Lo que creíamos perdido

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Capítulo 32

No soy consciente de cuánta hambre tengo hasta que el olor del pollo frito se filtra por mis fosas nasales haciendo a mis tripas rugir con fuerza. Realmente no recuerdo cual fue mi última comida. El olor a pollo vuelve a colarse en mi nariz y mi estómago protesta al respecto.

En las últimas horas he estado tratando con todas mis fuerzas evitar mirar la comida, de hecho estoy intentando ignorar el olor que desprende la caja de pollo desde el rincón de la habitación, pero es imposible hacerlo, empiezo a sentir un dolor punzante y el vacío en mi estómago es ensordecedor. Al final me convenzo de que es mejor recobrar energía para poder encontrar una manera de salir de este lugar y negándome a comer no lo voy a conseguir; me arrastro hasta la esquina y tomo la caja de pollo, el olor me hace agua la boca y sin pensarlo demasiado quito la tapa y empiezo a comer.

No es el mejor pollo frito de la historia, tiene un sabor bastante peculiar, como a condimento y picante que me hace arrugar la nariz, pero aun así mis tripas agradecen de inmediato la ingesta y lo continúo comiendo hasta que dejo la caja limpia. Y es solo cuando termino de comer que pienso que he debido guardar un poco, no sé si Steven piensa volver a alimentarme, ni siquiera estoy segura si esto ha sido una cena temprana o un almuerzo tardío porque no tengo ninguna manera de medir el tiempo en este lugar, la única luz que hay es la que se filtra por debajo de la puerta. De lo único que estoy segura, es que este no va a ser mi final; necesito encontrar una manera de salir.

El tiempo sigue pasando y yo continúo con la vista fija en la puerta al otro lado de lo que he empezado a creer es un sótano, he estado tratando de trazar un plan en mi mente para convencer a Steven de quitarme los amarres, el escozor en las muñecas se ha vuelto insoportable y me hace prácticamente imposible mover las manos por miedo a lastimarme. Esto definitivamente no es de ayuda para escapar. Él dijo que es mi decisión continuar encadenada y aunque de solo verlo me hierve la sangre, estoy dispuesta a seguir su retorcido juego con tal de salir de aquí.

La espera se hace cada vez más larga y un mal presentimiento se apodera de mi cuerpo ¿Qué tal si se ha ido y me ha dejado aquí? inútilmente jaló de las cadenas y de inmediato un grito se escapa de mis labios al sentir la piel levantada de mis muñecas rozar con el metal; en eso se escucha el sonido de las cerraduras y mi corazón late desaforado al instante y sé que ha llegado mi momento, en cuanto la puerta del sótano se abre, la silueta alta y esbelta de Steven aparece en el portal acercándose a donde me encuentro, cuando nuestras miradas se cruzan intento suavizar mis gestos y coloco la mirada más triste y aliviada qué puedo fingir.

Al final se necesitan dos para jugar.

 

 Derek.

Van a ser casi 24 horas desde que Jenkins se llevó a Gabriel y aún no tenemos nada que nos pueda decir en donde están.

(...)

Después de haber llegado a casa de Nate, desparramamos todos los papeles en el suelo de la sala y empezamos buscar cualquier cosa que nos pudiera dar un indicio de donde estaría Jenkins, pero no hemos encontrado nada y la desesperación ha empezado a hacerse visible en todos nosotros. Malcom se enfurruño  y alegando que no podría funcionar bien si no descansaba terminó yéndose a su casa; Luke en cambio al igual que yo no ha dormido absolutamente nada y parecemos dos zombies, Mei tiene ojeras tan grandes en su rostro que parece haber envejecido varios años. Incluso Nate parece estar a punto de colapsar en cualquier momento.

Llevamos horas desde que llegamos a la casa tratando de hallar alguna pista que nos lleve a Gabriel, pero hasta ahora ha sido inútil. Aún no hemos podido acceder al computador de Jenkins porque se encuentra bloqueada y el  programa que Nate ha utilizado para hackear la clave continúa cargando y no ha llegado ni al 40%, lo que nos deja únicamente con los documentos y fotos que sacamos de la casa; dejando escapar un suspiro vuelvo a tomar la carta del hospital entre mis manos y la leo nuevamente sin querer pensar en su significado. Al final ni siquiera me entero en qué momento de la madrugada nos quedamos dormidos.

El sol golpea mi rostro de frente y siento como los músculos de mi cuello y espalda están totalmente doloridos debido a la posición en que me encuentro tirado en el suelo, muy lentamente voy abriendo mis ojos para encontrarme de frente con un montón de papeles y fotografías desparramadas por todo mi alrededor. Me incorporo con dificultad y veo que a mi lado se encuentra Luke con la cabeza echada hacia atrás apoyándola sobre el sofá en una posición que resultará muy dolorosa cuando despierte, al otro lado de la sala Mei y Nate comparten espacio en uno de los sofás; la asiática está enterrando su rostro en el cuello de mi amigo y sujeta con fuerza los bordes de su camisa como queriendo evitar que se fuera… él nunca se iría.

Con mucho cuidado de no hacer ruido vuelvo a revisar las fotografías que sacamos la noche anterior de la pared en el garaje de Jenkins, todas las fotos las hemos impreso y las tenemos ahora regadas en el suelo. Mis ojos se pasean con detenimiento por cada una de ellas, pero no hay absolutamente nada que pueda decirme algo, no son más que recortes de periódicos sobre el asesinato de Davis, algunos del juicio y muchas otras sobre Gabe en distintos lugares del pueblo, en algunas se ve acompañada por su padre o nosotros pero en la mayoría está sola; lo que prueba que él la estaba siguiendo.



ShadiSaad.

Editado: 09.01.2020

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