Lo que sucedió con Anna Kenz

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Capítulo 11

Lo hecho, hecho está. Ahora solo toca ver cuánto durará Marc en descubrirnos. Es triste que lo que más me haya impulsado a unirme a Dev sea precisamente demostrarle a Marc que no podrá conmigo.

Bastante inmaduro de mi parte, pero creo que lo tengo controlado. Creo.

Luego de un par de clases, bastante aburridas debo añadir, llega realmente el momento en el que creo que terminaré arrepintiéndome de jugar del lado de Dev. Todavía tengo que averiguar qué es lo que se trae entre manos realmente. No parece algo propio de él crear un grupo de “amigos de trabajo” para resolver un misterio solo porque le afecta de algún modo.

Más teniendo en cuenta que es un chico malo, o eso le hace creer al mundo. Vive entre problemas, uno más no debería de afectarle. Pero lo hace.

Me paseo por los pasillos entre los alumnos que entre empujones salen de sus clases al finalizar la hora.

Ahora ya no rehúyen tanto de mí como se esperaría. Ya han pasado un par de días y no he decapitado a nadie, ese es un motivo lo suficientemente bueno como para que no me vean como una gran amenaza. Bien por mí.

Incluso ahora, todavía hay unos cuantos desconfiados que prefieren mirarme mal y alejarse de mi persona tanto como sea posible.

Estoy a punto de llegar a la salida donde los alumnos ya están más dispersos cuando alguien corriendo en dirección contraria se estrella contra mí sin cuidado alguno. Podría haber pensado que fue al propósito, pero ella ni siquiera estaba viendo al frente. Yo sí la vi venir, así que le agarro por los hombros amortiguando el golpe levemente.

Su respiración es agitada, muy agitada. Ni siquiera parece estar con la mente en el ahora. Ella vuelve a mirar a sus espaldas y mi curiosidad me empuja a hacer lo mismo. No hay nada, nada más que un par de chicos y chicas saliendo del instituto.

Vuelvo a mirarla cuando ella hace lo propio, retirando el cabello rojizo de su rostro.

Jessica.

—Deberías de tener más cuidado. Si no te hubiese visto antes habríamos terminado en el suelo —aconsejo seriamente.

—Puta madre —sisea para ella misma alisando su ropa—. Perdón, estaba distraída.

Buah, lindo vocabulario, eh.

—No me di cuenta —susurro sarcásticamente a lo que ella sonríe avergonzada—. Adiós.

Me alejo de ella, que irremediablemente vuelve a mirar atrás buscando a alguien.

Buscando a alguien…

Veo a Dev apoyado en un árbol, mirándome fijamente.

Que incómodo.

—¿Contratiempos? —pregunta con una sonrisa cuando me detengo a su lado.

—En efecto. ¿Podrías no mirarme así? Es bastante incómodo.

Ríe ante mi comentario mientras mete sus manos en los bolsillos delanteros de sus jeans descuidadamente.

—Pensaba que a las mujeres les gustaba que se las mirara.

Ruedo los ojos cruzándome de brazos.

—No voy a iniciar una discusión sobre este tema. Estoy aquí por lo que estoy —respondo lanzándole una mirada discreta, aunque dudo que no capte lo que quise decir.

El vuelve a reír. Empiezo a hartarme de su buen humor todo el tiempo.

Mira sobre mis hombros y luego a mí, alzando ambas cejas un par de veces.

—¿Para darle un poco de pelea a Marc? —vuelve a mirar sobre mi hombro. No puedo evitarlo, me giro yo también, viendo a Marc acercarse con su rostro impoluto, serio como solo él puedo estar—. Él también se unió.

Miro a Dev sorprendida, alzando ambas manos mostrándole mi descontento con una mueca.

—¿Cuándo?

Se encoje de hombros y responde cuando Marc llega hasta nosotros.

—Un poco después de ti.

—Así que también vas a estar de nuestro lado —logro formular. Él se detiene justo a mi lado, casi rozando mi brazo con el suyo, pero ni la cercanía provoca que su atención caiga en mí.

—¿Qué tienes en mente? —inquiere Marc cruzándose de brazos, con una mirada serena, discreta. Acallada.

Me paro con rectitud sin apartarme ni siquiera un centímetro de Marc, retándolo a alejarse, silenciosamente, pero centrando mi atención en la respuesta de Dev a la vez.

—Bueno, no sé por dónde prefieren empezar ustedes pero estoy seguro de qué todo será más fácil si nos centramos en buscar indicios de lo que pudo pasar esa noche.

Marc bufa con una leve sonrisa ladeada.

—Espero que estés bromeando. Tenemos que identificar a los que estuvieron en el instituto en esa reunión en la noche. Ellos tienen la información que buscamos. Ellos son la información.

—Pero tampoco hay que desestimar la opción de buscar información por nuestro lado. Nadie nos asegura que los chicos que participaron en esa actividad van a soltar la sopa. Ya la están escondiendo por algo —replico alzando el mentón con decisión. Dev asiente de acuerdo conmigo.

—Con la amenaza correcta todos hablan —responde Marc mirándome con insignificancia.

Resoplo ante su cinismo, y observo a Dev, pretendiendo hablar solo con él.

—Entonces, tengo algo en mente. Sé por quién debemos empezar —susurro pensando en una mata de cabello pelirrojo.



Verónica Taboada

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En el texto hay: naciente amor, inculpados y sospechosos, desaparicion

Editado: 21.09.2018

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