Los Artilugios

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Capítulo 1: La exposición

- “El día de hoy, el país se ha levantado con duelo, tras ser la cuarta semana consecutiva en la que se encuentran cuerpos de jóvenes arrojados en depósitos de desperdicios, los cuerpos de los cinco jóvenes, al igual que los anteriores son irreconocibles, con graves quemaduras en gran parte de su cuerpo, la policía sigue en busca de los culpables, declaran que posiblemente sean…”

- Niño, ¿Puedes apagar eso? – Me dijo, con el mismo tono en la que se levanta todas las mañanas después de una larga noche de trabajo. – Y por favor termina tu cereal que ya es demasiado tarde.

- Está bien mamá. – Le dije con tranquilidad, pero en el fondo deseaba que se hubiera quedado a dormir en el trabajo.

- Por cierto, no olvides tu cartulina, no iré a llevártela a la escuela como otras veces. - Rayos, la cartulina, la maldita cartulina, no recordaba que hoy tenía exposición con mis amigos, y yo, tenía que ser yo, me ofrecí para transcribir todo el tema.

- Me van a matar. – Dije en voz baja, pero no lo suficientemente.

- Niño deja de gritar, ves eso es lo que pasa por pasarte la noche viendo esas noticias, nadie te va a matar, y agarra tu mochila que ya nos vamos.

- Cierra la puerta en silencio, tu padre tuvo una mala noche. – Me dijo mientras salíamos rápidamente a tomar el autobús.

Mi madre estuvo conversando conmigo todo el camino, algo de su trabajo, pero no le presté atención, tenía otros asuntos que resolver, ¿Qué rayos iba a hacer con la cartulina?, solo tenía el título, se supone que la iba a terminar de escribir el viernes por la noche pero las películas de la televisión estaban demasiado buenas, tengo que destruir esa televisión, pierdo demasiado tiempo por su culpa, tengo que pensar en algo para que parezca un accidente, ¿Arrojarle al perro?, creo que el perro podría morir, algo más simple, ¿Qué le caiga agua?, no creo, podríamos morir nosotros en un incendio, demonios, ya me desvié del tema otra vez, ¿Qué voy a hacer?, ya estamos en el camión, solo faltan dos camiones mas para llegar, piensa en algo, ¿Me podría arrojar por las escaleras que están en la secundaria?, mi madre me llevaría de regreso a casa, pero eso seguramente va a doler, pero no creo que vaya a doler tanto como la golpiza que me va a dar José por no hacer el trabajo, esta es su última oportunidad para aprobar el bimestre, maldito José, nadie lo quiere y la maestra tuvo que unirlo a nuestro equipo, pero eso no quita que me dejará la cara como un…

- Bueno, te veo en la noche, con cuidado por favor. -Me dijo, se acercó y me besó la frente delante de todos. – Siento lo de mi tono hace un rato.

- No te preocupes, nos vemos en la noche. – Le dije y salí huyendo a mi salón, ya tenía suficiente vergüenza con el beso. – ¿Me dijo que me iba a ver en la noche?, lo que faltaba, va a volver a doblar turno en la tienda, tendré que lavar mi uniforme.

Abrí la puerta del salón y sorpresa, no, no era José, había llegado temprano, y ya sabía porque, mi madre no había atrasado el reloj, me senté en el escritorio del profesor y me quedé viendo a la ciudad, no había ningún alma alrededor, era demasiado temprano, ahora tenía toda una hora sin nadie en la escuela, acomodé mi mochila y me acosté.

- ¡Cierto!, tengo una hora completamente libre. – Saqué mi libreta y comencé a escribir en la cartulina.

El tema, las guerras en el mundo, no estamos en tiempos terribles, pero tampoco son los mejores, los refugiados en los países del otro lado del mundo, esos países se la pasan quejándose por recibir seres humanos, un tema interesante a mi parecer, además, nadie mas propuso otro tema. Después de un largo trabajo y sudar en frio termine la exposición, problema resuelto.

- Se hubiera visto mejor si yo lo hubiera hecho. – Dijo Alberto detrás mía.

- ¡Ahhhhh! – Grité de una forma no masculina. – Quise decir, Ahh.

- No finjas tu voz masculina, todos sabemos que no la tienes Marcos. – Tiene razón. - ¿Qué haces aquí tan temprano?

- Mi madre no cambió el reloj. – Le dije, mientras el dejaba su mochila en una butaca.

- ¿Vistes las noticias anoche? – Me dijo, se acercó a la cartulina y comenzó a observarla.

- Sí, las grabé, ¿Quién crees que haya matado a esos chicos?

- Mi papá dice que tal vez sean los ocultistas, ya sabes, dicen que ellos queman a sus víctimas y todo eso. – Me dijo mientras adornaba la cartulina.

- Todos saben que ese tema de los ocultistas no es real, no andan matando gente solo para hacer cosas extrañas, posiblemente sean criminales.

- Si tu lo dices, ¿Esta cartulina la acabas de hacer?

- Si, lo olvide por completo el viernes.

- Menos mal, si no la hubieras hecho el equipo te iba a dar una golpiza y sobre todo …

- ¡¡Hola!!- Gritó Antonio, mientras se acercaba con una bolsa de frituras.

- Iban a matar a Marcos. – Le dijo Alberto.

- ¿Qué?, ¿Los ocultistas?

- ¿También vistes las noticias anoche? – Le dijo Alberto.



Erik González

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En el texto hay: lucha por la familia, heroes, madurez

Editado: 30.01.2019

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