Los aullidos a la luna

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Capítulo 10

Deliciosa coincidencia
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Angelic

Llegados a casa Demian presentó al monstruo con nuestros padres. Mamá se enamoró de Duque. Lo que significaba que el perro se queda. Por mi estaba bien si el perro no se me acercaba para nada. 
Subí a mi habitación para acostarme estaba algo cansada. Mi mente no paraba de pensar en Nicolás. En cómo no le me importó que haya estado en una cama de hospital. Simplemente no entendía como pudo olvidarme de un día para el otro. Yo aún estoy como una estúpida llorando por él. Me deje caer en mi enorme cama y deje salir las lágrimas que había estado conteniendo. Lágrimas tas lágrimas me fui liberando. Es como si llorando sacará afuera todo el dolor que tenía contenido. Mi cuerpo temblaba a causa de los sollozos. Estuve, así como por media hora o más. No podía dejar de llorar por todo lo que estaba pasando. Tome unos pañuelos que había en mi mochila y seque mis lágrimas. Ya no quería llorar más por Nicolás ni por nadie más. No quería parecer débil ante nadie. Mire la cama que parecía llamarme a descansar. Quería dormir, olvidar este día por completo. Ponerlo en el pasado y no recordar más de este agotador y muy trauman te día. 
Cambie mi ropa por un pijama súper cómodo. Abrí la cama metiéndome de un salto dentro de esta. Me acomodo y decido ver una película para conciliar el sueño. Pero como todo en este mundo conspira para traumatizar me tuvo que aparecer Demian y su monstruo. Él se acercó hasta la cama con el monstruo en sus fuertes brazos. Lo mire esperando que dijera algo, pero al parecer tendría que hablar yo.

- a que se debe tu entrada sin avisar en mi habitación - mire a Demian dejar al monstruo en mi cama y luego él se acostó también

- queremos ver una película - abrió su campera y de sus bolsillos internos empezó a sacar comida chatarra. Como podía llevar tanta comida en la campera, sin que yo lo notará - y para ahorrar en luz vinimos a verla con tigo, le agradas mucho a Duque - mi mirada paso de la comida chatarra a los ojos de Demian. Luego mire al cachorro que estaba recostándose en mi pierna.

- por hoy dejo al pequeño monstruo dormir aquí mientras miramos la película, pero alejado de mi Demian sino los echaré a los dos - lo señale a ambos. Demian sonrió y me saco a Duque de encima. Sentí mi cuerpo relajarse sólo un poco. No me estaba costando tanto que Duque este a mi lado. Tal vez porque era un cachorro o por el hecho de que este solito en este mundo. Le tire a Demian una almohada para que viera mejor la película. Pero el en cambio lo vio como una amenaza de guerra y me devolvió el almohadón en la cara.

- oye - grité tomando la almohada - ¿qué te pasa? - alce mis brazos en forma de protesta
- a mi nada mejor dime, ¿qué te pasa a ti para arrojarme una almohada? - me grita también 
- pff por la Luna yo te tire la almohada para que vieras mejor la película, animal - bufe rodando los ojos 
- en ese caso un consejo Angelic - se sentó en la cama y se tiro más cerca de mi - no vuelvas a arrojarme nada si no quieres que te lo regrese - su tono sarcástico me hizo rodar los ojos 
- veamos la película mejor - tome el control y subí un poco el volumen

🌙🌙🌙

El sonido de mi alarma me saca de mis sueños profundos. Creo que la alarma es la peor cosa que inventaron. Como alguien puede querer despertarse tan temprano. Además de que tenía que ir a estudiar, pero no podía levantarme. Me sentía tan cómoda. Hacía mucho que no dormía así, la almohada estaba algo calentita y muy suave. Abro mis ojos lentamente para encontrarme algo horrible. El pequeño monstruo estaba alado de mi cabeza por eso sentía la almohada calentita y suave. Cuando intento alejarme me percató de otra cosa. Tenía unos brazos sobre las piernas, como si las estuvieran tratando de abrazar. Doy un sobresalto en la cama. Mi mirada cae en la persona responsable del abrazo a mis piernas. Un profundamente dormido Demian estaba abrazado a mis piernas. Moví a Demian para que se despertará y soltara mis piernas.

- Demian - grite al ver que no se despertaba 
- yo no me comí la cena de Angelic lo juro - despertó diciendo cosas para luego caer de la cama
- ¿fuiste tú el que se comió mi cena hace dos noches? - le pregunté algo enojada
- no claro que no - se levantó como si nada del suelo
- bueno no importa ya eso, saca a el monstruo que me tengo que alistar - señale al cachorro sentado en mi almohada

Demian salió con el cachorro en brazos que empezó a gruñir. Esos sonidos me hicieron correr al cuarto de baño, mientras escuchaba las risas de mi hermanastro. Tan solo me paré en frente al lavado y me miré al espejo. Estaba toda despeinada, algo mal dormida. Las ojeras eran algo visibles. Tan sólo me desvestí y me metí en la ducha de agua caliente. El chorro de agua caía en mi espalda relajado casa músculo de mi cuerpo. Los recuerdos de cuando casi me mata un lobo vienen a mi mente. El ver la cara de mi mamá viéndome sucia y con sangre. Me quedo grabada a fuego en la memoria. Ese día mi mamá me dio un baño de espuma para que estuviera más relajada. Pero no funcionó dormí con mis padres por una semana. Tenía mucho miedo de que el lobo volviera por mí. Para una niña de seis años era algo trauman te. No me quedaron marcas de ese día. Sólo tenía razones que en un par de días sanaron.



Danny Baladon

Editado: 24.12.2018

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