Lo que el destino unió

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Capítulo 4✔

Austin

 

No pensé en volverme a encontrar con la misma chica de la cafetería y mucho menos en la casa de mi mejor amigo, pero que sea la hermana de mi mejor amigo fue una gran sorpresa.

«Necesito ponerme al día con Logan, porque desde que nos conocemos nunca he conocido a su hermana, y mucho menos sabía de su existencia»

 

Después de que su hermana se marchara nosotros también decidimos hacer lo mismo, pero antes fuimos al garaje y cogimos nuestras tablas de surf —siempre que practicamos surf dejo mi tabla en la casa de Logan, ya que es más cómodo dejarla en su casa, que cada vez que quiera hacer surf traela —.

 

En el momento que llegamos a la playa se veían unas olas perfectas para empezar a surfear, en el fondo también se veían a pocos jóvenes intentando entrar dentro de alguna de las olas, pero al conseguirlas acababan volando igual que sus tablas.

Puse la tabla en el agua,  al estar a unos cuantos metros lejos de la arena, justo en el lugar donde no hay casi nada de gente —a excepción de los surfistas, claro está—, mis pies ya no tocaban el suelo subí. Me quedé con la barriga tocando la tabla y mis manos haciendo brazadas para poder continuar hasta llegara más lejos. En el momento que veo una ola perfecta que aproxima me pongo de pie e intento cabalgar en ella pero falló, a los segundos de haber entrado.

Así fueron pasando unas cuantas olas y también horas, hasta que en el momento que me iba a rendir, me sincronice con una ola. La tabla empezó a deslizarse por ella, y ahí fue donde empecé a lucirme con la ola, tal y como lo había hecho en los últimos años. 

Esta vez note que había perdido la práctica en uno de los hobbies que más me ha gustado practicar, y con obvias razones. Desde hace unos meses dejé de practicar el surf y lo substituí por el gimnasio y volví a lo que hacía antes.

Por otro lado Logan había logrado su objetivo desde un principio —sabiendo que después de esta intensa jornada de surf, él haría algún que otro comentario desagradable por la situación de hoy, tal y como siempre hemos hecho ambos cuando le pasaba al otro—.

Logan desde hacía rato se había salido del agua diciendo que iría a ver  a la chica con la que lo había encontrado hoy en la mañana en mi departamento, creo que me había dicho que se llamaba Fanny, Darcy o algo parecido.

Cómo no recordar la situación si fue de lo más incómoda.

Nada más entrar me encontré con una morena despampanante, la cual solo llevaba puesta una camisa, que le llega hasta los muslos y dejaba a la vista sus bragas.

Para que la chica se diera cuenta de mi presencia hice una tos falsa, ella se asustó y salió corriendo hasta el cuarto de mi amigo.

Entre a la habitación, sin tocar . En la cama se encontra Logan estirado y la almohada encima de su cara.

—Logan, quiero que esta tipa se largue de mi departamento —le exigí desde el marco de la puerta.

—Me puedes dejar en paz, tengo sueño y no tengo ganas de discutir —dijo sin levantarse de la cama—. Tampoco tengo ánimos para discutir contigo de buena mañana. Además esta tipa tiene un nombre, verdad...

Antes de que la castaña respondiera volví a hablar.

—Quiero que te largues de mi departamento —dije mirando a la chica—. Y para la próxima id a un puto motel, que son baratos.

—Yo mejor me largo de este casa de locos —dijo mientras se iba vistiendo—. Y que sepas que me llamo Tiffany, imbécil —eso último lo dijo mirando a mi amigo.

Tiffany salió de la habitación a paso agigantados, sin mirar atrás, mientras yo me reía como si no hubiera un mañana.

 

La sorpresa que me lleve una vez salí del agua fue enorme a mi hermana hablando muy apegada a un chico, el cual nunca había visto. Mi sentido de hermano sobreprotector se activó e iba a acercarme, hasta que Logan me se interpuso en mi camino, evitando que fuera a saber quién era ese muchacho. Por otro lado el semblante de mi amigo estaba serio y su mandíbula se encontraba tenza.

—Dejala que haga lo que quiera, ya esta mayorcita para saber con quién habla  —me quedé en silencio. Aún viendo su rostro y la forma en la que fulminaba al rubio que estaba con April.

—Lo dices como si fuera tan fácil —comente con enojo—. Ella aún es una niña y tu tendrías que entenderme, tienes una hermana de la misma edad y estas tan campante.

Nos fuimos alejando de la playa, para ir en dirección a su casa.

—Mentira, tengo dos hermanas —ante su confesión me quedé estático. Ese nuevo dato me quedé me había sorprendió y mucho, ya sabía de la existencia de Chelsy, y eso porque la ví en su casa—, otra cosa es que ellas estén con nosotros —de seguro mi cara estaba hecha un poema, ya que siguió explicandome más—. A ambas les fascina viajar, y cada vez que el destino le da la oportunidad de pisar un nuevo país ellas aceptan. Son como uña y mugre no se separan nunca.

Guardamos ambas tablas en el garage y entramos a la casa. En el Living estaban sus padres acurrucadas viendo una película de acción. Sin hacer mucho ruido subimos las escaleras y fuimos rumbo a su habitación.



Valeria Elizabeth

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En el texto hay: romance, carrerasilegales, bebe

Editado: 08.12.2019

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