"Los Cuentos de Príncipes sin Princesas 2"

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"¿Cómo domesticar a un Príncipe Mono?" - Parte Final-

—¿Norbert? ¿Qué está ocurriendo? ¿Dónde está mi hijo?

—Lamento darte esta noticia, Maurice, pero el príncipe Troy se ha ido del reino; les ha abandonado.

Sin enterarse de que sus planes fueron frustrados, el príncipe Norbert llegó al palacio y al ver el ambiente de confusión, comenzó su perfecta actuación.

—¿"Abandonarnos"? Pero si apenas nos hemos reencontrado con él. ¿Por qué motivo nuestro hijo huiría de aquí? ¡Di lo que sepas, Norbert! ¡Estamos angustiados por su suerte!

La reina ni siquiera podía hablar, lo único que sabían los reyes es que algo imprevisto había ocurrido en torno al príncipe: El general había movilizado a un contingente del ejército real y no se sabía el paradero de Troy. En cambio Norbert había movilizado a sus propios hombres fieles y estos parecían empoderados del palacio en ese momento. Este astuto movimiento lo hizo para someter a la familia real, quería que antes del amanecer de ese día, su hermano el rey Maurice abdicara de una vez por todas a su favor.

—Hay algo que no sabes de tu hijo, Maurice. Y es que a aparte de sus "excéntricos" comportamientos salvajes, sus sentimientos parecen ser también inadecuados, apartados de lo que es correcto y moralmente aceptable.

—¿Pero qué estás diciendo? Mi hijo Troy es un joven bueno y sencillo, creo que más bien demasiado noble para la vida cruel y difícil que le tocó pasar lejos de nosotros.

—No quise decir que fuese un hombre malvado o pervertido, pero sin duda sus sentimientos por el joven que le rescató no son sanos ni aceptables. Y estos perjudican seriamente su obligación para con el trono.

La reina, que ya comenzaba a molestarse con lo que estaba escuchando hablar acerca de su hijo, interrumpió a su cuñado y fue directo al punto de su preocupación:

—¡Habla de una vez a qué viene tanta palabrería prejuiciosa contra el príncipe! Y dinos, si es que lo sabes, ¿dónde está nuestro hijo?

—¡Majestad, su hijo les abandonó! Es lo que estoy intentando explicarles: El príncipe Troy huyó del reino con el joven noble Armand Sergeiv. Ambos tenían un amorío secreto y reprochable.

—¿Qué estás diciendo? ¡Eso no puede ser! Nuestro hijo no es un...

La reina no terminó de decir la cruel frase, porque comenzó a sospechar que Norbert no mentía en cuanto a los sentimientos de su hijo por el joven noble. Suspiró entonces con mucha tristeza al comprender la realidad.

—Aún así, no tenía por qué abandonarnos de esta forma. Le amamos y estábamos felices con su regreso. ¿No le importó hacernos sufrir de nuevo al irse sin siquiera despedirse de nosotros? —Le respondió el rey a su hermano muy decepcionado.

—¡Es que es muy joven y está enamorado! Supongo que el amor y al mismo tiempo la vergüenza le hizo tomar esa desatinada decisión de escaparse así. Pero eso no es lo más grave de su decisión, ahora nos deja nuevamente un vacío de poder: El príncipe Troy no puede ser rey.

La reina miró de soslayo a su ambicioso cuñado. Y antes de que su esposo se pronunciara en favor de su hermano, esta le detuvo y habló en su lugar:

—No es por dudar de tu palabra, pero hasta que nuestro hijo no se presente y decida renunciar al trono de forma pública ante la corte, lo que se diga de él es mera especulación.

—¿"Especulación", majestad? El príncipe Troy se marchó junto al joven Armand. Eso es un hecho, no una especulación. Ahora el reino queda en el mismo estado de inestabilidad que tenía antes de que su alteza reapareciera sorpresivamente en mi ceremonia de coronación. Por lo que veo necesario que cuanto antes debo asumir el trono que su hijo rechazó.

—Norbert, no podemos tomar una decisión de esta forma tan a la ligera y apresurada. Mi esposa tiene razón: Si el príncipe Troy decide renunciar debe declararlo ante la corte y explicar las razones de su abdicación. Entre tanto, no hay un vacío de poder, yo sigo siendo el rey; no he muerto y me encuentro bien de salud.

—Yo no me confiaría de eso...

Sacando una daga bajo su capa, Norbert intentó apuñalar a su hermano, pero la reina intervino de forma oportuna evitándolo, aunque no pudo evitar herirse al desviar el filo de la daga.

—¡Norbert! ¿Qué demonios estás haciendo? ¡Detente antes que comentas una locura! —Le gritó el rey mientras sujetaba a su esposa.

—¡Se acabó, Maurice! He esperado con demasiada paciencia todos estos años para tomar esa corona y ya no pienso esperar ni un día más. ¡Al fin acabaré con ustedes y nadie más se me estorbará en mi asceso al trono!

—¿Qué dices, Norbert? ¿Dónde está Troy? ¿Qué hiciste con nuestro hijo?

—¿Su hijo? A esta hora debe estar enjaulado y siendo "domesticado" nuevamente para volver a ser una atracción de circo...o quizás muerto, ¡no importa! ¡Lo cierto es que esta vez no volverá!



Luzbel Guerrero

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En el texto hay: lgbt, gay, cuentos de hadas

Editado: 19.02.2018

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