Lo que pudo ser de nosotros

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8. La valentía es para los que se arriesgan.

Hay momentos en la vida en los que es imposible entender que es lo que esta pasando. Este es uno de ellos. A mi alrededor pareciera que todo se desarrolla con normalidad, la gente tomando sus cafés, riendo; una pareja coqueteando cerca de la puerta; una mesera con problemas; y una cajera desesperada por contar el cambio correctamente…

Y luego estoy yo.

Y frente a mí está Jace.

Y todo es un desastre emocional.

Desde que tomamos asiento en la mesa nadie ha dicho una palabra.

Me quedo en silencio, esperando que él comience a hablar, al fin y al cabo, a eso vine, pero ni de loca seré yo quien empiece esta matanza.

-Gracias por aceptar quedar aquí - dice, mirándome a los ojos.

Me encojo de hombros, no sé qué decirle.

Jace muerde sus labios, como esperando que diga algo o muestre alguna reacción de estar aquí. Parece que me he quedado congelada. No muevo nada, mis labios están sellados, y parece que solo puedo ver sus movimientos para registrarlos en mi memoria. Pareciera que estoy petrificada por verlo aquí. Un mesero se acerca a nuestra mesa para anotar nuestra orden.

Jace toma un trago de agua, e inspira hondo.

- Yo, hum, no he pedido nada, pero si gustas venden aquí unas crepas muy ri…

- No quiero nada.

Jace cierra la boca rápidamente. Sus ojos pierden brillo.

Se dirige al chico que está esperando con una sonrisa apretada.

- Solo quiero una taza de café por favor.

El mesero sale corriendo de la mesa, parece que no puede ir más rápido.

El silencio regresa.

-No sé qué decir- dice Jace, después de que llega el mesero con su pedido. Al ver que no pienso responderle el suspira- Sé que no quieres hablar conmigo, pero no puedes evitarme por siempre. - dice, decidido- Has ignorado mis llamadas, mis mensajes, todo.

- No quería hablar contigo. – digo, mientras juego con mi anillo para no mirarlo a los ojos.

- Madeleine esto no es fácil para mí.

Eso me saca de mis casillas, ¿acaso está diciendo eso? Mis ojos se entrecierran como si quisieran romperse a si mismos. Un suspiro de exasperación sale de mi boca.

- ¿Estas bromeando?, no se supone que sea fácil para ti, se supone que entiendas que esto es lo más jodido que pudo haberme sucedido en la vida Jace.

Sus ojos se abren, jamás esperó que yo le contestara con esa rabia. ¿Qué pensaba, que me quedaría tranquila mientras él se desahogaba conmigo?

Me quedo mirándolo. Lo veo tomar una respiración.

-No quería que esto fuera así.

-Me engañaste, esa es la verdad, todo el tiempo me engañaste, y seguro como el infierno que nunca me amaste.

- ¡Eso no es verdad! Yo si te amé, te amo, y te seguiré amando hasta que me muera, ¿de acuerdo?

- ¡No digas más mentiras!

- ¡No lo hago! - toma una respiración como si necesitara calmarse- no lo hago. ¿Me dejarías explicarte?

Me encuentro indecisa, no sé si dejarlo hablar sobre lo que paso y abrir aún más la herida que hasta hace poco había comenzado a sanar.

-Bien.

-Desde que te conocí, supe que me enamoraría de ti, que viviríamos cosas estupendas y que mi corazón no estaría nunca equivocado por amarte a ti. Cada momento contigo, las risas, los bailes, los besos, abrazos, todo, han significado el mundo para mí.

- ¿Pero ¿cómo es eso posible si eres gay?

-Porque para mí nunca ha sido así. Yo solo me enamore de una persona con una gran y amorosa alma, no porque fuera una mujer.

-Ahora sí que no lo entiendo.

-No es algo que tengas que entender, solo aceptar. Me tomo mucho tiempo ver que las cosas eran así, de esta manera, y lo siento por la forma en que te enteraste de esto. No quería herirte…

-Pero lo hiciste, y ahora no hay marcha atrás. Me lastimaste, dejando odio y dolor por tus mentiras. ¿Por qué no me lo dijiste? Si éramos tan cercanos como amigos, como pareja, ¿por qué diablos nunca me lo dijiste? Para ti yo solo era una historia que querías contar a todos, el chico con una novia, los reyes del baile, la pareja perfecta. Todo eso era una mentira. Tuviste que esperar todo este tiempo para revelar quien eras en realidad. - mi voz se rompe al final.

Un sollozo silencioso se queda en el aire.

-Yo te amaba Jace y el hecho de que para ti era una cortina que no mostraba tu realidad es lo que duele. – las lágrimas comienzan a hacerse cargo de mí. La cordura se desliza con el llanto que se aproxima- Oh no, ¿pero sabes que es lo que más me duele?, no es que seas distinto a lo que me imagine, que no te importe si te gusta un hombre o una mujer, eso lo hubiese aceptado mejor que nadie. Fue el hecho de que mis sentimientos no te importaron mucho a la hora de comenzar tu romance.



Jimmi06

Editado: 12.03.2019

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