Los brazos de la muerte, Tomo 2

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Dos, Las consecuencias.

Miedo…

 

— ¡No voy a ocultarme más! —gritó Owen arrojándola silla al suelo cuando se puso de pie. —Hairina fue quien la mató —concluyó entre dientes, sintiendo furia contra si mismo golpeando la mesa con sus puños.

 

Él la había puesto en esa situación, no quiso escuchar las advertencias de Nicolai Didrik, se resistió a escuchar a su corazón. Ahora solo le quedaba, el arrepentimiento por los errores cometidos.

 

—No estamos libres de culpa… nosotros la pusimos en esa encrucijada —recordó Morgana a un sentada en el comedor de la cabaña muy vieja en el mundo mortal.

 

Ahora que podía ver las cosas con claridad, era realmente tarde. Se dio cuenta de que la razón que la movía a hacer todo aquello, nunca fue la que ella misma creyó.

 

— ¡Yo le dije… que no la dañara! —le recordó Owen.

—Ellos no respetan un pacto jamás.

—Tampoco nosotros.

 

No estaba tratando de justificarse, ni siquiera culpaba a Hairina por la muerte de Charlotte Ferrec

.

—No podrán encontrarla —repuso muy seguro de sí, su mirada se había perdido en el abismo, al igual que su cordura —Él no la encontrara, jamas.

—Lo harán, solo es cuestión de tiempo —corrido Morgana con tranquilidad, trayendo a Owen a la realidad.

 

El Vigilante suspiro ruidosamente, pero la opresión que sentía en su pecho por la desesperación y muerte de Charotte no le permitía respirar bien. Por momentos sentía que estaba a punto de ahogarse, deseaba volver el tiempo atrás y esa noche haber partido a Djabeil sin despedirdse de ella.

 

Cuando la encontraron Owen la tomo en sus brazos y el grito de dolor que salio de su garganta, había sido desgarrador. Le decía su nombre una y otra y otra vez, como si con ello lograría hacerla despertar. Al día siguiente de su muerte, regresaron a las mazmorras de Amorfiss, para llevarse el cuerpo de Charlotte. Era lo mas que podia hacer por ella, se lo debia.

 

Morgana comprendió al momento de verlo, que había cometido un terrible error. Sin duda, él era la persona que más amaba, verlo sufrir de esa manera destrozo su corazón. Se culpaba así misma por no haber previsto eso, en su afán de recuperar a un amigo, Owen perdió lo que más había amado. Y no podía hacer nada para salvarla, o para recuperarla.

 

Cuando por fin Owen Hallow logro calmarse, ella tubo que convencerlo para que la enterraran. No le permitió que le dijera a nadie de lo sucedido, de modo que la llevaron al único lugar donde podría descansar para siempre.

 

— ¿Qué pasará con nosotros?

 

Owen se recargo en la pared con tristeza en su rostro, se veía descuidado. El brillo que había en su mirada había desaparecido, la fortaleza de su alma se habría ido con ella.

 

—Pasará una de dos cosas… Lukyan nos matará o nos desterraran del mundo mágico.

— ¿Y a los otros tres? —Owen ya no deseaba hablar mas, pero quería saber.

 

Morgana podía ver la furia y el dolor en lo ojos del Vigilante, y esto hacia que se culpara aun más.

 

—Ellos quedarán libres de esto… yo les dije que yo pagaría las consecuencias.

 

Respondió la Wizdart con calma, tratando de que su voz no se quebrara.

 

—Yo solo quería protegerla —murmuró dejándose caer en el suelo, coloco sus codos sobe sus rodillas. Se tapaba el rostro de la desesperación, quería despertar de una pesadilla en la que había entrado… sin la necesidad de dormir. —Solo quería protegerla...

—Lo se —dijo Morgana sentándose a su lado, la Wizdart lo abrazó para consolarlo. Él recargo la cabeza en el pecho de ella y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

—Estamos perdidos.

—Si, no nos queda lugar adonde ir —respondió la Wizdart con amargura, se quedaron en silencio a la luz de las velas, ocultos en alguna ciudad del mundo mortal.



C. L. Hoffnung

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En el texto hay: bien vs mal, magia, seresmagicos

Editado: 07.02.2019

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