Lo que el destino unió

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Capítulo 22

MATT

El mes pasó volando, la relación con mi hermana fue mejorando. Supe que hace unas semanas atrás, cuando estaba con Camila, hizo nuevas amigas.

Respecto a mi las cosas han seguido igual, ningún cambio en mi vida, bueno... Solo uno, Beth. Ella sigue encaprichada conmigo, ahora incluso parece que está controlando cada movimiento que hago y eso me fastidia un montón ya que no tiene ningún derecho de meterse en mi vida. Ahora tengo que cerrar mi recamara con llave ya que hace unos días tras la vi hurgando en mi ropa, la única que tiene el acceso a mi habitación es mi nana —por eso ella tiene la única copia de la llave—.

He hablado con Logan de este tema y el me a dicho que podría estar unos días en su casa, que para sus padres no es ninguna molestia tener otra persona en su casa —además se sentía culpable por la inundación del departamento—. Hace unos días mandé a cambiar todo lo que se había estropeado gracias al idiota de mi mejor amigo había dejado el grifo del baño abierto.

Ahora estoy haciendo la maleta con ropa para una semana que es lo que más o menos tardarán en acabar de arreglar mi departamento.

Una vez ya tenía toda la ropa que necesitaría en la maleta salí de la habitación, pero antes la cerré con llave y reuní a todos los empleados de la casa, en el salón —mi familia no es millonaria pero tiene un buen estatus social—.

—Antes que nada, quiero decir que está totalmente prohibido que entren a mi habitación en especial Beth —lo último lo dije mirándola fijamente—, la única que tiene derecho a entrar es mi nana. También tenéis dos semanas libres.

Todos empezaron a darme las gracias, por darles unas mini vacaciones.

Mi hermana también está de acuerdo con que los empleados tengan esas dos semanas ya que ella también estará fuera de casa.

Salí de la casa con la maleta en mano y me dirigí a mi auto que estaba aparcado enfrente de la casa, fui directo a la cajuela para poner el equipaje.

Una vez hice eso y lo cerré, fui al asiento del conductor y encendí el auto para ponerme rumbo a mi destino.

Después de 20 minutos llegué a una linda casa de dos pisos, de color blanco y con algunos toques grises de distintas intensidades, tenía un amplio jardín delantero que estaba decorado con algunas flores y las paredes están casi todas cubiertas por un cristal polarizado —ya que no deja ver el interior de la casa—.

Bajo de mi auto y toco el timbre, tardan unos minutos en abrir la puerta. La chica que abre la puerta es Camila —la mejor amiga de mi hermana, aún está en pijama—, su cara demuestra una gran sorpresa al verme.

—Hola Matt —me saluda con cortesía.

—¿Cami, quién es? —grito una chica desde el interior de la casa.

—Hola Cami, ¿Puedo pasar?

Ella asiente y me deja pasar

—¿Has venido a buscar a April? —me cuestiona una vez estoy dentro.

—No, vengo a ver a Logan.

—Logan esta en el comedor —me respondió.

Cami me guió hasta la cocina, ahí estaban un grupo de chicas junto a Logan desayunando.

—Hola —salude a todas las personas que estaban en la mesa.

Todos saludaron y me senté con ellos en la mesa. Logan me preguntó si quería desayunar con ellos pero decliné su oferta; le dije que ya había desayunado —cosa que fue mentira, ya que no había probado bocado desde ayer y ahora no tenía hambre—.

Cuando Logan acabo de desayunar salimos al jardín trasero; era amplio, tenía unas dos tumbonas frente a la piscina.

—En serio, siento mucho lo de tu departamento. No sé como cojones deje el grifo abierto.

—Ya te dije que no pasa nada —le dije para calmarlo, mientras no dirigimos a las tumbonas.

Le expliqué todo lo que estaba pasando en mi casa, y también que después de dos semanas mis padres al fin volverían de su viaje; ellos tenían que estar varios meses en Canadá, por asuntos de las empresas de mis abuelos.

Se puede decir que ellos si son ricos, desde muy jóvenes se dedicaron a trabajar en el legado de sus hijos.

Ahora el único, de los cuatro hijos de mis abuelos, que se hace cargo de las empresas es mi padre.

—¿Donde iremos la próxima semana? —me pregunta Logan, que está mirando el cielo.

—No sé, lo deberíamos hablar todos juntos.



Valeria Elizabeth

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En el texto hay: romance, carrerasilegales, bebe

Editado: 08.12.2019

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