Los aullidos a la luna

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 24

Dulce tortura
🌙🌙🌙
Angelic

Me recosté en la cama de Demian después de todo mi cama la estaba usando Bai y Duque usurpo el lado libre. Por lo cual me vine a dormir un poco en la cama de mi novio debemos compartir lo que me gustaría es que el estuviera aquí conmigo. Se siente tan bien dormir en sus brazos había extrañado eso durante estas dos largas semanas. Lo debería esperar despierta y darle la sorpresa, pero estaba muy cansada quería dormir bien desde hace dos semanas que no lo vengo haciendo bien. Deje mi cuerpo tumbado sobre la cama escuchando el sonido de mi respiración sintiendo mi pecho subir y bajar con calma. El único sonido de toda la habitación era mi respirar. Cerré mis ojos concentrándome en mi respiración y en nada mas necesitaba dormir en calma y no teniendo el corazón a mil por hora. Mis parpados comenzaron a ceder ante el cansancio, pero el ruido de algo cayendo en la habitación me puso en alerta y me senté en la cama de un salto. Miré todo el lugar buscando lo que pudo hacer ese ruido y vi la ventana abierta con la cortina jugando con el viento y debajo de esta el balón de rugbi de Demian. Respire profundo el viento había tirado el balón tanto estrés me estaba volviendo loca últimamente.

– solo fue el viento – puse una mano en mi pecho intentando calmar mi corazón que parecía correr a mil por hora

– o tal vez no – una voz de un hombre sonó detrás de mí. Sentí unos fuertes brazos rodearme y una mano me tapo la boca con un pañuelo que olía extraño era cloroformo. Intente luchar no dejaba de moverme, pero ese olor hacia que mis movimientos fueran cada vez más torpes. Sentí un piquete en mi brazo me habían inyectado alguna droga porque mis fuerzas fueron cada vez más débiles y mi vista se nublo dejando ver todo negro y mi cuerpo colapso.

🌙🌙🌙

Mi cabeza no dejaba de darme vueltas me dolía mucho abrí mis ojos viendo el lugar. Veía borroso levante mi cabeza había un hombre parado frente a mí no distinguía quien era. Y volví a desmayarme otra vez.

– despierta linda – unos golpes en mi cara me hacen abrir los ojos – vamos linda despierta – abrí mis ojos para ver dos ojos verdes mirándome

– ¿dónde estoy? – mi garganta se sentía seca

– en mi casa linda – moví mis manos, pero estaban atadas

– ¿Quién eres? – me moví inquieta en la cama

– pensé que jamás preguntarías linda soy Scott Parker ¿y tú? – corrió el cabello de mi rostro

– enserio me preguntas como me llamo ¿qué clase de secuestrador eres? – moví mis muñecas inquietas me estaban lastimando las ataduras

– oye solo me dieron una fotografía de ti y me dijeron que debía raptarte tú sabes un secreto que no deberías linda es una lástima que tengan que asesinarte me gustas – acaricio mi mejilla, sus manos siguieron subiendo por mis brazos desatando las ataduras. Me tomo en sus brazos para que me parara que rayos estaba haciendo.

– me llamo Angelic, Angelic Black – sentía mi voz temblorosa

– hermoso nombre linda sin dudas eres un ángel – camino con migo hasta estar cerca de una silla

– debo sentarte en la silla linda lo siento nada personal, pero quiero seguir con mi vida normal – me sentó en una silla mi cuerpo aún estaba drogado por que no sentía mis piernas aún.

– esto es por lo de los lobos cierto prometí no decir nada – Scott ato mis manos detrás de la silla

– si linda es por el secreto y porque eres la novia de Demian eso no le agrada a mi hermanita Liz – esto no me podía estar pasando. Solo respira Angelic tal vez no sea la misma Liz que estás pensando.

– dijiste Liz, Liz Parker la hermana gemela de Lara Parker las locas, obsesivas y posesivas gemelas Parker – esperaba que me dijera que no que me estaba equivocando. Mi vista se nublo por las lágrimas si esa loca me tenía retenida jamás saldré con vida de este lugar.

– las mismas veo que se ganaron una reputación en Portland – acaricio mi mejilla sentía su mano caliente

– no te vasta con sacarme al amor de mi vida como para también querer robarme a mi hermano típico de ti Angelic – la voz de Liz me hizo temblar

– ya déjala el tío dijo que la torturaría el mismo Liz no precisa de tu presencia – Scott se apartó de mi para dejarme ver a la pelirroja sonriendo arrogante desde el umbral de la puerta

– el tío pidió que le hicieras cotes en la mano quiere que este débil para cuando empiece – le tendió una navaja a Scott. La tomo entre sus manos intercambiaron unas miradas y Liz sonrió saliendo de la habitación dejándome sola con él.

– te lo dije antes linda no es nada personal – se posiciono detrás de mi poniendo una venda en mis ojos luego lo sentí tomando mi brazo, el filo de la navaja fría sobre mi piel. Apreté mis labios cerrando mis ojos sentí el corte no pude evitar gritar.

– ¿Demian dónde estás? – lagrimas rodaban de mis mejillas



Danny Baladon

Editado: 24.12.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar