Lo que creíamos perdido

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Capítulo 20

Es sábado y llevo todo el día debatiendo sobre si ir o no a la casa de Derek. Sé que le dije a Mei que lo haría, pero ahora con la cabeza fría creo que sería una intromisión de mi parte y estoy bastante segura que al chico de hermosos orbes azules no le va a gustar. Sin embargo, la curiosidad está matándome, cada vez que cierro los ojos, el rostro desesperado de Derek aparece en mis pensamientos y ni hablar cuando recuerdo sus labios calientes sobre los míos… Creo que estoy a punto de enloquecer.

―¡Gabe, te buscan! ―La voz de mi padre se escucha desde la planta baja, haciendo que mi ceño se encoja al instante.

Mei no me avisó en ningún momento que vendría, aún en ropa de casa bajo corriendo las escaleras y llego hasta el recibidor, para toparme con la sorpresa de que no es Mei quien me busca, sino Luke.

El rubio me escanea de pies a cabeza, mientras una sonrisa burlona se empieza a formar en su rostro, y yo por un instante siento como me encojo dentro de mis pantalones cortos de Bob esponja y mi blusa a juego… Menos mal no me puse las pantuflas.

―Lindo pijama Gaby ―comenta pelos en punta ampliando su sonrisa. Yo ignoro mi rubor y pongo los ojos en blanco.

Y estoy a punto de contestar con algo que me deje bien parada, pero como el universo se divierte conspirando en mi contra, a mi padre se le ocurre que es una buena idea intervenir justo en este momento.

―Oh si, ella ama esa pijama, tendrías que ver cuando se coloca las pantuflas a juego es…

―¡Papá! ―Un grito indignado brota de mi garganta. No puedo creer que él haya dicho eso. Mi cara a pasado a competir con los tomates y la carcajada que sale de los labios de Luke, no me ayuda.

¡Tierra por favor ábrete y haz que aparezca en china, por favor!

Mi padre me mira apenado, pero sé que quiere reírse, su labio está temblando y puedo notar que le divierte todo esto. Luke palmea el brazo de papá aun sin dejar de reír y mi padre le sonríe con cariño, para luego mirarme y hacerme un guiño. Yo quiero estrangularlo, ¡a ambos!

―Estaré en el estudio si necesitan algo. ―Y con eso me deja sola, con un Luke más risueño de lo normal.

Cruzo mis brazos sobre mi pecho y me quedo viendo a pelos en punta con la peor de mis miradas, esperando a que la risa se acabe, él al parecer entiende mi gesto, porque lo veo obligándose a parar y fallando en el intento, creo que mi rostro sonrojado y mi expresión indignada no están ayudando.

―¡Luke, para ya! no es para tanto. ―Mi mano golpea su pecho y como es de esperar, no lo consigo mover ni un centímetro.

Él en cambio, tira de mi brazo con facilidad y me hace caer sobre su pecho, para luego rodear mi espalda con ambos brazos en un apretado abrazo. Forcejeo para liberarme, pero al final, cuando las risas han cesado de él, me dejo abrazar y no sé en qué momento mis brazos corresponden el gesto. Y me siento bien, de alguna loca y extraña manera, pelos en punta siempre consigue hacerme sentir bien.

―¿Qué haces aquí Luke? ―Mi voz sale amortiguada por su cuerpo, y como puedo trato de separar un poco mi cabeza para verlo a los ojos.

Luke, me está mirando como si quisiera atravesar mi cráneo y entrar a mis pensamientos y eso comienza a ponerme nerviosa, más aún si tenemos en cuenta que sigue abrazándome, en eso, una sonrisa aparece en su rostro y este se ilumina cual árbol de navidad.

―¿Necesito una excusa para visitar a mi amiga? ―Una rubia ceja se inclina en su rostro y yo automáticamente pongo los ojos en blanco.

Este chico, es todo un personaje y con todo lo que ha pasado estas últimas semanas, creo que lo he echado de menos. Me acostumbré demasiado rápido a su presencia. Y es que él logró colarse en mi armadura y hacer que le cogiera cariño, demasiado tal vez.

―No, no la necesitas ―digo separando mi cuerpo del de él―. Pero agradeciera que me avisaras con antelación, así podría…

―¿Ponerte las pantuflas a juego? ―me interrumpe Luke, ganándose otro golpe de mi parte. Sigue siendo un idiota. 

La mañana y tarde se me han pasado volando. He estado todo el día en el patio de la casa hablando de todo y nada a la vez, con Luke; mi papá nos ha traído refrescos y bocadillos más temprano, creo que nunca me había reído tanto en toda mi vida, sus estupideces me alegran el día y él lo sabe.

Ahora nos hemos quedado en silencio, estamos comiendo de un pote de helado, sentados en el sofá del patio, y vemos como el sol amenaza con ocultarse, ninguno de los dos dice nada, pero no es incómodo, es un silencio agradable. Hasta que siento los ojos de Luke puestos en mí, y sé que aquí es donde viene, la verdadera razón de su visita. Giro mi rostro y mis ojos chocan con los de él, está serio, parece debatirse internamente en qué decir.



ShadiSaad.

Editado: 09.01.2020

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