Lo que haría por ti

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Capítulo 7: Caída

Llenamos una copa más y después de esa llene otra a petición de Adrián que parecía disfrutar del sabor del vino por primera vez, sus mejillas comenzaban a colorearse y sus músculos a relajarse, hablaba con más facilidad y eso definitivamente era agradable, de pronto se escucharon los gritos de Steve sobre los del resto de la gente de la fiesta, posiblemente tenía un micrófono.

—Muchas gracias a, Erick sostenme, todos los que vinieron hoy— se escuchaba aún más ebrio que antes y su pronunciación lo delataba, lo curioso es que no fue eso, o el hecho de que hablara con Erick aun cuando tenía el micrófono pegado a la boca lo que causo una carcajada en coro en toda la fiesta, fue su delirio recurrente sobre ser el hijo perdido de Harry Potter y Draco Malfoy lo que casi causa que Adrián escupa su trago de vino.

—Erick debe estarse muriendo de vergüenza— dije mientras escuchaba como lentamente las carcajadas paraban y veía a Adrián dejar la copa sobre la mesa para sostener su estómago y reír con todas sus fuerzas, sorprendiéndome gratamente, honestamente no creí que pudiera reír de aquel modo pero me alegraba descubrir que si podía.

 —Sara— cuando su risa había disminuido un abrazo repentino junto con mi nombre me paralizaron por un instante, Adrián se encontraba sobre las puntas de sus pies pues solo de ese modo nuestros rostros podrían estar a la misma altura, nos encontrábamos demasiado cerca, podía sentir el calor que emanaba todo su cuerpo y también ver cada detalle de su rostro, pasando nuevamente por mi mente lo bonita que era su cara.

—No quiero estar solo otra vez— las palabras salían de sus labios como un susurro lento, como si parte de él quisiera retenerlas en su interior. –No quiero que me vuelvan a pegar o insultar— cuando sus ojitos se nublaron por las lágrimas mis brazos se movieron más rápido de lo normal, con uno rodé su cintura y el otro acaricio su cabello, guiando su rostro a mi hombro permitiéndole llorar con tranquilidad.

—No vas a volver a estar solo— nunca pensé decir algo así sin sentir que estaba mintiendo, —Nadie va a lastimarte otra vez— mis palabras salían con una honestidad que todos tomarían por mentira, pero Adrián parecía creer cada una de ellas, cada oración lograba calmar su agitada mente y corazón, controlando su llanto hasta que se detuvo por completo.

Nos separamos lentamente, permitiéndome observar aquel rostro sonrojado por el llanto y el vino, los rastros de lágrimas se estaban secando y yo los ayude con mis pulgares, estábamos quizás demasiado cerca lo que podría provocar incomodidad pero eso es exactamente lo irónico ya que pocas veces podría haberme sentido más cómoda con alguien y al ver su pequeña sonrisa me di cuenta de que se sentía igual que yo.

—Sabía que estarían aquí traidores— se escuchó la voz de Erick desde la puerta de la cocina, cargando consigo a un Steve medio dormido pero que de momento reaccionaba cuando una canción que le gustaba comenzaba a reproducirse por los altavoces. –acompáñenme al menos bastardos, les hice un favor hoy— dijo antes de que Steve se despertara de golpe y lo jalara fuera de la cocina insistiendo que debían bailar esta canción.

—¿Vamos?— escuche a Adrián decir un poco más repuesto, honestamente no me esperaba que quisiera salir pero después de cuestionar si se encontraba bien y recibir un afirmativo, decidimos acompañar al pobre de Erick que alcanzamos a ver en medio de toda la gente con el cumpleañero más dormido que despierto.

 

 

Nos tomábamos de la mano para no perdernos entre la gente, llegamos hasta donde estaba Erick y Sara se burló de su precaria situación, los tres nos movíamos apenas con la música solo intentando no vernos muy extraños entre aquella masa de personas animadas con la música, de vez en cuando Steve reaccionaba y se colgaba de su novio gritando cosas sin sentido y nosotros nos reíamos del rostro que ponía Erick por esto, llego un punto donde se cansó de esto y sin importar las instrucciones que había recibido de su pareja se dispuso a llevarlo a su habitación para que durmiera. —Enserio espero no encontrarme a personas cogiendo en la cama de mi novio— fue lo último que dijo antes de perderse entre las personas de aquel lugar.

—Cuanto apuestas a que se encuentra a una pareja fajando— dijo Sara fuerte en mí oído para que lograra escucharla, me reí al imaginarme a Erick corriendo a una pareja semidesnuda de extraños y después pensé que si apostaba definitivamente perdería porque no había forma de que no estuvieran follando en la habitación de Steve.

—Pronto veremos a dos personas salir de allí a medio vestir— conteste también a gritos para que me escuchara y continuamos moviéndonos según nosotros con el ritmo de la música, observando nuestras muecas de cansancio o molestia por la música ruidosa, la cantidad de gente o el aroma desagradable de algunas personas.

Nuestra burbuja exploto justo en mi cara cuando un muchacho alto, musculoso, sin cabello y con tatuajes tribales apareció bailando de la nada, saludando a Sara con demasiado entusiasmo, ella parecía no reconocerlo pero después de que el mencionara su nombre recordó de quien se trataba, según me pareció era un chico que conoció en la preparatoria.



V

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En el texto hay: suicidio, primer amor, esperanza

Editado: 17.03.2019

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