Lo que creíamos perdido

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Capítulo 31

Siento mis parpados pesados y el cuerpo rígido mientras hago el intento de abrir los ojos; me toma un esfuerzo sobrenatural conseguir subir mis pestañas y en cuanto lo hago el miedo atenaza mi sistema cuando la negrura se hace presente. Por un momento llego a pensar que he quedado ciega, pero entonces voy acostumbrando mis ojos a la oscuridad y las sombras de lo que me rodea aparecen. No reconozco el lugar en que me encuentro y mi cabeza palpita con dolor mientras trato de recordar qué ha pasado. 

Intento llevar mis manos a la zona del dolor en mi cabeza y justo cuando muevo las manos escucho el sonido del metal arrastrando y es ahí cuando me doy cuenta que estoy encadenada. Una cadena apresa cada una de mis muñecas hasta terminar adherida a la pared detrás de mí impidiendo que mueva mis brazos con libertad. El miedo explota en mi interior al mismo tiempo en que los recuerdos de lo ocurrido después del partido llegan tan rápido como una bala.

 Recuerdo ver a Luke cayendo al suelo mientras su cabello se iba llenando de sangre antes que empezara a correr… Corrí hasta que no pude más, escuchaba a Steven detrás de mí  riendo y diciendo locuras sobre el momento en que estuviera para él; mi estómago da un vuelco al pensar en sus palabras y muevo mis manos con fuerza tratando de soltarme de las ataduras sobre mis muñecas, pero lo único que consigo es lastimarme. Sin embargo, no dejo de hacerlo; continuo tirando de las cadenas con fuerza, sintiendo como la piel de mis muñecas se desgarra cada vez un poco más.

En eso, una puerta que no había notado antes en la esquina de la habitación es abierta y pasos lentos y seguros resuenan en la estancia.

Me quedo paralizada en mi lugar, como si el tiempo se hubiese detenido a mi alrededor cuando escucho  los pasos acercarse a mi. La persona se mueve entre las sombras como si esta fuera la situación más normal del mundo, como si yo no estuviese a unos cuantos metros de él encadenada a una maldita pared. Cuando se encuentra lo suficientemente cerca para que pueda repararlo, mi cuerpo se tensiona y una rabia primitiva empieza a moverse dentro de mí, al ver la sonrisa reluciente y aterradora que Steven Jenkins me está dando.

Su cabeza se inclina ligeramente hacia un lado mientras me observa y muy lentamente se acerca para finalmente acuclillarse frente a mí; sus ojos azules enmarcados por el cabello rubio y abundante y ese rostro que antes me resultaba increíblemente atractivo, ahora hace que una ola de repulsión se levante en mi interior y amenace con salir disparada por mi garganta cuando una de sus manos se pasea por mi mejilla.

Trato de separarme de él de inmediato, no quiero que me toque, no quiero verlo… No quiero saber  que es lo que piensa hacerme; pero la pared detrás de mí me lo impide y solo puedo ver como sus ojos absorben cada uno de mis movimientos, mientras sus dedos hacen un recorrido desde mi sien hasta el inicio de mi garganta.

Las lágrimas de rabia, frustración y ¿por qué negarlo? terror, amenazan con salir de mis ojos, pero me esfuerzo por mantenerlas dentro… Llevo más de un año llorando y no ha solucionado nada. Trato de controlar mi respiración y cuando siento que no voy a vomitar levanto la mirada para fijar mis ojos sobre los suyos, una nueva ola de pánico me golpea al reconocer lo que hay en su mirada; no es rabia, ni siquiera odio, es algo mucho peor, una mezcla de locura y lujuria tiñen sus rasgos y la manera en que me mira eriza cada poro de mi piel y sin poder evitarlo me traslada al pasado, justo al momento en que estuve frente a una mirada muy similar a esta.

—Pensé que nunca despertarias, me tenias preocupado— La voz suave y melodiosa de Jenkins está tan fuera de lugar con la situación, que me toma por sorpresa haciendo que una risa baja y descontrolada se me escape.

La mirada de Steven se endurece al escucharme y su mandíbula se aprieta con evidente enfado.

—¿Secuestras y encadenas a todas las personas por las que te preocupas? Vaya forma de demostrarlo —Digo en un tono ácido, moviendo mi cabeza de un lado a otro con incredulidad.

Por unos segundo él no dice nada, simplemente se me queda viendo con la mandíbula tensa y los ojos clavados en los mios, un cosquilleo de adrenalina empieza a recorrer mi piel, mientras pienso desesperadamente en una manera de poder salir de aquí.

—Las cadenas son simplemente por precaución— Dijo, volviendo al tono suave y melodioso del principio— No pienso dejarlas por siempre.

<<Por siempre>> La frase hace eco en mi mente y la desesperación poco a poco empieza a ganar  la partida en mi interior. Mis ojos viajan desesperados por todo el lugar, tratando de encontrar una ventana que pueda darme un indicio de donde estamos, pero no hay nada. La única luz que entra en el lugar es la que se cuela por debajo de la puerta  que se encuentra en la esquina.

—No puedes tenerme aquí por siempre— Digo, tratando de mostrarme segura pero  mis palabras parecen más una súplica— Van a darse cuenta que he desaparecido… mi papá, los chicos… Derek. Todos van a notar que no estoy.



ShadiSaad.

Editado: 09.01.2020

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