Lo Que Nunca Esperas

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 22

El enojo en mi cuerpo aumenta con cada minuto que no tengo ni mis tampones ni las compresas en mis manos, me aterra el pensar en que la sangre finalmente pueda traspasar el papel o la pantaleta y manchar la cama, me aterra también que alguno de los chicos vea mi ropa manchada y siento como a cada segundo el terror y la ira aumentan.

Escucho que tocan la puerta para después abrirse lentamente y la cabeza de Alberth se asoma con una sonrisa para mi buena suerte.

-Hola- saluda alegremente sentándose en la cama a mi lado y lo fulmino con la mirada.

-¿Por qué tardaste tanto?- le gruño molesta.

Me mira confundido.

-Pero Giselle... tan solo tarde media hora- dice mirando su reloj.

-¡A eso me refiero!- gruño y él suspira pasando la mano por su cabello color caramelo muy claro.

-Bueno...- dice tratando de apaciguar las cosas y teniéndome las compresas y frunzo el ceño.

-¿Y los tampones?- pregunto y él se encoge de hombros.

-No sabía cuál traer… además… leí que se introducían… Bueno, no creí que fuera correcto en estos momentos que debe de dolerte la…- se queda callado cuando ve la furia en mis ojos- Bueno, solo traje toallas femeninas- asegura mientras yo leo lo que dicen.

-¡Me las trajiste sin alas y para el día con absorción regular!- le grito furiosa y él se levanta de la cama con rapidez al ver la furia emanar de mis ojos.

Con estas compresas y sin tampones, por la noche puedo manchar todo… No… No voy a permitirlo.

¡Esto no me va a servir para nada!

-Pero Giselle... todas se veían iguales además mira ¡Son rosas!- dice tratando de animarme con una sonrisa y yo se las lanzo a la cabeza en respuesta.

-¡No todas son iguales y el color no hace la diferencia!- grito molesta y el esquiva el paquete que se estampa contra la pared y cae al suelo.

-Vamos Giss... no te enfades conmigo por favor, nunca había comprado unas toallas…- parece recordar algo y sonríe- Además mira te traje...-

-¡No me digas que trajiste caramelos porque te apuñalo con ellos!- le interrumpo mientras él mete la mano a su bolsillo para volverla a sacar y mirarme con horror.

-Por supuesto que no- dice mordiéndose el labio inferior- Pero creo que olvide tu regalo en otro lado...- dice esta vez y me levanto de la cama furiosa.

Estoy segura de que son caramelos.

La puerta se abre en ese instante y por ella entra Jack mirándonos con la ceja alzada.

-¡Ahora no!- grito molesta y el alza las manos divertido mostrándome lo que trae consigo.

-Solo te traje esto- dice extendiéndome un paquete de tampones y toallas femeninas las cuales llaman mi atención y tomo firme.

Tampones súper absorbentes y compresas nocturnas, súper absorción con alas.

Bien, esto servirá.

Las tomo con firmeza y las pongo en mi cama abriendo el paquete al instante mientras Alberth mira a Jack sorprendido.

-¿¡Pero como lo hiciste!?- pregunta y Jack lo mira como si fuera estúpido.

-No es tan difícil adivinarlo genio- dice poniendo los ojos en blanco- Además tengo una hermana- le recuerda.

¿Una hermana? Creo que escuche vagamente hablar sobre ella en el supermercado.

-Eso explica porque estas acostumbrado a las locas- dice Alberth con una mueca.

Miro a Alberth con el ceño fruncido y me lanzo contra él sin pensarlo para darle un puñetazo en el hombro, sin embargo no calculo bien el golpe y termino tacleándolo con mi peso.

-¡Giselle solo era una broma!- me grita mientras su espalda golpea contra la pared, siendo tan tonta como para no estabilizarme y caer contra su cuerpo y es cuando siento algo duro el bolsillo de su pantalón y al reconocer al instante lo que es, lo saco.

Caramelos, lo sabía.

Suelto un grito de molestia.

-¡No todo se arregla con caramelos!- digo furiosa mientras unas manos me toman por la cintura y me cargan un poco alejándome del estupefacto Alberth que no comprende porque estoy tan furiosa.

Alberth me mira con sorpresa mientras Jack me sienta en la cama y yo solo lo miro con molestia mientras él sonríe.

-Eso fue impresionante- dice con sinceridad- No sabía que fueras capaz de taclear a alguien, aunque si lo pienso muy bien, Alberth no cuenta mucho como alguien- dice y suspiro mientras Alberth frunce el ceño.

-Como debes saberlo ya Jack, fui a clases de autodefensa o algo por el estilo cuando tenía 7 años- le recuerdo y él sonríe.

-Vi el reporte de tus clases, si, y también sé que eras bastante mala- dice con burla y trato de golpear su cabeza con un tampón pero él lo atrapa en el aire.

-Una cosa es estar aburrida de lo mismo y no querer hacerlo todos los días, pero pruébame y te apuesto a que barro el suelo contigo- lo amenazo a sabiendas de que jamás podría hacer algo así.

Jack acerca su rostro al mío peligrosamente y hace que mi corazón se acelere.

-Me encantaría eso- susurra pasando la lengua por su labio inferior de una forma tan seductora que por un momento olvido la situación en la que estamos.

Alberth se posa en medio de nosotros y aparta a Jack con sutileza.

-Bueno, bueno- dice el ligeramente irritado e incómodo- Giselle no está de buen humor ahora y debe estar muy adolorida así que dejen su pequeña pelea para otro día ¿De acuerdo?- murmura en dirección a Jack.



Dianailyn

#31 en Detective
#16 en Novela negra
#449 en Novela romántica

En el texto hay: secuestro

Editado: 18.04.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar