Los brazos de la muerte, Tomo 2

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Siete, El caos detrás del mundo.

Telarañas.

 

Zardok Torbal era un Zelldre que ocultaba más de lo que pensaban, el que le hubieran descubierto era algo que lo alteraba de sobremanera. Fue un golpe que nunca vio venir, algo que no previo. ¿Por qué había sido tan estupido en no notar ese detalle? Algun dia esa bastarda vendría otendria que hacerse con ella, pero ahora todo su plan se había jodido.

 

—Tenemos que adelantar los planes —decía Zardok caminando de un extremo a otro de la habitación del castillo negro, estaba furioso y sabia que había perdido una batalla, sin tan siquiera pelear —Tenemos que joderlos ¡Ya!

— ¿A causa de qué?

 

Le interrogo una mujer de piel morena, con el cabello castaño largo y rizado, perfectamente peinado. Tenia ojos grandes, que mostraban una gran miseria, con una estatura de 190 centímetros, que se encontraba con él.

 

— ¡Lukyan ha regresado y no esta solo! —grito Zardok con furia, volviéndose a verla, la mujer, que estaba sentada en un gran trono —Temo que ya sabe que estoy con vida, el “factor sorpresa” se fue al caño.

 

El trono donde estaba sentada  había pertenecido a un rey del mundo mortal, clavo su mirada en el Zelldre sin comprender muy bien sus palabras. Se había quedado el tiempo suficiente, para ver lo que sucedió, después que se "marcho." Ella siempre estaba observando, ese era su “trabajo” observar todo, y ver como el mundo se partia a pedaos y desaparecia en su  totalidad.

 

— ¿Es la mujer de quien Torrenz habló quien lo acompaña? —interrogo la Wizdart con calma, pues sabía que Zardok podía ser en ocasiones en extremo volátil, sabia también que era de su enemigo de quien hablaba.

—Así es, esa maldita apareció por fin —respondió el entre dientes, el brillo de sus ojos blancos, era cada vez mas intenso —Esa maldita solo llego a echar mierda sobre mi.

 

Clavo su mirada en un extraño espejo que estaba a detrás de uno de los pilares de la gran habitación, adornada con banderas que pertenecieron a distintos países del mundo mortal.

 

—Torrenz nos dio la victoria, ¿Qué es lo que te preocupa? —interrogo ella con tranquilidad, cruzando las piernas debajo del extraño vestido victoriano que llevaba puesto.

—Si, pero dijo que nos costaría caro y que dependía de ella… y esta con ese hijo de puta…. ¿Estas segura que Domenicus no trabaja con ellos?

 

Aclaró Zardok clavando su mirada en la de ella, ese castillo se encontraba en una vieja ciudad llamada Thenet era un lugar de magia oscura, era el digno hogar de un dragón tan siniestro como sus tierras. Era un lugar en el que la vida había terminado hacia mucho tiempo, había quedado como una de las ciudades olvidadas del mundo mágico, pero también era refugio de los que habían sido desterrados y de aquellos que eran perseguidos.

 

—Segura.

—¿Qué no estas diciéndome?

—¿Por qué te estaría ocutando algo, Zardok?

La mujer era amante del pasado humano, pues decía que era en este donde se encontraban las debilidades de los humanos. Y seria en este donde encontraría el arma para destruirlos, él repudiaba el gusto que ella tenia por lo mortal, pero no por destruirlo.

 

— ¿Aún tienes el libro de Torrenz?

 

La sutileza en las palabras de la Wizdart le provocó un mal temporal, le hacían sentir desesperación e incluso asco. Siempre deseo el poder de esa raza, pero jamás lo tendría.

 

—No Leyna, lo tiene la hija de Lawrence —respondió con desilusión parando se frente ella —Es ella quien lo controla.

— ¿Hablas de Anette? ¿Aún tienes influencia sobre ella? —interrogó Leyna Erra, una Wizdart que en su tiempo había sido muy poderosa, pero que ahora vivía oculta de la faz del mundo. 

 

Por su ambición de querer controlar ambos mundos fue exiliada, y se refugió en la ciudad olvidada en la que ahora gobernaba. Sólo los más viejos o los que han muerto conocían esa triste historia, pero ya nadie la recordaba.

 



C. L. Hoffnung

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En el texto hay: bien vs mal, magia, seresmagicos

Editado: 07.02.2019

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