Lo que creíamos perdido

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Capítulo 17

Después de salir de la cafetería lo único que quiero hacer es desaparecer, alejarme completamente de la vista de todos. Quiero estar en mi casa, hundida en mi cama y poder dejar salir mi frustración y de paso las lágrimas que me han estado picando en los ojos. Pero no lo hago. No lo hago por dos razones: la primera, porque eso es justo lo que desea quién quiera que sea que está detrás de esto, quiere verme derrotada y rota, y no pienso darle esa satisfacción. Y la segunda: no quiero que mi padre me vea así. Y eso es suficiente para convencerme de enfrentarme a la realidad.

Como puedo consigo llegar hasta uno de los baños que están en el pasillo y me encierro dentro de uno de los cubículos. Mi cabeza no ha dejado de girar desde que salí de la cafetería, están pasando muchas cosas, muy deprisa. Mis manos viajan hasta el inicio de mi cabello y aprietan con fuerza sobre mi cabeza. ¿Cómo llegó esa foto al periódico? ¿Cómo es posible que nos vieran sin que nosotros nos percatáramos? El momento del beso se repite una y otra vez en mi mente como un disco y las escenas pasan en cámara lenta por mi cerebro como una tortura. La cámara no dejó de grabar en ningún momento y yo he visto esas grabaciones, no había nadie al menos a siete metros de distancia. Y después de eso, nadie sabía lo que había pasado, nadie… excepto…

―No… ―La palabra no es más que un suspiro ahogado cuando sale de mis labios, mitad miedo y mitad dolor.

El rostro de Mei, acostada en mi cama mientras le contaba a lujo de detalle lo que había pasado con Derek invade en mi cabeza y unas ganas inmensas de vomitar se apoderan de mi estómago mientras siento la bilis subir por mi garganta y los ojos me empiezan a picar por las lágrimas que siguen luchando por salir. Como si de una broma cruel del universo se tratara, la voz de la asiática se filtra desde fuera del baño, justo antes que la puerta del lugar se abra. Instintivamente llevo mis pies hasta el asiento del retrete y sostengo la respiración. Ahora mismo no puedo verla, tengo que pensar todo esto bien, antes de dejar que mi cabeza me haga una mala pasada.

―¿Gaby…? ―La voz preocupada y dolida de Mei llega hasta mí, y yo aprieto ambas manos sobre mi boca para evitar que algún sonido salga de mis labios. No quiero enfrentarla, no confío en mí para verla ahora mismo.

Luego de unos pocos minutos, vuelve a escucharse la puerta del baño al cerrarse y me quedo nuevamente en silencio, escuchando únicamente los latidos frenéticos de mi corazón y los pensamientos que se atropellan sin orden alguno en mi mente y amenazan con enloquecerme.

 

 

Llego tarde a la clase de matemáticas, porque me toma más de lo previsto el reponerme y armarme de valor para salir del baño, y también porque no quería ver a nadie. Si llegaba como estaba a la clase lo más probable es que hubiese explotado y armado una escena delante de todos. Así que el retraso es lo que menos me importa ahora mismo.

―¿Puedo pasar? ―El profesor de matemáticas tiene los ojos clavados en mí, antes de desviarlos al reloj de la pared, y enarcar una ceja en mi dirección.

―Viene con quince minutos de retraso señorita Blanchett.

En otras circunstancias, estaría totalmente nerviosa y aterrada por la manera en que el profesor me observa y la reprimenda que tomara. Pero hoy no.

―Lo sé. ―Mi voz sale totalmente carente de cualquier emoción, mis ojos están fijos en el rostro del profesor y el salón detrás de él, en absoluto silencio.

El hombre me observa por unos minutos más, y luego hace un asentimiento con la cabeza con el que me indica que entre. Cuando camino a su lado, murmura un "que no se repita" al que yo me limito a contestar con el mismo asentimiento que él me acaba de dar.

Toma absolutamente todo mi autocontrol, obligarme a caminar a mi asiento junto a la ventana, donde Luke y Derek se encuentran. Ambos chicos tienen los ojos clavados en mí, mientras yo me limito a mirar a cualquier parte menos a ellos. Noto también los ojos de Mei, siguiendo mis pasos y esperando por mi atención, pero la ignoro, y de alguna manera logro sentarme.

Sin embargo, soy demasiado consciente del cuerpo de Derek detrás de mí, todo mi sistema parece estar en estado de alerta, esperando la mínima señal para reaccionar. Entonces sucede; el pequeño, casi imperceptible jalón de cabello con el que Derek suele llamarme logra poner mi piel de gallina, mientras que la rabia empieza a fluir en mi interior, y se refleja en un temblor constante por todas mis articulaciones. Reclino mi cabeza un poco hacia delante para alejarme de su tacto y aprieto con fuerza el borde de mi escritorio para intentar parar el temblor en mis manos. Sobra decir que no me está yendo muy bien.

Entonces, siento piel cálida rodear una de mis muñecas, y mis ojos viajan de inmediato al lugar para ver la mano de Luke sobre la mía. Con mucha lentitud inclino la cabeza y mis ojos se topan con los suyos. Se ve preocupado y… enojado. Estoy a punto de retirar mi mano, pero a último minuto me arrepiento. Pelos en punta no me ha hecho nada. Así que me limito a darle un pequeño apretón y lo que creo es una sonrisa.



ShadiSaad.

Editado: 09.01.2020

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