Lo que yo haría por ti

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Lo que yo haría por ti

‒ Me llamo Riley Corman, la historia que os voy a contar puede que parezca de cuento, e
incluso fantasía pero no, toda la historia es real.

Riley estaba en el plató de televisión de las noticias de su ciudad, al parecer todos se han enterado
de lo que hizo, mientras que ella no estaba.

‒ ¿por qué lo hiciste? - le preguntó el entrevistador.

‒ porque es la persona a la que mas amo en el mundo, prefería que todo lo malo me pasara a
mi antes que a ella, no podía dejar que le pasara nada malo. - le contesto Riley.

‒ tuviste que pagar un gran precio por ello, ¿cuanto tiempo estuviste en coma uno, dos años?

‒ uno y medio, si, pero no me importó. No me importa, lo volveria hacer, además he recibido
un “premio”, si se puede llamar asi, por lo que hice.

‒ aun sabiendo todo por lo que tuviste que pasar ¿de verdad lo volverías a hacer?

‒ sin duda. Mis sentimientos hacia ella no han cambiado, es mi hermana lo haria una y mil
veces mas, las que hiciera falta, yo daria mi vida por ella.

‒ que prácticamente es lo que hiciste, ¿como fue todo? Quiero decir ¿como se te ocurrió
hacer eso?

‒ no lo se, vi lo que iba a pasar, y sin pensarlo lo hice, fue un impulso. En realidad siempre
he actuado por impulsos. A veces no tan buenos, suelo hacer las cosas sin pensarlas, soy
Aries, yo actuo y luego pienso, si no, no haria la mitad de las cosas que hago.

‒ un impulso que le salvo la vida a mas de veinte personas sin contar a tu hermana, eres la
chica mas valiente que jamás ha conocido este pais, es todo un honor tenerte aquí.

‒ muchas gracias.

La entrevista se acabó y Riley tenía que volver al hospital, ha pasado como unos tres años desde el
accidente, y un año y medio desde que despertó, pero tenía que volver ha hacer rehabilitación.
Todo lo que dijo fue verdad, Riley lo volvería hacer por tal de que su hermana estuviera bien, sin
ningún tipo de problema.

Ya estaba llegando al hospital, estuvo en la sala de espera, esperando a que la llamara su medico de
siempre, cuando de repente apareció un chico guapísimo empujando una silla de ruedas con un niño
sentado en ella.

A Riley se le partió él corazón cuando vio esa situación, un niño con tanta vida por delante, ya no
podría correr, o saltar ni siquiera podría bailar, no sabia porque pero eso a ella le recordaba a su
hermana.

De pronto el chico le dijo algo al niño de la silla de ruedas, este asintió y el chico se fue.Se quedó un rato mirando al niño, parecía triste, a si que se acerco a él. Riley tenía un grabe
problema de empatía y no podía ver a nadie mal, por lo menos no si ella podia hacer algo. Siempre
ha intentado ayudar a todo el mundo, debia ser porque cuando ella estuvo mal, sin ganas de vivir, se
sentia sola e incluso rodeada de gente y no quiere que nadie se sienta igual. Ella sabe de sobra que
no va a poder ayudar a todo el mundo, que no puede conseguir que todos esten bien. Pero claro ella
lo tenía que intentar con las personas mas de su alcance, como... si, como ese niño.

‒ hola, ¿como te llamas? - le preguntó Riley esperanzada de que con la voz tan graciosa que
utilizó por lo menos sonriera.

‒ Hugo, ¿tu eres Riley? - el niño no sonrió al decirlo, pero en sus ojos ella podía notar algo
extremadamente raro. Parecia... ¿admiración?

A ella le parecía increíble que la gente se supiera su nombre, ¡es famosa! Pensaba ella todo el
tiempo, a ella le gustaba ser famosa por proteger a su hermana. Todos decían que se lo merecía,
"¿por que no?" pensaba "claro que me lo merezco, si gracias a eso puedo ayudar a otra personas".

‒ si, ¿me conoces?

‒ claro, en mi familia eres como una super heroína – Hugo sonrió un poco al decir eso. Mas
bien era como el fantasma de una sonrisa que queria renacer, pero aun dolia. Aun costaba
hacer eso, no podia... no después de todo lo que vivió.

Se rió de eso que dijo, es fascinate que una familia completa pensara que ella es una super heroina,
el niño sonrió. Por fin sonrió, esta vez era una sonrisa de verdad, causada por la risa de Riley. Ella
se sentia geníal habia conseguido hacerlo sonreir.

Riley cada vez que hacia estas cosas ella se sentía un poco mejor. Claro que no lo hacia para
aliviarse de alguna forma. Lo hacia porque de verdad sentia que debia hacerlo. Era un gesto
desinteresado de sensibilidad, si es que eso existe. Digo desinteresado porque ella no recibia nada a
a cambio, ella lo hacía porque queria, claro que ella se sentia bien consigo misma, y eso es lo mejor
que ella podia hacer. No podia usar su otro don cada vez que quisiera, eso dejaba rastro. No podia
ser encontrada. No ahora... que acababa de recuperar todo lo que habi perdido.

‒ me alegro de escuchar eso, ¿sabes? para mi el héroe eres tu.

‒ ¿yo? - preguntó Hugo sorprendido.

‒ si, tu.

Hugo ya parecía mas feliz. Es increible como algunas palabras nos pueden hacer sentir bien,
enamorarnos, llorar, enfadarnos. Son solo palabras al fin y al cabo, pero con un poder inmenso en
nosotros, que practicamente dependemos de ello.
De repente el chico grande que estaba antes con él apareció de nuevo.



Yolanda Cortés

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En el texto hay: amor y magia, amorsobrenatural, amigos y familia

Editado: 14.07.2018

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