Lo que el destino unió

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 13

Marina

Después del momento emotivo de primas/hermanas, nos dirigimos a la cocina.

Al llegar a la cocina Erick y Marcia, fueron directos a los taburetes que están al lado de la isla.

-¿Os apetece desayunar crêps? -les pregunté.

Ellos asintieron, me puse a buscar los ingredientes, una vez los encontré los puse en la encimera y los mire a ellos.

-Gracias Mar, estoy que muero de hambre -dijo Marcia.

-Con tal de que lo hagas tú -respondió Erick, con una gran sonrisa.

-Deja de decir idioteces, Erick - le reproche, mientras me sonrojaba.

-No lo son -se quejó como un niño pequeño.

-¡YA! -gritó Marcia.

En ese instante se formó un silencio sepulcral. No dijimos nada por unos largos minutos.

Me puse a mezclar los ingredientes, una vez conseguí el masa para las creps; puse a calentar la sartén y luego ponerla con cuidado en la sartén.

-Sabes huele muy bien -comentó Erick de la nada.

-Gracias Erick.

- De nada linda.

No se como Erick con unas simples palabras que el corazón se me acelere y que yo sea un tomate andante.

-Emma, haz el jugo de naranja porfa.

-Okey.

Hice el mismo procedimiento hasta que se acabó la masa. Cuándo acabé puse dos creps en cada plato y los puse en la isla.

Emma ya había puesto los tenedores, cuchillos y los vasos en cada lugar de la isla.

Emma estaba frente a mi y Erick a mi lado. El desayuno pasó entre risas y algún que otro comentario incómodo de Erick así mí persona -a Marcia todo eso le causaba gracia.

-Mar, si tu eres la que prepara todo los días el desayuno me vengo a vivir a vuestra casa -comentó Erick de la nada.

Emma y yo estallamos en carcajadas.

-Erick, la próxima vez que vuelvas a decir algo parecido; no vuelves a entrar en esta casa -sentencie.

-Pero Mar, sabes que es verdad, me encanta como cocinas.

Al acabar de desayunar dejamos los platos en el lavavajillas, Erick se fue a su casa y nosotras nos quedamos en el living hablando.

Casi toda la tarde estuvimos hablando e incluso nos hicimos la manicura y pedicura.

-Mar, aún tienes aquellas pesadillas -me preguntó Marcia de sopetón.

-No sé de qué pesadillas me estas hablando -me hice la desentendida del tema.

Desde el accidente de mis padres empecé a tener pesadillas; en ellas se podía observar como sucedía, siempre era en distintas formas.

Hasta que un día mis tíos me llevaron al psicólogo, desde entonces fueron disminuyendo.

Los años fueron pasando y esas horribles pesadillas ya no formaban parte de mi vida; hasta que llegue a los 15 años, en ese momento todo cambió.

Mi vida se transformó en un infierno, las pesadillas volvieron y no solo eran las del accidente; sino que se incrementaron lo que me paso.

Desde entonces tengo pesadillas, y es algo que no quiero volver hablar con nadie. Me da igual que la única persona que sepa lo que me pasó hace varios años atrás, me quiera ayudar; la cosa es que quiero olvidar lo y cerrar ese capítulo de mi vida.

-No te hagas la que no me entiendes -resopló Emma.

-No -le conteste, pero con la mirada que puso me arrepentí al instante- bueno sí...

-¡¡JODER MAR!! -me gritó- ¿CUÁNDO PENSABAS DECIRME ESE DETALLE?

-Nunca, quizás solo quiero olvidar -dije con lagrimas en los ojos-. ¡¡Soy yo la que pasó por esas situaciones tan difíciles, soy yo la que no se puede olvidar de lo que pasó, la que ha perdido a su familia!!

Me levanté del sofá, para irme algún lugar donde pueda estar tranquila.

-Mar, espera... Yo no quería recor... - la interrumpí antes de que continuara.

-Lo sé, pero ahora solo quiero estar un rato a solas -fue lo último que dije antes de salir, por la puerta de casa.

Me fui alejando de la casa de mis tíos, no sabía a qué lugar me dirigí; mis pies iban por si solos, al llegar al lugar supe volvería a ser un mar de lágrimas.

-Mami y papi, os echo de menos -dije con lagrimas.

Desde el accidente siempre he venido a verlos, antes venía con mis tíos pero desde los 16 los vengo a ver sola.

-Saben, han pasado muchas cosas en estos días -aunque sé que ellos no me van a responder, sé que al menos me escuchan-. Creo que estoy empezando a sentir cosas por mi mejor amigo y como tu dirías papa: <<Donde hubo fuego, cenizas quedan>>.

El ruido de las máquinas, de la habitación, me daba la esperanza de que algún día ellos vuelvan a despertar.

-Saben ayer vi a un chico que me recordó a alguien, por sus penetrantes ojos -la duda se instaló en mi ser-. Quizás él se, pero no quiero descubrirlo, no quiero me da miedo.

Les fui explicando algunos detalles de mi vida, también les explique que al pobre Logan casi le da un infarto cuando me vio con Erick en la cama y por último el del casi beso que nos dimos Erick y yo.

-Papi, si no estuvieras en esa cama, seguro no volvería a ver a Erick y me mandarías a un convento de monjas.

El tiempo fue pasando y una enfermera abrió la puerta. Ella era una joven alta, de unos 19 o 20 años más o menos, de tez morena, de ojos color miel y de cabello negro. Llevaba puesto el uniforme del hospital y en su mano izquierda tenía un portapapeles.



Valeria Elizabeth

#2368 en Novela romántica
#1148 en Otros
#154 en Acción

En el texto hay: romance, carrerasilegales, bebe

Editado: 08.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar