Los aullidos a la luna

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Capítulo 29

Conexiones

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Angelic

El primer día de clases no estuvo tan mal como pensé que estaría. No hable con nadie, pero de todos modos no venía a hacer amigos a este sitio. Eso ni yo misma me lo creo, nadie me habló por ser la nueva salvó los profesores al pasar la lista nadie más había dicho mi nombre. Hasta que llegó la hora del reseco me senté en una mesa sola para comer lo que había traído del almuerzo, pero parece que elegí el sitio equivocado. Un grupo de chicos se sentó en la mesa donde yo estaba sola disfrutando de mi almuerzo.

– hola linda nosotros somos del equipo de futbol me llamo Benjamín – se presentó el que supongo es el capitán – este de aquí es Marcus – palmeo la espada de su amigo al costado derecho – y él es Luke – presento al chico a su izquierda. De cierta forma no recordare ninguno de sus nombres no sé por qué se esfuerzan en presentarse.

– ¿Cómo te llamas? – pregunto el rubio de ojos verdes sentándose en la mesa con su bandeja de comida creo que es Luke.

– me llamo Angelic – volví a centrar mi mirada en mi almuerzo en verdad tengo mucha hambre, pero no quiero aguantar a este grupo de idiotas.

– Angelic suena igual que ángel – argumento el moreno que parece ser el capitán del equipo sin temor a equivocarme Benjamín. Tiene el cabello negro como la noche y unos ojos color miel muy hipnóticos.

– a mi mama le gustaba ese nombre – hable seca no quería socializar con estos chicos algo en ellos no me daba buena espina. Qué clase de chicos estando tan buenos le venían a hablar a una chica como yo además de que es nueva. Algo están tramando yo lo sé.

– ¿podemos sentarnos? – hablo el ultimo Marcus parecía ser el más educado de los tres. El castaño de ojos azules aguardo a que contestara con suma paciencia.

– ya se sentaron no me molesta – volví a dar una mordida a mi almuerzo esperando que no hablen más, pero una nueva pregunta surgió para mi persona.

– ¿de dónde eres? – el rubio me pregunto comiendo algunas papas de su almuerzo

– de un pueblo a las afueras de Portland – conteste intentando no darle mucha importancia al asunto. Lo que no pareció notarse mucho ya que la ronda de preguntas siguió por el capitán.

– ¿tienes novio? – si algo así vivo con él nos mudamos después de que un loco me intentara matar porque sabía el secreto de los lobos. Obviamente no conteste eso, pero estaba tentada de hacerlo.

– aun no formalizamos, pero es algo serio – la sonrisa burlona en sus rostros desapareció al instante.

– ¿vive en Portland? – el chico de ojos azules volvió a hablar. Mirando su almuerzo dudando si comer o no.

– no somos vecinos – en teoría no estoy mintiendo dormimos en cuartos uno alado del otro somos vecinos en teoría. Pero no era fácil andar diciendo por ahí vivo con una persona que casi es mi novio y es mi hermanastro. – él se mudó de Portland por la universidad y yo por problemas en la secundaria.

– ¿Qué clase de problemas? – Luke parecía ser el más extrovertido de los tres además del más curioso.

– mi novio me dejo por otra y la loca ex acosadora de mi hermano intento golpearme – tome un trago de mi botella con agua para intentar tragar mis palabras y no decir nada de mas

– eres toda una chica mala o solo tienes mala suerte – Benjamín me arrojo un papa a la cara de la bandeja de Luke.

– creo que solo tengo mala suerte – le devolví el golpe de la papa frita en la cara. – ¿ahora que quieren? – es obvio que no vienen a saber de la vida de la nueva.

– los chicos realizaron una apuesta que si logramos ser amigos de la nueva antes de que los demás intenten tirársela ganaremos quinientos dólares – el castaño me confeso ganándose el golpe del moreno que lo miraba con enojo.

– si querían ser mis amigos no debieron comenzar preguntándome si tengo novio, tontos – me reí ante la mirada de confusión de los tres. Ahora entendía porque no me daban buena espina era una apuesta – seré su amiga si me demuestran verdadero interés y si me dan cien dólares de la apuesta – mordí lo que quedaba de mi almuerzo. Los jóvenes deportistas analizaron mis palabras antes de que el líder argumentara

– aceptamos, no eres tan irritante como pensamos que serias al ser una chica – Benjamín alboroto mi cabello causando las risas de sus amigos

– solo mantengan alejados a los que se me quieren tirar odio a los chicos así – acomode mi cabello como pude, pero note las miradas lascivas de todas las chicas puestas en mi – ahora váyanse no quiero el odio de la comunidad femenina.

– hola muñeca – una voz masculina hablo a mis espaldas causando mi enojo ante las palabras que uso. Muñeca solo Nicolás me llamaba así y ahora odio que me pongan ese apodo.

– nos vemos luego – me despido de los chicos con la mano ignorando al muchacho detrás de mí.



Danny Baladon

Editado: 24.12.2018

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