Lo que haría por ti

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Capítulo 6: Fiesta

—Y ¿Cómo me veo?— Sara salió de su habitación tan rápido como entro pero luciendo totalmente diferente, en lugar de sus pantalones de mezclilla, traía puesto un pantalón de cuero negro, sus camisetas claramente masculinas fueron sustituidas por una camisa a botones entallada de color gris, sus tenis por otra parte habían desaparecido dando paso a unas botas negras altas y de un tacón considerable, logrando que nuestra diferencia de altura sea más evidente para el mundo, curiosamente no fue su ropa lo que la hacía lucir tan distinta, fue el modo en el que arreglo su cabello, recogiendo aquellos mechones ondulados y castaños que llegaban apenas a sus hombros, formando un media coleta, permitiéndome apreciar ahora si de mejor manera los aretes que atravesaban la piel de sus orejas, de igual forma aquel rostro que había visto todo este tiempo con un aspecto natural y luminoso ahora se presentaba ante mí con un maquillaje nocturno, mostrando un aspecto amenazante pero de algún modo seductor.

—Te ves… ah, estupenda— mi nerviosismo era evidente, pero lo fue aún más  cuando la distancia que existía entre nosotros disminuyo, tu dedo índice delineo el contorno de mi rostro alzando mi barbilla para poder hacer contacto visual y decir de manera altanera “¿estupenda?”, asiento ferozmente con la cabeza, mientras sentía como mi rostro se coloreaba de rojo, tú en cambio te divertiste con mi reacción, alejándote segundos después con la misma facilidad con la que te acercaste.

—Ya falta poco para las nueve y necesito pasar a comprar algo antes — dices mientras guardas las llaves del departamento en una mochila triangular de color negro, la colocas en tu espalda y después me indicas que salga del departamento, ya en la calle me pides esperar mientras vas a pedir prestada la motocicleta del vecino nuevamente, aquel hombre con aspecto tenebroso era realmente amigable pues no cualquiera prestaría su motocicleta, en especial a personas como Sara que se muestra despreocupada casi todo el tiempo.

La motocicleta ruge frente a mí y Sara me lanza el mismo casco de la última vez indicándome que suba al vehicula con una seña de su mano, esta vez no me siento tan asustado al arrancar pero aun así sostengo quizás con demasiada fuerza la cintura frente a mí, disfrute sentir la velocidad en mi cuerpo y el calor que emanaba la persona que sostengo, esta vez intente no cerrar mis ojos ni un momento absorbiendo las luces luminosas de la noche, aprendiendo nombres de calles que no conocía hasta que de pronto nos detuvimos frente a una tienda pequeña con un enorme letrero de luz neón roja que gritaba “SEX SHOP”.

—De todas las tiendas en donde  pensé que podrías comprar algo antes de ir a un cumpleaños esta no se me ocurrió— Sara bajo de la moto y se sacó su casco, yo la emite y ambos reímos por como nuestro cabello anteriormente peinado se veían totalmente distintos, la seguí hasta atravesar aquella puerta que posiblemente nunca habría cruzado de no ser por Sara.

—Hola Luis— una chica de cabello corto y rubio salió detrás del mostrador en cuanto escucho el saludo de Sara saludándola de manera amistosa hasta que noto mi presencia y su rostro alegre cambio a uno lleno de emoción. – ¡Sara él es tu novio!— afirmo en lugar de preguntar y grito en lugar de hablar, ambos quisimos en vano arreglar el malentendido pero aquella chica no parecía querer escuchar nada más que su propia voz.

—Vienes para surtirte con juguetes nuevos ¿eh?— hablaba sugerente mientras Sara seguía intentando que la escuchara para explicar la situación. —Estas de suerte hoy nos llegaron cosas muy buenas— salió disparada hacia la bodega aun sin escuchar a nadie dejando un extraño silencio entre Sara y yo.

—Disculpa por esto, Luis es… una loca— me reí por el comentario y después me dispuse a observar a mi alrededor, desde películas porno, hasta disfraces eróticos, aquel lugar tenía un mundo de objetos que no conocía, en una vidriera se encontraban demasiados consoladores para contarlos cada uno con su propio color y características, uno llamo mi atención por ser de mi color favorito por lo que lo observe quizás más de la cuenta.

— ¿Quieres uno?— escuche justo detrás de mi causando que brincara en mi lugar por la sorpresa, la risa de Sara se escuchó en todo el establecimiento, me tomo de los hombros y recargo todo su peso sobre mí, escuche sus quejas sobre las zapatillas que usaba y luego me pregunto cuál de los consoladores de la vitrina era el que había llamado mi atención, con algo de vergüenza apunte el azul del fondo,

—Tienes buen gusto, ese le gustara— en ese momento entro de nueva cuenta a la tienda Luis con unas tres cajas de diferentes juguetes pero antes de que pudiera decir una palabra, Sara corto de tajo la conversación diciéndole que quería comprar el consolador azul de silicona del fondo, aquella chica pareció decepcionada pero saco las llaves de la vidriera, tomo aquel objeto y lo empaco en su caja original, Sara le pido agregar un moño de regalo y de mala gana le coloco uno al empaque, salimos rápidamente justo después de pagar pero antes de atravesar las puertas pude escuchar a Luis gritar.

—¡Ni teniendo con quien follar eres más amable!— me reí por aquel grito tan agudo y Sara simplemente rodo los ojos de manera exagerada, coloco el regalo en la mochila que traía consigo y nos retiramos de la escena como alma que lleva el diablo, había descubierto que en una motocicleta manejada por una chica con prisa no puedes apreciar prácticamente nada del camino, todo son luces y vestigios de personas que apenas logras distinguir, por eso mismo me sorprendió la claridad con la que observe aquel edificio abandonado al que me habían llevado mis pies hace solo unos días, por reflejo cerré los ojos y mis brazos apretaron su agarre, Sara acelero de golpe y creo que se pasó un semáforo en rojo.



V

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En el texto hay: suicidio, primer amor, esperanza

Editado: 17.03.2019

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