Lo que pudo ser de nosotros

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5. Heridas abiertas

Estoy de camino a casa con la lluvia a todo lo que da. Llevo en la mano un libro nuevo que he encontrado en la librería: "Como comer pizza y no engordar". Definitivamente muy buena lectura.

La escuela ha estado muy bien, a pesar de los exámenes que se acercan estoy positiva. Ha sido un gran cambio desde el inicio de la semana.

Una señora se resbala al pasar frente a mí, dejando caer su teléfono celular en un charco de agua. Si no fuera por los gritos que da hacia las personas que intentan ayudarla evitaría reírme. Pero es una escena muy divertida que no me importa mucho la mirada de terror que me envía desde el suelo.

Yo solo encojo mis hombros y comienzo a caminar cuando una persona se interpone en mi camino.

-Ops, lo siento...

Pierdo la respiración y el corazón parece que ha dejado de latir. Unos ojos claros se me quedan viendo estáticos, unos que conozco muy bien.

-Jace- digo.

Una sonrisa atraviesa sus labios.

***

Después de todo lo que he pasado, el gran y pequeño pero significativo camino que he recorrido en mi búsqueda por la paz interna, no esperaba que se sintiera así, ver a Jace. Es como un golpe en el pecho, o peor aún, como si alguien sacara tu corazón y lo estrujara entre sus manos.

Estoy estática.

-Pequeña Mad.

Todo el aire dentro de mi se escapa al escucharlo decir mi nombre. Mis ojos se llenan de lágrimas, es tan extraño volver a oír su voz otra vez. Lo añoraba demasiado. Aunque sé que nada entre nosotros esta bien, me gusta mucho escuchar cómo me dice ese apodo tan tonto que me dio desde pequeños. Es todo lo que he conocido, y todo lo que he dejado ser. Y la realidad cae de golpe.

-Aléjate de mí.- doy un paso hacia atrás, buscando la manera de salir de aquí lo mas rápido posible.

Eso lo hiere, yo lo sé, lo noto por como sus cejas se fruncen y su pecho se encoge.

-Debes escucharme.- dice, intentando tocar mi mano para evitar que me vaya.

-No tengo que, aléjate.

-Necesito explicarte.

-Vete con tus estúpidas explicaciones a otra parte, solo son mentiras que nunca dejaran de salir.

-Pequeña Mad, no quieres decir eso.- sus ojos llenándose de lagrimas y negando con la cabeza.

-Por supuesto que sí.- digo.

Lo dejo plantado en la acera, inerte, como si no pudiera moverse, no sé si por la sorpresa de mi respuesta o sobre cómo debería reaccionar.

***

-No, me niego a que esto esté pasando otra vez.- Oriana ha llegado a casa al parecer.

No le respondo, solo dejo que las gotas de lluvia caigan sobre mi ventana.

-No puedes permitir que te vuelva a marchitar, ya habías comenzado a sanar, ¿Qué paso ahora?

-Me encontré con Jace hoy.-digo en un susurro.

-Demonios.

Exacto, demonios.

-¿Y dejaste que te volviera a afectar? Madeleine...

Dejo de lado la ventana para mirar a Oriana con cara de exasperación.

-¿Qué quieres que haga Oriana?, ¿que pase de largo y que no sienta nada?

-No es eso, solo quiero que sanes, que no dejes que lo que paso te lastime más, que termines las cosas como debiste haberlas terminada hace seis meses. ¿Acaso no ves el daño que se están haciendo entre ustedes?-dice de forma conciliadora.

-Es imposible.- niego con la cabeza y vuelvo la mirada a la ventana. El clima muestra mi estado de animo y lo triste que me siento.

Mi teléfono no deja de sonar. Sé que es el por supuesto.

-Creo que deberías contestar- dice Oriana.

-¿Por qué? Tú dijiste que debía olvidar y seguir adelante, y bueno, eso es lo que hago.

-Bueno si, pero no volviéndote una perra sin sentimientos. Esta no eres tú, no es la persona con pensamientos dulces y que llora por un amor perdido.

-Tal vez ya me canse de llorar por el imbécil de Jace. Tal vez solo quiera que el dolor se apague sin importar que.-digo con los dientes apretados.

-Cuidado Madeleine, porque puedes terminar muy herida si lo haces.

Oriana se va, dejándome con más dudas en la cabeza de las que puedo tolerar.

Necesito tomar aire, buscar mi estabilizador, necesito a Rick.

***



Jimmi06

Editado: 12.03.2019

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