Lo que el destino unió

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Capítulo 11✔

Nota: Antes que nada me quiero disculpar por la forma en que estoy narrando la parte del ring, no es mi punto fuerte, pero más adelante iré perfeccionando eso (o al menos eso espero).

 

Austin 

 

Aprovechando que mi hermanita pasaría una semana entera fuera de casa, pensé en pasarla en mi departamento y con el apoyo de mis progenitores darles a los empleados toda aquella semana libre. Nuestros padres se iban a ir esa misma noche a Liverpool, por unos problemas que detectaron en la sucursal y mis abuelos no se podían encargar de aquel asunto.

 

Lo que restaba de tarde la pasé con mis padres, me contaron lo último que hicieron en su viaje. Ellos se tomaron unos meses de vacaciones para celebrar que ya habían cumplido 20 años de matrimonio, habían pasado tres semanas en Bali y una recorriendo la majestuosa ciudad de Barcelona. 

Casi no comparto momentos con mis padres ―desde que tenía 15 años mi madre empezó a acompañar a mi padre en sus viajes―, son pocas las ocasiones en que los veo, pero cuando ellos están en casa aprovechó al máximo. 

―Te lo decimos siempre que nos vamos, pero no está mal recordartelo: si hay alguna emergencia no dudes en llamarnos, nosotros estaremos de vuelta lo antes posible. 

Asentí con la cabeza y los abrace a ambos. «Espero que vuelvan lo antes posible y que estas vacaciones las intenten pasar con nosotros.» 

 

―¿Como pudistes ganarle al imbécil ese? ―preguntó Rodrigo, quien seguía dando vueltas por la alacena de la cocina, mientras que los demás estábamos sentados en los sofás del living.

―Quizás es porque le tenía ganas desde hace mucho ―le conteste.

 

Apreté los puños en un intento de no abalanzarme sobre Killiam y desquitar toda aquel resentimiento que había acumulado hacia su persona desde aquella noche. Hice el intento de alejarme, pero cuando lo escuche mencionar el nombre de mi hermana me abalancé sobre él.

―¡Repite lo que acabas de decir! ―le exigí.

Mis puños impactaban en su cara, él no tardó en reaccionar y el primer impacto llegó, un cúmulo de gente empezó a rodearnos y a alentar la pelea.

―¡Tu hermana es una zorra, que solo está de cama en cama! ―en su rostro se dibujó una amplia sonrisa, la cual no le duró mucho porque mi mano volvió a impactar en su cara.

Kyle junto con Logan me separaron de aquel engendro del mal, pero antes de que me alejaran más le lance una amenaza.

―¡En tu puta vida vuelvas a mencionara mi hermana! ―grité mientras intentaba safarme de mis amigos― Porque vas a saber que es vivir el infierno sin haber muerto.

―¡YA! Las cosas se resuelven en el rin, no peleando como animales y más si se puede sacar dinero de eso

 

Así fue, lo primero que hicimos fue dejar un margen de una hora para recuperar fuerzas pero como siempre hago lo que me da la real decidí participar en la carrera contra el “Rey”. 

Las apuestas eran altas y de por medio estaba involucrado mi auto —la cual cosa no era de extrañarse. Siempre, desde que entré en este mundo hasta el día en que me salí de esto, he tenido la suficiente confianza para saber que no podía perder y más sabiendo la táctica de Kyle—.

Apenas éramos cinco las personas que íbamos a competir. Como siempre el “Rey” estuvo hasta el último instante encabezando la carrera. No puedo negar volví a sentir la adrenalina correr por mis venas; estaba liberando a mis demonios que habían estado ocultos por tanto tiempo. La malo fue que como siempre Kyle ganó la carrera y me había quedado sin mi auto, fue por poca la distancia en que él había ganado pero las apuestas fueron claras…

Le entregué las llaves de mi deportivo, resignado, pero se negó a aceptarlas diciendo que si le llegaba a ganar al bastardo de Killiam el auto volvería a mis manos. No había forma de rechazar esa oferta, aparte me llevaría algún porcentaje de las apuestas si llegaba a ganar.

El ring estaba rodeado por muchas personas, y la pela había dado inicio.La cantidad de dinero que se estaba apostando era muy alta, más que las veces anteriores. Mi entorno desapareció, lo único en lo que me centraba era en Killiam. 

Los primero minutos nuestros golpes eran casi indefensos, pero con el paso  de este cogí confianza y me acerqué a el enemigo. Con el primer golpe que le dí cerca de su mejilla se tambaleó topando con la cuerdas del cuadrilátero, no tardó en recobrar el sentido y devolverme el golpe. Los golpes iban y venían, algunos me tomaron desprevenidos, a punto de terminar el primer tiempo me dió el último golpe en la nariz; la sangre empezó a surgir con mucha fuerza, el primer asalto finalizó y me acerque a unos de los costados del cuadrilátero. 

Nos dieron un par de minutos para recuperar las fuerzas, la hemorragia de la nariz la pudimos controlar y volvió al combate. Esta vez la rabia me invadía, recordar todo; un falso amigo que solo estuvo para joderme la existencia, aquella noche y las últimas palabras que pronunció ensuciando el nombre de mi hermana.Esta vez él no tuvo ninguna oportunidad de devolver los golpes, en menos de lo que esperaba se encontraba en el suelo del ring. El árbitro me apartó de Killiam y empezó a contar hasta diez, por más que hiciera el esfuerzo por ponerse de pie no lo logró..



Valeria Elizabeth

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En el texto hay: romance, carrerasilegales, pasado

Editado: 21.11.2019

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