Lo que creíamos perdido

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Capítulo 30

Derek

El viaje a la casa de Jenkins es rápido y silencioso, mi mente está viajando a lugares a los que no me gusta ir. Tengo que encontrar a Gabriel, no, necesito hacerlo. Desde lo que pasó con mi padre nunca había vuelto a sentir esta opresión en mi pecho que parece querer arrasar todo en mi interior; si ese bastardo le ha tocado un solo pelo de su cabeza, voy a matarlo.

La casa se alza frente a nosotros en medio de la noche, es blanca y de dos pisos con una enorme cochera en el lado izquierdo de la misma, igual que el resto de las casas de la cuadra. Este sector es el que se encuentra en “crecimiento” por lo que está un poco más apartado que el resto y hay una gran cantidad de viviendas aún desocupadas. Voy disminuyendo poco a poco la velocidad del auto de Luke hasta haber aparcado casi al final de la cuadra, en frente de una de las viviendas que aún se encuentran en venta. Nate detrás mío hace lo mismo.

Bajamos del auto en silencio y por un segundo simplemente nos quedamos ahí, mirándonos unos a otros y dejando que el peso de lo que está pasando caiga sobre nosotros. El brillo de los faroles de un coche ilumina la carretera y de inmediato todo mi cuerpo entra en tensión al verlo disminuir la velocidad; puede ser él. Sin embargo, el carro llega hasta donde nosotros nos encontramos y cuando se baja la ventanilla del conductor, el cabello rubio de Malcom aparece a la vista y su mirada dura se posa sobre mi.

Sin decir una sola palabra el chico aparca el coche delante del mío y al bajar, puedo notar como los músculos de su cuerpo están tirantes y su mandíbula apretada.

— Esto es una locura— Dice mirándonos a todos, hasta dejar sus ojos puestos en mi—  Te dije que iba a salirse de control.

Como si necesitara que en estos momentos me lo repitirera. Siento mis manos cerrarse en puños a mis costados y considero lo bien que se verían aterrizando en su rostro mientras rabia hacer acto de presencia en todo mi cuerpo.

— De acuerdo tenemos que calmarnos, no vamos a arreglar nada peleando entre nosotros—  Dice Nate llegando hasta donde me encuentro y poniendo su mano sobre mi hombro— ¿Cómo haremos esto?

Dejo salir el aire lentamente de mis labios y controlo mis respiraciones; Nate tiene razón, ahora mismo necesitamos estar más juntos que nunca para encontrar a Gabriel, no puedo perder el tiempo peleando con el idiota de Malcom. Por más ayuda que pueda ser, el tipo no me termina de agradar.

—Vamos a entrar a esa casa y vamos a buscar cualquier cosa que pueda llevarnos a Gabriel y que nos sirva para demostrar a la policía que él la tiene.

Malcom deja salir un resoplido y mis ojos se fueron inmediatamente en su dirección encongiendose en dos rendijas mientras lo observaba; parecía que tenía cientos de cosas por decir en contra de lo que íbamos a hacer, pero antes de que alguna palabra pudiera salir de su boca, Mei Leing lo interrumpió; y gracias a Dios que lo hizo porque de lo contrario iba a golpearlo.

—Me parece un buen plan, solo debemos darnos prisa.

Mei cambiaba su peso de un pie al otro mientras observaba la calle vacía. Los ojos los tenía hinchados y enrojecidos debido al llanto, pero su mirada seguía siendo dura, determinada. Y esa era una de las muchas razones por lo que esta chica es mi mejor amiga.

—Estoy de acuerdo— Dijo Luke, llegando a mi lado y encarando la casa— Hagamos esto.

Y eso fue todo lo que hubo por decir.

Mirando a ambos lados de la calle, nos apresuramos hasta llegar a la entrada de la casa de Jenkins, nuestras pisadas sobre el suelo de madera y las respiraciones aceleradas era lo único que se escuchaba mientras registramos todo el lugar: el tapete de la entrada, las poteras, las ventanas... todo en busca de una posible copia de las llaves de la puerta principal pero no había nada. La frustración esta haciendo acto de presencia en mi cuerpo, así que sin pensarlo demasiado me quito la chaqueta la envuelvo en el puño de mi mano y la estampo contra el vidrio de la ventana, rogando al cielo porque el imbécil no tenga un sistema de alarma instalado en la casa.

No lo tenía.

Termino de quitar los vidrios de la ventana y meto mi mano para abrir la puerta para nosotros, al hacerlo me giro hacia los chicos y me topo con cuatro pares de ojos observandome como si me hubiera vuelto loco, lo que hace que me encoja de hombros y ponga mis ojos en blanco.

—No tiene alarma, y ya podemos entrar.—Concluyo, haciendo un ademán hacia el interior de la casa.

Luke deja salir la risa y es el primero en pasar a mi lado y atravesar la puerta. Su cabello sigue estando manchado de rojo y a pesar de haberse limpiado la herida en el carro, puedo notar que sigue abierta, debemos ver si este tipo tiene alguna caja de primeros auxilios que nos pueda servir para curarlo.

El resto de los chicos entran después de mi y de inmediato nos quedamos paralizados en el interior de la casa. Realmente no se que es lo que esperábamos encontrar una vez dentro, pero estoy seguro que esto no esta ni cerca de serlo. La casa parece sacada de un catálogo de viviendas del Upper East Side. Mis ojos recorren cada ridiculo espacio del lugar: muebles de lujo, tapetes de fibra natural, lámparas que parece que estuvieran hechas de oro y diamantes y una infinidad casi grosera de cuadros decora las paredes de la casa.



ShadiSaad.

Editado: 09.01.2020

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