Lo que sucedió con Anna Kenz

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 10

Volví a ver a Matt con Amanda. Esta vez no se preocuparon por buscar un pasillo desolado, quizás porque por fin comprendieron que el eco y la resonancia existen.

Sin embargo, era obvio que no estaban conversando de nada extraordinariamente privado puesto que estaban con un par de chicos más, entre los cuales solo reconocí a Nick el cagadín y a Dev.

Tengo que estar perdiéndome de algo, Amanda y Matt nunca conversaron, o eso creo. Jamás los vi juntos y solo desde hace un poco más de dos semanas Matt comenzó a reunirse con Amanda y sus amigos. ¿Por qué? ¿Qué interés hay tras esa acción?

Además, teniendo en cuenta los retazos de la plática que les oí tener en el pasillo hace unos días… ¿Matt estaba de acuerdo con que Amanda arruinara a alguien y todavía peor, lo amenazara a él con el mismo destino?

A Dev y a Nick es bastante normal verlos en ese ambiente, no a Matthew.

Sacudo la cabeza y me detengo frente a Alexis, que arregla un par de libros en su casillero mientras, disimuladamente, observa a Matt.

—No te gusta, ¿o sí? —inquiero tomándola por sorpresa, mirando a la misma persona que ella.

Sonrío abiertamente cuando rueda los ojos. Finalmente deja de fingir y cierra su casillero desganada.

—Por supuesto que no —susurra desaminada, desviando la mirada a las mangas de su sweater que parece tener el estampado del vomito de un unicornio, aunque viendo su estado de ánimo, guardo mi comentario en lo más profundo de mis pensamientos para no terminar soltándolo.

—¿Entonces por qué esa expresión agria?  —inquiero empezando a caminar junto a ella. Ni siquiera me mira.

—¿Te acuerdas del morenote musculoso del que te conté? El que estaba buenísimo —cuando habla, realmente empiezo a preocuparme. Su tono carece de emoción, teniendo en cuenta que está hablando de nada más y nada menos que de un bombón, según describe.

—No.

Esta vez sí me mira, con las mejillas sonrojadas y lágrimas en los ojos. Ya lo sabía antes, pero esta ocasión solo sirve para confirmar lo sensible que es en algunos temas.

—¡¿Lo ves?! ¡Se lo dije a él, maldita sea! —chilla en medio del pasillo llamando la atención—. El moreno me dejó por una pelirroja natural, ¡y con las bubis más grandes que todos los planetas juntos!

Coge mi brazo con fuerza escondiendo la cabeza en mi hombro, con la voz amortiguada.

—Y el maldito desgraciado de Matt me dijo que le rompería la cara si él me hacía daño, y-y… las dos sabemos que no lastimaría a nadie porque es una nenaza debilucha…

—Tiene las de perder siempre —corroboro interrumpiéndola, con Matt y sus bracitos de Barbie en mente.

—Pe-pero cuando le pregunté si podía ir a hablar con… con él, me dijo que estaba ocupado y que ya me avisaría cuando podíamos vernos. Lue-luego me colgó y no volvió a escribirme en toda la tarde. ¡Ni me saludó hoy! —hipa a cada segundo, sacando su cara de mi hombro y dejándome ver su rostro de mapache con problemas para ir al baño, al tener el rímel corrido por todo el rostro. Realmente no quiero ver mi ropa en este momento.

—¿Entonces estás enojada porque el moreno guapote te dejó o porque Matt te ignoró? —pregunto pensativa, intentando comprender todo su lio.

Gruñe furiosa soltando mi brazo y pisoteando el suelo con rabia.

—¡Maldita sea, Andrea! ¡Ni yo sé! ¿Sí? Estoy triste, feliz, enojada. Bueno, feliz no. Odio a Matt, lo odio. Y no puedo creer que me haya dejado Rick, así se llamaba. ¿De verdad soy tan fea? Ya sé que mis chiquitas de aquí no son gigantes pero, ¿qué más da? Si su amiguito estaba chiquito no lo iba a dejar por eso… bueno, quién sabe, quizás sí…

Dejo que hable todo lo que quiera mientras pienso en qué debería decir en una situación así.

—Pero el caso es que Andrés ya decidió visitarme y creo que debería relajarme, ¿no piensas lo mismo? —asiento firmemente ante sus palabras, ¡por fin acabó de parlotear! No es que no quiera ayudarla, es que simplemente no la entiendo.

—Entonces… ¿vas a estar bien? —pregunto tras un momento de silencio incomodo en el que sé que debería de haber hablado.

—Lo estaré. Gracias por dejarme ensuciar tu blusa, Rea. Créeme, sé que no sabes actuar en estas situaciones, así que es muy lindo de tu parte que me dejes liberar mis demonios.

Le sonrío y choco los puños con ella antes de ir cada una a su respectiva clase.

Aunque yo me desvío.

Sé que Dev tiene matemáticas ahora, y sé que debo ir a buscarlo cuanto antes.

Él realmente no me da una buena espina, y sé que estoy cometiendo un error, pero no es un error del todo cuando se lo comete consciente. Es exactamente lo que estoy haciendo.

Quizás pueda usar su “predisposición” para obtener información y captar la atención de Marc. Si sabe que estoy investigando con Dev, sabrá que no estoy dispuesta a perder y a creer en sus palabras.



Verónica Taboada

#3740 en Thriller
#2137 en Misterio
#1642 en Suspenso

En el texto hay: naciente amor, inculpados y sospechosos, desaparicion

Editado: 21.09.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar