Los brazos de la muerte, Tomo 2

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Tres, El regreso.

Otra cosa.

 

Para cuando Lukyan Aleksei y Awen Vlaid llegaron a Hittita, ya estaba todo listo en el lugar. “el Circulo de Rocas de Fuego” este lugar era una colina, en donde había nacido un círculo monolitos que parecían rocas de piedra roja, que daban la impresión de ser llamas de fuego saliendo del suelo. En ciertas épocas del año podía verse como se movían, imitando a una fogata. Era un punto de magia, un enlace con el reino de losmuertos, muchos decían que coneccion directa a la Llama Azul.

 

El césped era verde y muy suave, paresia una alfombra que cubría hasta donde la vista alcanzaba a ver. Daban ganas de tirarse sobre él y dormir. Toda el ares ade esa parte de la ciudad estaba adornada con sus árboles gigantes, de todas las especies, los lagos y ríos de aguas cristalinas y heladas, que bajaban desde las montañas. Era un todo, todo tenia un lugar en ese lugar.

 

Hittita solo era una ciudad de transición de magia libre y pura, como la mayoría de las ciudades de ese mundo, pero en ella podían lograrse hechizos que se pensaban irrealizables. El paisaje de este lugar en ocasiones era completamente desolador, sin vida de ninguna especie, en otras era tanta que la hacían inhabitable. Lo único que era permanente era la cascada roja, un lugar sin duda extraordinario. La caída de esta cascada era tan profunda que ni siquiera lograba verse el rió al que llegaba, desdeel rio no podia verse el inicio de la cascada.

 

La colina de las rocas de fuego se movían continuamente, los megalitosrotaban de lugar eventualmente, peromitiendo un mejor paso de la magia. Domenicus estaba de pie a un lado de un de estos monolitos, observando a Charlotte estaba recostada en el centro de círculo de rocas. Todo el lugar estaba perfectamente iluminado, por el tenue atardecer.

 

—Bien, llegan a tiempo el sol está comenzando a ocultarse —dijo Herne Fior acercándose Awen, con calma.

 

En el pasado de esto compartieron una misma vida, pero como era de esperarse entre seres tan iguales, todo termino en un completo desastre.

 

—Tanto tiempo… Fior —saludó Awen con molestia en su voz, desviando la mirada lejos del Zelldre.

—No tanto cómo me gustaría —le dijo la Hasselvi con un tono hostil.

 

En algún momento del tiempo, este sentimiento que los unía, era distinto.

 

—No vinieron a darse besitos  —gruñó Lukyan furioso, parándose aun lado de ellos.

 

Domenicus observó Charlotte con ternura tratando de recordar cómo era ella, porque licia diametralmente diferente. Ella fue blanca como las nubes de primavera, de cabello rubio dorado muy largo y muy lacio, de complexión mediana, una sonrisa amable cuando reían y sus ojos de color marrón. Trató de recordar la dulce voz y a su vez agresiva, que ella tenía, con su estatura de ciento ochenta centímetros.

 

Awen y Herne se pararon frente a Charlotte, no era necesario que hablaran, estaban sincronizados, del tiempo que compartieron. Awen se coloco a los pies y Herne a la cabeza de la Vigilante, tan silenciosos, que hasta el más leve suspiro podría escucharse. Estaban concentrando su energía con la de losmegalitos, tenían que sintonizar su magia y escencia con el del mundo de los muertos.

 

— ¿Lista? —interrogó Awen desarrollando sus alas.

 

Herne asintió y comenzó a imitar los movimientos de Awen, extendieron sus alas y cruzaron sus brazos sobre su pecho, Herne estiro su brazo izquierdo al igual que Awen cerrando los ojos,este seria el único “contacto”que tendrían con Charlotte.

 

Lo que estaban haciendo no era algo tan usual como muchos pensarían, requeria de mucho poder y mucha concentración.  Centraron sus dones en ella,  este poder les permitiría abrir una puerta al mundo de los muertos, en el caso de los Vigilantes, permanecían en una especie de limboalgun tiempo. Nunca entendieron porque el guardian de ese mundo les otorgaba ese periodo de espera, a diferencia de cualquier otro muerto.

 

Sin embargo, era en esa especie de purgatorio donde podrían recuperarla, y devolverle la vida después, requeria de otros dones que pocos tenían.

 

Millones de luces de energía que se desprendían de sus manos, comenzaron a brillar, eran como fuegos artificiales de color negro y blanco; esas pequeñas luces comenzaron a unirse formando una especie de manto que cubrió a Charlotte. como si se tratara de un globo, alrededor de ella, la Vigilante abrió los ojos de golpe pero aún no podía respirar.



C. L. Hoffnung

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En el texto hay: bien vs mal, magia, seresmagicos

Editado: 07.02.2019

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