Lo que nunca te dije

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Capítulo 1

«Diciembre siempre ha sido uno de mis meses favoritos del año, fuera de enero, que también es mi favorito de favoritos. El primero, porque estaban las fiestas navideñas y el segundo, porque es el mes de mi cumpleaños. Dos sucesos consecutivos que sin lugar a dudas me traían saltando en un pie. Creo que es la mejor temporada del año en el que traigo mejor cara, porque en lo que respecta a mi sonrisa, no se me borraba ni para dormir. Este año no sería la excepción, muy por el contrario, considero que será el mejor diciembre que he tenido en años, ¡qué años! en mi vida entera…»

Ya no sé si reír o llorar cada que recuerdo mis absurdos pensamientos del pasado. Diciembre se lo ha llevado todo, y Enero aún continúa levantándome del espantoso hoyo negro en el que me ha dejado diciembre. Si tuviera que colocarles una imagen personificada a estos meses, la respuesta es muy simple: Él y Rosie. Ya ni siquiera puedo pronunciar su nombre, con el solo hecho de atraerlo a mi mente, mi cuerpo entra en una combustión frustrante de emociones que no quiero ni pensar ni describir.

Ha sido una verdadera batalla interna para mí lidiar con cada momento de estas últimas semanas. Aún me duele, no voy a mentir. Sigo luchando cada noche para que las lágrimas no aparezcan, pero ciertamente muy poco lo consigo. Antes, cuando los momentos eran oscuros me bastaba con imaginar el sonido de las olas de mar, o simplemente ver hacia la luna, pero ni con eso me he podido calmar. Es un dolor que te comprime entera, que te lacera y te arroja en las profundidades de un sector oscuro que no quiero pronunciar. He llegado a pensar tanto, y cada reflexión me ha llevado por un lugar aún más oscuro. Si tengo que ser sincera, ni mi autoestima me ayuda, está aún más vulnerable que mi corazón y todas las heridas que traigo en el alma.

Me siento tan burlada, tan decepcionada, tan todo al mismo tiempo, que ni siquiera puedo ver mi reflejo frente al espejo. Una serie de decadentes pensamientos es lo que hay cuando me veo. ¿Cómo pude haber cambiado tanto? Esa es la gran interrogante que me persigue a diario. Y no solo abarca al nivel físico; por dentro estoy aún peor que mi exterior, cual ciertamente podía aludir al embarazo, pero no, mis heridas interiores han llegado a exponerse en cada tramo de mi piel, manifestando mi pesar, mi agonía, mi tristeza. Pensar en mis pequeños me da estabilidad, me llena de paz y serenidad, al menos por unos momentos. Los he imaginado a diario, juntos, riendo, jugando, durmiendo o simplemente bañándolos, para después destruir esa fantasía cuando veo mi realidad, volviendo a caer tan estrepitosamente al horrible agujero negro que no me deja en paz. No he visto a mi pequeña desde que se la llevaron, y no sé en dónde pueda a estar. He llamado a nana en cientos de ocasiones para saber de mi bebé, pero nada he conseguido, ya que aparentemente su número de móvil ha dejado de existir. ¿Qué más puedo hacer? Rosie me ha pedido que tenga paciencia, pero ciertamente hace mucho que la perdí. ¿Cómo pudieron ser tan desalmados? Estamos hablando de una niña, ¿Qué pretendieron con incluirla? ¿Tan mal están? Mi cabeza está llena de preguntas sin respuestas, que al no tenerlas me pone aún más insoportable, explotando a tal punto de querer quemar la deshabitada casa de enfrente.

Reconozco que no soy buena compañía para nadie, aunque solo tenga a Rosie y al pequeño oso de peluche que me ha dejado mi pequeña como únicos compañeros. No me tolero a mí misma, esa es la realidad, y más cuando los horribles pensamientos aparecen, porque me hacen sentir aún más desdichada. Mi autoestima está tan baja, que ni quiero hacer algo con mi cara o mi cabello para tratar de aumentarla, lo cual ciertamente deja un aspecto aún más lamentable. Debo confesar además, que he tenido momentos en los que me comparo con Rebec… con ella, he aquí otro nombre que no puedo pronunciar. Sé que no me hace bien, que no tengo por qué compararme con esa tipa, pero inconscientemente lo hago y me odio aún más. Ella es hermosa y yo… ¡Dios! Ya me estoy volviendo a rebajar. No me gusto cuando entro en ese estado, porque es como presionar a la misma herida infectada que no quiere sanar y que crece aún más.

Sé que todo es muy reciente y por ende hasta al más mínimo detalle me perfora entera. Pero, ¿cuánto más va a durar? Necesito volver a mi normalidad, no puedo acarrear con esto por mucho más tiempo. No estoy siendo yo, no estoy siendo normal, y eso me genera una ansiedad que desconocía y que me enferma. ¿Cuánto más? ¿¿¡¡Cuánto más va a durar maldita sea!!?? Porque realmente esto enferma, alterándote a tal punto, que ni tú misma puedes llegar a entenderte, y mucho menos explicarte. Las cosas más trilladas se me han pasado por la mente, he llegado incluso a querer deshacerme de todos sus recuerdos, resetear estos últimos meses, suprimir hasta el más mínimo detalle, pero no puedo. ¡No puedo! Créanme que no puedo, porque aunque tuviera los medios, yo simplemente no podría, no quiero, ya que al hacerlo, instantáneamente pasaría a eliminar a Lisa y a mi bebé también. Y ellos son lo más maravilloso que me ha pasado en la vida. Mis pequeños son mi fuerza, mi motor y mi motivo para despertarme cada día, si ellos no existieran, no sé qué haría, qué sería de mí. Por eso, aunque yo pudiera, no podría. Simplemente él me ha dado lo peor y lo mejor de la existencia.



Carolmiranda

#452 en Novela romántica

En el texto hay: new adult, drama y amor, embarazos

Editado: 09.12.2019

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