Lo prohibido atrae

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Capítulo 3.

 

 

 

-hermosa, que haces aqui? y en esas fachas?. Escucho a Dante cuando me abrió la puerta de su departamento. 

 

-mi amor. Le planto un gran beso en su mejilla. -me prestas tu ducha? entre en su departamento.

 

-claro, pero necesito que me hagas un favor. 

 

-dime? 

 

-cuida a mi hermano esta noche, te puedes quedar hast mañana.

 

-y la niñera? lo observó confundida.

 

-me cancelo, te lo suplico. me tomó por los brazos y me observó como un cachorrito.

 

-ya está bien, préstame tu ducha. si usa la de invitados yo usare la de mi habitación. empecé a caminar a la ducha y lo escuche reír.

 

-que? lo observó confundida.

 

-veo que tuviste una gran noche?

 

-que?

 

-por como caminas… paso junto a  mi y entro en su habitación.

 

-demonios. entre a la ducha y me duche rápidamente, con suerte no era la primera vez que pedía ayuda a Dante , por lo que tenía unos cuantos cambios de ropa en su casa, me dirigí hasta la habitación de su hermano, supongo que él hace esto por su hermano.

 

-bueno, sabes donde esta cada cosa y llegaré por la noche. vestía un traje azul marino, traía el cabello peina para un lado, y esos hermosos ojos azules, parecía un verdadero modelo de los que uno ve en las revistas.

 

-y si no? lo observo en espera de su respuesta.

 

-lo llevas a la universidad, lo ire a recoger. lo observe con una sonrisa.

 

-es chiste? me reí un poco, pero su rostro estaba completamente serio. -no lo es? parpadee un par de veces.

 

-cuidalo, sabes que él es todo lo que me queda. asentí y me despedi de el.


 

llegó la noche y aun no sabia nada de Dante, dormi con su hermano en su cama, me despertaba cada cierto tiempo para verificar que no lo había aplastado o tirado al suelo, por la mañana desperte con su estómago sobre mi rostro, al menos teníamos algo en común, el movernos demasiado mientras dormíamos.

 

llame a dante un par de veces pero no tomaba mis llamadas, me vesti y sali con su hermanito, al llegar a la universidad Camila me llamo a gritos.

 

-Elena! que haces con esa cosa? preguntó horrorizada.

 

-es Bastian. hizo una pequeña mueca.

 

-como sea, que te paso el fin de semana? Me arrastró con ella hasta los asientos.

 

-aun me duele la cadera. 

 

-conseguiste algo bueno?

 

-solo un noche? me acomode en el siento con el bebé, solo una noche, de la cual ni me acuerdo, las clases comenzaron normalmente, antes de que la clase se terminará  entró un hombre de traje y habló con el profesor.

 

-Elena, puede retirarse. asentí confundida, tome mis cosas y salí, y allí estaba aquel hombre de 30 años que estaba en la mansión.

 

-soy Cristian, mi jefe la quiere ver. Me saludó, su mirada se mantuvo sobre el bebé.

 

-no es mio. sonreí nerviosamente 

 

-bueno? Sería tan gentil de acompañarme. 

 

-lo siento pero hoy no podré. Sonreí levemente y me aleje, tomé el móvil y empecé a llamar a Dante, Camila salió corriendo deteniéndose frente a Cristian.

 

-Elena! grito una vez que lo morboseo con la mirada. -quien era el? 

 

-es… el asistente... de no se quien. moví mi mano restándole importancia.

 

-si así es el asistente no me quiero imaginar al jefe. observe al tal Cristian seguirnos.

 

~no recuerdo ni su rostro. mordí mi labio tratando de ocultar cualquier expresión en mi rostro.

 

-Elena. Dante se acercó a nosotros. -perdon por dejarlo, se me complicaron las cosas. tomo a Bastian junto con su maleta.

 

-no vuelvas a dejar esa cosa con Elena. gruño Camila.

 

-la próxima lo dejaré contigo. sonrió burlonamente, ya que sabía que a ella no le gustaban los niños.

 

-y bueno que paso? pregunte tratando de calmar el ambiente.

 

-mi mommy me acabo de botar. dejó escapar un suspiro.

 

-ambos están sin sus patrocinadores. mencionó Camila.

 

-Elena? Dante me observo confundido, kl hice una pequeña seña para que cerrara la boca y no dijera lo del otro dia.

 

-disculpe. Cristian se paró frente  nosotros. -necesito que me acompañe.

 

-lo siento pero no puedo. salimos de la universidad con Cristian tras de nosotros como si fuera un guardaespaldas, nuevamente se coloco frente a nosotros.

 

-me acompañaria. por lo que pude ver en su rostro había perdido la paciencia.

 

-no! lo observ desafiante, fue cuando se acercó y me tomó entre sus hombros. -bájame. grite molesta.



Escritora Fantasma

#526 en Joven Adulto

En el texto hay: sugar baby, romance, celos

Editado: 14.08.2019

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