Lo que haría por ti

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Capítulo 2: Salvación

La alarma siempre era molesta pero si solo habías dormido tres horas era la cosa más despreciable que pudiera existir sobre la tierra, de un manotazo cayó al suelo llevando su infernal sonido consigo, no podía estar de peor humor, era lunes dormí muy poco y tengo que ir a encontrarme con Clara para decirle que ya termine el trabajo, levantarme es una pequeña tortura que debo soportar, lavo mi cara rápidamente y me coloco encima una chaqueta, el dormir con la ropa con la que llegue no era lo más cómodo del mundo pero agilizaba las cosas en la mañana, al salir del departamento todo sigue como lo deje, basura en la banqueta, vecinos charlando entre si y tiendas abriendo sus puertas, cuando estoy por cruzar la calle escucho mi nombre a la distancia y veo a Cristina corriendo hacia mí.

—Ah… gracias por…. esperarme— sonreí un poco y la tome del brazo para cruzar mientras el semáforo estaba en rojo, ya del otro lado continúe mi camino siendo perseguida por la pequeña Cristi, —y ¿Qué pasa chaparrita?— recibo un manotazo y una advertencia de tu parte a causa del apodo y eso me hace reír.

—De acuerdo, de acuerdo ¿Qué pasa?,  ¿Por qué me persigues?— la risa irónica es la entrada para tu respuesta, — Ya quisieras que te persiguiera, puedo llegar a la escuela por este camino así que pensé en caminar juntas— te observe un momento y vino a mi mente la versión masculina del uniforme que usabas pero me deshice de esa imagen tan pronto vislumbre a Clara fumando un cigarrillo en la siguiente cuadra, me despedí de Cristi antes de saludar a mi clienta la cual fue desdeñosamente observada por mi pequeña vecina, esto a causa de su profesión, por mi parte yo no puedo decir nada, Clara sabe porque hace lo que hace.

—llegas algo tarde— dice Clara mientras tira el cigarrillo al suelo, pero no lo pisa como es debido por lo que yo realizo tal acción acercándome quizás demasiado a ella pues puedo percibir el aroma a rosas de su perfume, —perdón, la alarma no sonó— una pequeña mentira blanca para evitar más conversación innecesaria, sin decir nada más le entrego las fotografías que tome anoche y pude ver como una sonrisa se dibujaba en sus labios perfectamente pintados, parecía querer soltar la carcajada al ver el rostro destrozado de Kevin pero se contenía lo mejor que podía, le pase el cable de los audífonos y se los coloco rápidamente para poder escuchar la disculpa del estúpido de anoche, pedido especial del cliente, Clara solo me pedía la grabación de la disculpa cuando en verdad cruzaban la línea.

Esta vez no pudo evitar reírse con fuerza, se quitó los audífonos y me los devolvió, guardo las fotografías en su bolso y saco su cartera para darme el resto del dinero, me agradeció y me ofreció sus servicios como siempre y yo los rechace amablemente como siempre, conté el dinero y me despedí rápidamente, escuche como Clara susurro un “que fría” pero la ignore retirándome del lugar y borrando la grabación de disculpa de Kevin, así eran las cosas, rápidas, frías, sin evidencias,  sin consecuencias, si quiero que funcione mi trabajo debe ser así.

— ¿Escuchaste del muchacho que se suicidó?— por un instante sentí como mis manos y pies se pusieron frías y vino a mi mente una horrible caída, —se colgó en su departamento hace tres días ¿verdad? Pobre muchacho— dos mujeres caminaban frente a mí charlando de las desgracias del mundo, pero después de eso ya no pude escuchar más pues me había detenido un momento para revisar mi celular, cero mensajes, cero llamadas, esa fue la primera vez que revise mi celular sin una razón aparente, también después de esa seguí revisando solo para verificar que no tenía mensajes o llamadas perdidas.

Tenía el resto del día libre por lo que me dedique a descansar, regué las plantas de la ventana y jugué con el gato del vecino que a veces llegaba a la casa para que le dé algo decente de comer, mi teléfono vibraba y eso quería decir trabajo, rechace a dos clientes que solo estaban jugando con lo que yo hacía y acepte tomar a un tercero con quien ya había negociado hace como un mes, parece que había quedado satisfecho por lo que acudió a mis servicios nuevamente, ya era de noche estaba poniendo la alarma cuando el teléfono sonó anunciando un número desconocido, conteste y una voz quebrándose dijo mi nombre como un susurro, sentí miedo, un miedo que no sentía en mucho tiempo, su voz débil resonó muy fuerte en mis oídos y sin darme cuenta corrí, corrí con todo lo que tenía, cuando llegue a la escuela de Clara ni siquiera lo pensé cuando ya estaba saltando aquel enrejado tal como lo había hecho hace tres años atrás,  si las cosas no han cambiado la puerta trasera tendrá un candado pequeño y fácil de romper, mi predicción fue acertada y en menos de cinco minutos ya estaba dentro del edificio, frio, oscuro y lujoso tal como lo recordaba.

Comencé a caminar por aquellos conocidos pasillos observando los casilleros hasta que escuche un leve tarareo de una canción que no identificaba pero si conocía, corrí hasta llegar a la fuente del sonido — ¿Adrián?... Adrián ¿Cuál es la combinación del casillero?— golpee la puerta y el tarareo se detuvo súbitamente.



V

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En el texto hay: suicidio, primer amor, esperanza

Editado: 17.03.2019

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