Lo que creíamos perdido

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Capitulo 1

Los colores tienen infinidad de significados, pueden expresar sentimientos o estados de ánimo. Pero cuando sencillamente el mundo explota en colores frente a ti y los ves cobrar vida mientras los rayos del sol se filtran sobre ellos, en ese instante no hay palabras, sentimientos o emociones que alcancen. En ese momento solo basta con observar y hacerlo inmortal. Agradeciendo como de alguna manera el mundo te está brindando todo un espectáculo solo para ti.

Hace más de cuatro horas que mi padre y yo estamos viajando en carretera, rumbo al que será nuestro nuevo hogar. Lo mejor de estos viajes para mí es el paisaje, la sensación de tranquilidad que desprende ver distintos escenarios pasar frente a tus ojos y es por eso, que me encargo de capturar cada una de las imágenes con mi cámara y hacer eterno cada detalle. La fotografía es algo que te desconecta de todo y lo más importante te desconecta de ti mismo.

Decidimos cambiarnos de ciudad y venir a vivir a un pueblo pequeño para alejarnos de todos lo que conocíamos, y poder sobrellevar lo que estamos pasando sin las miradas lastimeras o prejuiciosas de la gente, simplemente queremos algo de tranquilidad.

Empezaré a estudiar en un nuevo instituto, con gente que no sabe de mí, mi pasado… o mi hermano. Y realmente agradezco que papá haya hecho esto, no podría haber soportado tener que regresar a la escuela para escuchar los comentarios hipócritas de la gente. Acá simplemente seré Gabriel Blanchett, la chica nueva.

―Me encanta esta canción. ―La voz de mi padre me hace salir de mis pensamientos.

Al girarme lo encuentro tarareando una vieja canción de John Lennon, mientras menea su cabeza de un lado a otro. Mi padre, es ese hombre que todo adolescente quisiera tener como papá, es un amigo, cómplice y excelente consejero. Es lo mejor de mi vida, junto a Davis, pero él ya no está.

Estiro mi mano hasta la radio de la camioneta y le subo volumen a la canción; él me mira, con sus grandes ojos verdes tan iguales a los míos y me regala una sonrisa antes de que ambos comencemos a cantar a todo pulmón en el vehículo. La música puede ser un muy buen remedio para el dolor, eso y la pintura han sido el pilar de papá en estos meses, aunque me gusta pensar que yo también lo soy.

De esa manera pasamos el viaje, cantando, riendo, haciendo paradas para comer, poner algo de gasolina o simplemente porque yo veo algo que me gusta y quiero hacer una parada para obtener una mejor fotografía; a él no le molesta, sin importar cuantas veces lo haga detenerse lo hace sin protestar. Eso es lo bueno de tener un papá que también sea artista: entiende completamente esa pasión que te da el ver algo que te transporta y que te hace querer volverlo parte de ti.

Después de unas horas más, el sueño y el cansancio me golpean de frente, y justo cuando mis ojos se comienzan a cerrar, logro ver a lo lejos un letrero en donde se lee "Bienvenidos a River Hill's".

No sé cuánto tiempo pasa desde que caigo presa del sueño, hasta cuando siento las manos de mi padre moverme gentilmente los hombros.

¿Les ha pasado eso, cuando están dormidos que saben que están soñando pero aun así sienten lo que sucede a su alrededor? Bueno, yo me encuentro justamente así. Lentamente voy abriendo los ojos, a la vez que un enorme bostezo se escapa de mis labios.

―Hemos llegado cariño. ―Mi padre me sonríe desde la puerta del carro, manteniéndola abierta. Es imposible para mí no notar la mirada nerviosa en sus ojos.

Este es el comienzo de una nueva vida, una mucho más reducida que la que teníamos antes. Una vida solo de dos. Trato de darle mi mejor sonrisa para tranquilizarlo, y de un salto salgo del vehículo, lo que no es muy buena idea, pues todos los músculos de mi cuerpo gritan en protesta, arrugo la cara lo menos que puedo y dirijo la mirada hacia la casa, o más bien debería decir la casona… tal vez esta vida no va a ser tan reducida como creía.

―Bueno ―dice mi padre balanceándose en sus pies―. ¿Qué te parece?

Sigo con la boca abierta de la impresión, la casa (casona) tiene estilo de cabaña, es toda de madera, con un porche inmenso en la entrada. Tiene dos plantas y lo que parece ser un altillo. Las ventanas del primer piso son enormes, del piso al techo, lo que hace que piense en cómo los rayos del sol iluminan el lugar por las mañanas, eso debe ser una gran vista. Un carraspeo a mi espalda, me hace volver a la realidad y me doy cuenta que aún no he contestado la pregunta de mi padre, giro y me encuentro con su mirada ansiosa.

―Es inmensa y parece una cabaña, una muy muy linda ―le comento.

―¿Eso quiere decir que te gusta? ―pregunta mi padre aún algo nervioso.

Le doy una sonrisa con todos los dientes, me acerco hasta donde él está y tomo su mano.

―Eso quiere decir que me encanta.



ShadiSaad.

Editado: 09.01.2020

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