Los aullidos a la luna

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Capítulo 23

Antesala al desastre

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Demian

Salimos de la casa de Alec que ahora se veía más decente bien dicen que nada mejor que una ducha. En el porche de su casa estaban Megan leyendo un libro y con su cabeza apoyada en las piernas de ella estaba Conor. Mi amigo hizo una mueca de desagrado y paso junto a ellos sin prestarles atención.

– si están buscando a las gemelas Parker están quedándose en el Hotel Betina a las afueras del pueblo – Megan paso la página del libro siguiendo su lectura

– ¿Cómo lo sabes? – pregunto Alec volteando a verla

– Liz es mi amiga recuerdas – bajo su libro para vernos – ella me llamo para decirme que habían regresado

– gracias Meg – dudo un segundo si argumentar algo más abrió la boca, pero no dijo nada

– te perdono por el golpe que le diste a Conor – Megan acaricio la cabellera de su novio y volvió a su lectura

– deberías intentar arreglar las cosas con tu hermana Megan te adora

– primero arreglare el asunto con Bailey luego lo demás – Alec camino hacia su auto lo seguí

Era hora de enfrentar a esas gemelas locas. Lara y Liz Parker lobas del clan de New Moon las pelirrojas son primas de Diego. Son dos chicas lindas el único problema con las gemelas es que están obsesionadas con Alec y conmigo. Recuerdo la última vez que vi a Liz Parker.

Estaba en mi habitación durmiendo hasta que siento que alguien acaricia mi cabello pensé que era Angelic. Ese día habíamos tenido una pelea por que su novio Nicolás fue a la casa cuando mama y papa no estaban. Le dije que cuando quisiera disculparse estaría en mi habitación las horas pasaron y ella nunca fue por eso me dormí. Pero cuando sentí esa mano en mi cabello desperté sentándome en la cama.

– veo que al fin decidiste venir – me frote los ojos aun dormido

– mi lobito, obvio que vendría – esa no era la voz de mi Angelic. Caí de mi cama con un golpe sordo – ¿estás bien? – mi mirada se encontró con sus ojos color miel

– ¿Qué haces aquí? – me levante del suelo algo aturdido

– digamos que asuste a tu hermana siendo una loba afuera y pude pasar sin problemas

– Angelic les tiene fobia a los lobos ¿Dónde está? – estaba realmente enojado con Liz

– tranquilo ella está en su habitación salió huyendo en cuanto me vio es una cobarde – se rio con voz burlona

– aléjate de mí Liz estás loca yo no quiero estar con tigo busca a alguien que te amé – el rostro de la chica se volvió rojo estaba furiosa

– nunca te dejare mi lobo eres mío y de nadie más recuerda eso – salió por mi ventana yo solo corrí al cuarto de Angelic, pero llegue tarde ya la estaba consolando su novio.

– ya llegamos hermano – el auto se estaciono frente al hotel

Ninguno de los dos quiso moverse aun estábamos analizando que decir y que hacer en cuanto enfrentemos a las gemelas. Pero el universo parecía trabajar en nuestra contra. Una melena pelirroja apareció al costado de mi ventana dándome un susto de muerte. Liz estaba sonriendo como la última vez que la vi su mirada me daba escalofríos. Del otro costado atormentando a mi amigo estaba Lara golpeando la ventanilla para que el salga del auto. Abrieron las puertas para que salgamos ninguno parecía querer moverse, pero al final salimos. Tenía enfrente a mi peor pesadilla Liz me había perseguido desde el jardín de infantes. Cuando entramos a la preparatoria ella quiso salir conmigo nunca fue nada serio, pero para Liz no fue lo mismo. Ella en nuestra segunda cita estaba escogiendo el pastel para nuestra boda, pero la gota que rebalso el vaso fue cuando intento lastimar a Angelic.

– hola mi lobito – Liz me miraba a los ojos mordisqueando su labio inferior

– pensé que nunca te volvería a ver loca – puse una mano en su hombro alejándola unos pasos de mi

– no seas tan melodramático aun te amo – tomo mi rostro intentando besarme. Saqué sus manos de mi cara mirando hacia Alec que parecía estar en serios aprietos como yo Lara siempre fue más directa que Liz – no me digas que aun estás enojado por lo que le hice a la rata de tu hermana, por su culpa mis papas me enviaron a un reformatorio para lobos problemáticos – jugo con su cabello mirándome desafiante

– creo que no debieron dejarte salir considerando que casi te comes viva dos veces a mi hermana – me cruce de brazos

– la primera vez que intente comérmela tenía siete u ocho años aun no controlaba mi loba interior – hizo un pequeño puchero – y la segunda ella no lo recuerda tengo entendido que mis padres solicitaron ayuda de los vampiros para borrar su memoria. La pequeñita Black les tiene fobia a los lobos y con mi segundo ataque ella no quería ni siquiera salir de casa. A sus catorce años estaba marginada en su habitación gritando que no saldría jamás no sabes la satisfacción que sentía al oírla gritar eso – la sonrisa macabra de Liz me hizo hervir la sangre. Tenía la capacidad de hacerme enojar hasta el punto de despertar al lobo y no poder controlarme matando a todo lo que se me cruce en el camino para no lastimarla a ella.



Danny Baladon

Editado: 24.12.2018

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