Lo único que me quedaba de ti

Tamaño de fuente: - +

Incompleta

Como sugerencia escuchen la canción Incomplete de los Backstreet Boys mientras leen este capítulo. 

***

 

—Marisa —llamo Annabenth a la empleada de servicio, al verla llegar le entrego el floreo—. Cariño ve con Marisa en lo que yo hablo con Percy.

—Si mami —respondió la niña tomando la mano de la joven que la esperaba—. Hasta luego Percy.

—Hasta luego Avril.

Al verlas salir hacia el jardín Annabeth miro a Percy interrogante.

—¿De qué quieres hablar?

—De Dorian, mi hijo.

—Bien, acompáñame —le dijo mientras comenzaba a dirigirse hasta un pequeño despacho, le indico a Percy que entrara para después hacerlo ella y cerrar la puerta—. ¿Qué es lo que vas a decirme de él?

—¿Qué podría decirte? —murmuro pensativo—. Bueno tal vez, que Dorian es mi hijo y que gracias a ti me perdí 7 años de su vida. Es eso suficiente para ti.

—Dorian NO EXISTE deja de llamarlo así.

—Estas realmente mal. Quiero de vuelta a mi hijo -dijo observando lo nerviosa que se había puesto—. ¿Por qué te empeñas en retenerlo si ya tienes otros hijos con Luke?

—Así que todo esto es por mi matrimonio con Luke —respondió molesta—. Bien, tu lo dijiste, ya pasaron 7 años... y hasta ahora buscas a tu hijo. Sabes que es lo que realmente creo, creo que todo esto solo lo haces porque estas celoso... si eso es, te mueres de celos al verme con Luke.

—Estas muy equivocada —dijo lentamente mientras se acercaba a ella, provocando que Annabeth al ver su intensa mirada verde mar retrocediera hasta chocar con el escritorio—, no siento ni la mas mínima pisca de celos por Luke ¿Y sabes por que? —le dijo mientras sujetaba el escritorio con sus manos dejándola atrapada entre sus brazos—, porque se que en el momento en el que a mi se me de la gana —se acerco a su rostro, a simples milímetros de sus labios— te voy a tener donde y como lo desee.

—Eres demasiado pretencioso ¿no te parece? —le susurro tratando de ignorar la sensación que provocaba el calor de su cuerpo tan cerca de el suyo.

—No —aseguro sorprendiéndola al tomarla de la cintura y de un segundo a otro alzándola hasta dejarla sentada sobre el escritorio—. No me parece en lo absoluto —dijo esto ultimo mientras una de sus manos se deslizaba por su pierna izquierda subiendo su falda en el proceso. Su otra mano se posiciono en su espalda baja dándole el apoyo que ella poco a poco perdía mientras el la inclinaba hacia atrás.

—¿Dime que sientes en este momento? —Annabeth no pudo evitar el suspiro que escapo de su boca al sentir sus labios tan cerca de su piel— ¿Te parece que me siento celoso?

—N... No -murmuro con la voz entrecortada por la explosión de sensaciones que arrollaban fuertemente su ansioso cuerpo.

—No —repitió—, tienes razón, pero aun así te lo voy a demostrar —le aseguro mientras terminaba de empujarla sobre el escritorio, mientras que sus hábiles manos trazaban el contorno de sus piernas—. Voy a acerté el amor ahora, aquí mismo para que cada vez que entres a este lugar, cada vez que veas este escritorio recuerdes que fuiste mía, que eres mía.

Y con esa promesa comenzó entre besos y roses a desprenderla de aquellas suaves telas que ocultaban su cuerpo, esas prendas que eran mas que un estorbo, eran un impedimento para llevar a cabo sus mas profundos y obscuros deseos.

Sus labios trazaron un torturoso y lento camino hasta su labios. Esos labios que al tomar, disfruto lenta y avariciosamente a su antojo como el dulce y perfecto sabor de una fruta prohibida.

Sus manos recorrieron aquel cuerpo de diosa con la grata vehemencia con la que se trata a la obra mas delicada y hermosa, aquel cuerpo que tantas noches había anhelado volver a poseer.

Y cuando sus cuerpos alcanzaron su unión fundiendo sus almas en una arrolladora tormenta de pasión, amor y poder.

Sus sentimientos eran claros se deseaban, se amaban mas, mucho mas que aquella primera vez. 

Y ahora les quedaba claro los años solo habían logrado acumular sus sentimiento: su amor, su pasión, su odio y todos ellos están explotando hoy, explotando en cada beso, en cada empuje, en cada caricia.

Sus miradas brillaban al sentir el fuego abrazador que incendiaba cada molécula de sus cuerpos uniéndolos aun mas de lo que creyeron posible, fusionandolos en cuerpo y alma.

Fortaleciendo su amor mas allá de cualquier mentira, de cualquier venganza u odio.

Tal ves esa tarde ambos estaban traicionado a dos personas, pero ellos jamas traicionarían a su corazón.

—Te amo —soltaron ambos entre besos y profundos jadeos.

—Te amo tanto... que me duele hacerlo —confeso con desesperación aferrándose a él mientras lo sentía dentro, muy dentro de si.

—Te amo y te he amado siempre —le susurro con sinceridad mientras se hundía en ella, en su deseo y en su amor—, te amo desde el primer instante en el que te vi. Te juro por mi vida que siempre pase lo que pase te amare.

—Y yo también lo haré aunque al infierno nos condene y si a las llamas nos lanzaran ardería junto a ti por toda la eternidad. Por que sin ti me siento incompleta. 
 



SophFrikk

#738 en Fanfic

En el texto hay: amor, percyjackson, percabeth

Editado: 14.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar