Lo que creíamos perdido

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Capítulo 11

Han pasado dos días desde la tarde de piscina y no he vuelto a tener noticias de Derek, él no ha ido a la escuela, según Luke por asuntos familiares. La curiosidad está haciendo un hueco en mi interior, realmente quiero saber qué es eso que Derek oculta y que logra ponerlo de tan mal humor, es como si tuviese un interruptor en el cerebro que puede ser apagado solo con una llamada.

Hoy he estado a punto de pedirles la dirección del castaño a los chicos, pero no encuentro ninguna excusa presentable para hacerlo, Además que es un poco desesperado de mi parte.

―Tierra llamando a Gabriel. ―Una mano frente a mis ojos me hace salir de mis cavilaciones, solo para encontrarme con la sonrisa traviesa de Mei―. ¿En qué pensabas chica? Estabas completamente ida.

Las clases han pasado en una tortuosa lentitud, y ahora nos encontramos en clase de literatura. Nos asignaron un trabajo en parejas y Mei se unió conmigo. Debemos leer El conde de Montecristo y hacer un ensayo crítico de la obra. Gracias a los cielos es para la próxima semana.

Abro mi boca de inmediato a punto de buscar una mentira creíble que decirle a mi amiga ―sí, ya estoy en el punto que puedo llamarla amiga, ella realmente se lo ha ganado―, pero luego una idea descabellada cruza por mi mente. Tal vez pueda aprovecharme de la capacidad de Mei de decir cien palabras por segundo, para conseguir algo de información.

―¿Sabes si Derek está bien? ―pregunto, a la vez que retuerzo los dedos de mis manos.

Los ojos de Mei se abren tanto que parece que fueran a salirse de sus órbitas y un pequeño grito de entusiasmo escapa de sus labios haciendo que el profesor nos mire de mala manera por un instante.

La chica se disculpa y comienza un pequeño baile en su asiento mientras me señala en silencio con ambas manos. Tal vez, esto no fue muy buena idea después de todo, pienso mientras veo el brillo de entusiasmo en sus ojos.

―¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ―repite enérgicamente la asiática sin dejar de sonreír―. Sabía que pasaba algo entre ustedes ―finaliza levantando la barbilla como quien acaba de ganar un reto o descubrir un misterio.

Por mi parte me limito a poner los ojos en blanco y negar con la cabeza, sin embargo puedo notar como el calor amenaza con llegar a mis mejillas y una pequeña sonrisa asoma a mis labios. Realmente no estoy segura que no esté pasando nada entre el castaño y yo. No estoy diciendo que me guste o algo por el estilo; tampoco es que no me parezca atractivo, solamente creo que hay cierta… conexión.

―No pasa nada entre Derek y yo. ―Mei me da una mirada que asegura que no cree una palabra de lo que digo―. Es solo que prometió ayudarme a descubrir quién escribió lo del periódico ―concluyo bajando la voz para que solo la asiática me escuche.

La boca de Mei se abre formando una O y sus facciones se relajan un poco, incluso creo que pasan a verme con algo de cariño, o tal vez sea lástima realmente no lo sé. La chica mira hacia las personas que están a nuestro alrededor y luego se inclina un poco hacia donde yo estoy, sentada frente a ella.

―Pero no han vuelto a poner más nada Gaby, ¿no es mejor dejar las cosas calmadas? ―En sus ojos puedo notar preocupación y es entonces que me doy cuenta que lo que vi en sus ojos no era lástima hacia mí. Ella está preocupada, no quiere que me afecte… como a última vez.

Por un momento profundizo en lo que me acaba de decir y debo aceptar que tiene razón; si no han puesto más nada, y el periódico no ha vuelto a salir, lo mejor sería dejar el tema zanjado y así con suerte todos olvidan lo que paso y podré terminar mi año escolar con algo de normalidad.

―Bueno, creo que tienes razón. Si no sale más nada creo que lo dejaré pasar.

Mei, me regala una sonrisa tranquilizadora y aprieta mi mano en señal de apoyo.

―Pero sobre Derek…. ―La chica eleva ambas cejas mientras sonríe―. Creo que de eso si debemos hablar.

«Oh Dios mío, en que fue lo que me metí».

Riendo niego con la cabeza apenas Mei empieza a armar miles de escenarios sobre el castaño y yo. Esta chica es todo un personaje.

 

 

Las clases pasan una a una sin nada nuevo o interesante. Cuando llega la clase de Biología que es la última de la jornada, se nos informa que la tendremos libre pues el profesor al igual que otros, se encuentra en una reunión importante o algo así. Aprovechando el espacio, salgo junto a Mei a dejar las cosas en el casillero y recoger lo que me llevaré a casa; detrás de nosotras vienen Luke y Nate, que tienen una conversación animada sobre las jugadas que utilizarán en el primer partido de la temporada y de lo exigente que es el nuevo entrenador del equipo para ser alguien tan joven.

Al abrir el casillero, una hoja doblada de color rojo escarlata cae sobre mis pies. Con el ceño fruncido me agacho para recogerla; una cinta negra está rodeando la hoja manteniéndola cerrada. Parece la invitación a algún tipo de evento de disfraces, pero no hay nada escrito en la superficie.



ShadiSaad.

Editado: 09.01.2020

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