? Espero y no.

Bueno en algo Carmilla tenía razón, Zean, Adler, Bram, Connor y este.. como se llamaba el otro.. Cameron creo, no son muy listos, no se dieron cuenta de nada, bueno aparte del collar que hizo todo mas fácil.

Cada uno de ellos se porto muy bien conmigo, se la pasaron haciendo bromas, hablaron sobre su viaje. Pensé que iba a ser difícil integrarme pero no fue así, es muy fácil hablar con ello.



Borges

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En el texto hay: vampiros, hombreslobo, brujas

Editado: 22.01.2020

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