Lo que nunca te dije

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Capítulo 5

Al empezar mi día ya tenía claro que no sería fácil. Literalmente venía preparada para todo tipo de dolor, pero quién, exactamente quién me explica que para este tipo de tortura no hay gasa que te pueda cubrir la herida. El puñal en mi abdomen ha quedado en un tercer o quinto plano en este momento. Y Mi corazón palpita a un ritmo tan desaforado que no me importa si este se sale de mi pecho. Ahora mismo no soy capaz de procesar nada de lo que haya a mi alrededor, tan solo quiero volver los minutos atrás para cuestionar todo lo que mi cabeza me lleva preguntando desde que cortó. No entiendo nada de lo que sucedió, solo sé que ella me necesita tanto como yo a ella para respirar.

—¿Mami? ¿Estás ahí? ¿Me ecuchas?—Habla a susurros y con la respiración terminantemente agitada.

—Lisa, bebé, mi amor…—mi voz se quiebra completamente, el nudo en la garganta no me deja ni hablar.

—¡Mami!—empieza sollozar—¿Por qué no vienes? ¿Por qué tadan tanto de su viaje? ¿Cuándo mi papi y tú vendrán por mí? Ya no quiedo estar aquí, hace mucho frío allá fueda, hay mucha nieve y nana no me deja salir de esta vieja casa. ¡Ya no quiedo estar más aquí, mami! ¡Ven a recogerme! ¡No me gusta aquí! Me potadé bien, pero ven, ya no quiedo…—Se corta de inmediato cuando oye el crujir de la madera sucesivo de unos rápidos zapateos.

—Lisa, te dije que…—se oye un forcejeo en la línea seguido de un llanto fuerte de mi bebé.

—¡Nana! ¡Nana! ¡Nana! ¡Maldita sea, nana! Pásale el teléfono. ¡Pásale el teléfono! ¡Mierda, nana! ¡Pásale el teléf…

—¿Señora?

—¡Pásame a mi hija! ¡Mierda! ¡¿Qué le han dicho?! ¡Pásame a mi hija, por fa…

—Señora, lo siento. Lo siento tanto, tanto—Se despide acongojada y cancela la llamada.

Mis lágrimas caen mientras aún continúo con la mirada puesto en el móvil, con la estúpida idea de que ella volverá a marcar. Honestamente no entiendo nada. ¡Nada! ¡No entiendo nada esta maldita situación! Solo tengo claro que mi bebé me necesita, y me necesita ahora. ¡¡Ahora!! ¿Pero qué puedo hacer? ¿Por dónde empiezo a buscar? ¿Qué voy a hacer? ¡¡¡Maldita sea!!! ¿¡Qué hago!? ¡¡¡Qué hago!!!

Ahora mismo estoy tan congelada y no solo por el frío que hay aquí. Mi abrigo no es lo suficientemente grueso para aguantar este clima que apenas siento en mi interior. No siento nada en realidad, solo tengo cabeza para Lisa. ¡Dios! Mi bebé no está bien, realmente me necesita y no sé en dónde pueda estar. Pienso, pienso y pienso y no tengo nada en mente. ¡Nada!

¡Dios mío! ¿Qué hago? ¡¿Qué hago?! Ella realmente quiere estar conmigo y yo con ella. ¿Pero qué hago? ¡Por un demonio! ¡¡¿Qué hago?!!

¡Maldita sea!

¡Maldita sea!

No quiero hacerlo, de verdad que no quiero volver a hacerlo, pero no me queda más alternativa. ¡Demonios! ¡No quiero hacerlo!

—¡Mandi! ¡Oye, Mandi! ¿A dónde vas? ¡No corras! ¡Mandi, te estoy hablando!—Julia tira de mi brazo con fuerza, deteniéndome, cortándome el camino—¿Qué se supone que estás haciendo? Estás aún convaleciente y te comportas como una irresponsable. Tú no estás para desarreglos, ¿es que no te ha quedado claro el otro día? ¿Es que quieres perderlos?

—¡Cállate, Julia! ¡A ellos no los metas!—La empujo furiosa—¡Suéltame! ¡Suéltame!

—¿Pero qué te pasa? ¿Qué tienes?

—¡Quiero que me sueltes! ¡Debo ir a verla! ¡Suéltame!—Tiro con todas mis fuerzas, llorando furiosa, maldiciendo.

—Ya, Amanda. ¡Basta! ¡Basta!—Rosie llegando a nosotras, abrazándome—¡Shh! Tranquila. Tranquila. Eso es, calma. Tranquilízate. ¿Quieres llorar? Llora, pero aquí, conmigo. Eso es, bota. Bota todo lo que tienes.

—Rosie, debo ir a verla. Me ha llamado y debo ir a verla. Me necesita, de verdad que ella…—No puedo continuar, entre mis lágrimas y el fuerte nudo que tengo en la garganta me impide hasta respirar.

—¿Quién te ha llamado? ¿Quién te ha dicho que te necesita?—Esta vez mi buena amiga es menos prepotente.



Carolmiranda

#460 en Novela romántica

En el texto hay: new adult, drama y amor, embarazos

Editado: 09.12.2019

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