Los fantasmas del pasado

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Capítulo 20 : A través de ti

 

A través de tantas charlas, Ellias lo tuvo que soportar. 
Su tía,  Chellese,  le preguntaba incansablemente a Paula. Hasta él notaba la desesperación en el ambiente. 
De un momento a otro le dijo:
—¿Y entonces en donde esta Sasha y Alison? 
—¡No lo sé,  solo vino y dejo a su hermano! ,¡¡¡Eso es lo único que se!!!— dijo al alejarse de Chellese. 
Ellias seguio a Paula hasta su habitación,  oyo que sollozaba. 
—Paula,  ¿Estás bien? 
No hubo respuesta.
Como no le contesto,  Ellias fue nuevamente al comedor donde recibió un abrazo firme de su tía. 
— Tranquilo mi niño,  todo pasará. Tu madre volverá— susurro Chellse. 
Por un momento , el pequeño Ellias  giro a un lado,  le contesto:
—Ella aún no volverá,  esta poseída por un demonio. 
Chellse quedó perpleja ante lo que había dicho. Pero niño hablaba de un modo tranquilizador,  extraño para ella. ¿Cómo es que estaba indiferente?. 
— Ellias...¿Porque dices eso?. Ella debe estar pasando por algo complicado. No está poseída por un demonio— dijo con ignorancia. 
—Aunque no me creas,  ella no está. Pero si ese demonio...y quiere dañar a mi hermana. Por eso me llevo aquí,  para protegerme. Y ahora tengo que ayudarla,  no quiero dejarla sola— dijo el niño al dirigirse a la puerta. 
Su tía lo detuvo antes. 
—No puedes. 
— Déjame ir. 
— Eres un niño. 
—¡Ya déjame!— dijo al empujarla. 
Ella lo miro sorprendida. 
Con un impulso que salio de ella,  estiró la oreja de Ellias , obligandolo a que se alejara de la puerta. 
—¡Te quedas jovencito! .
Ellias forcejeó con todos sus fuerzas,  era imposible. Chellese era adulta y él tan solo un niño. 
De repente la puerta se abrió y con  una ráfaga de viento,  levantó las hojas que estaban cerca. Chellese siguió sosteniendo a Ellias mientras miraba al exterior. 
Afuera apareció una sombra,  que tenía la silueta de una mujer. Que pronto logró conocer, ya que  Chellese al ver el cabello castaño con algunas ondas,  de las puntas del cabello. Comprendió de quién se trataba. 
—¿Alison? 
— Suelta...—dijo en voz ronca. 
—¿Qué ocurre?...
—¡Suelta a mi hijo!—grito Alison al correr de una forma inhumana.  
Cuando tuvo a Ellias,  agarro el brazo de Chellese y la arrojó lejos de la sala. 
Una lluvia se empezó a aparecer al igual que un rayo. Las propias luces titilaban mientras Chellese trataba de pararse. 
Al hacerlo,  Alison se le acercó lentamente a ella. Ellias aguardo a su espalda.  
— Hermana...jamás lastimes a mi hijo. 
Chellese miraba desde arriba. Temblaba al oír cada palabra de Alison. 
— La próxima que lo haces,  yo mismo iré por ti. Y te mataré...
Apenas lo dijo los truenos se hicieron más fuertes.
Hasta que Ellias salió de la casa junto a su madre que le tomaba de la mano. 

 

 

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Mark llegó al hospital,  apresurado. Tenia que saber si ya Nicholas se había recuperado. 
Al momento de ver la habitación,  su decepción incremento. 
Nicholas aún seguía profundamente dormido. 
—¿Cómo es posible? 
Vio entonces a la hermana de Nicholas. 
— Hola Mark. 
Él le hizo un gesto amable y luego se le acercó. 
—¿Alguna mejoría? 
— Aún no, es extraño. El doctor dijo que es como si él estuviera consiste pero a la vez inconsciente. 
— Cómo dormido. 
— Casi,  pero es algo que no puedo explicarlo bien. Solo espero que no sea algo grave. 
Mientras pasaba esto,  el doctor se fijaba sus signos vitales. Luego miro el reloj,  sus pulsaciones eran normales. 
Sus pupilas, mostraban  la señal  de que no reaccionaba.  
— Todavía sigue,  habrá que hacerle otros estudios— mucito el doctor a la enfermera. 
Mark aguardo detrás de la puerta,  a la espera de que dijera algo. 
—¿Y tú madre? 
— Trabajando,  ella esta preocupada. Pero prefiere que sus nervios no sean peores que su mal humor. 
— Comprendo. 
Después de un rato salió del doctor. 
— Tendrán que esperar,  haremos algunos pruebas para saber que problema tiene. 
Mark asintió al igual que Ashlee. 
Cuando el doctor estaba más lejos,  Mark,  sin decir nada entró a la habitación. 
—¡Mark!— grito bajo la niña. 
Entró sigilosamente. 
Al estar cerca miro por el momento a Nicholas. 
— Amigo,  despierta— dijo como una súplica. Sabiendo que no resolvería nada. 
Pero algo cambio en el monitor de las pulsaciones,  estas se elevaron de repente. 



Tamara. A

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En el texto hay: suspenso, maldiciones, fantasmas

Editado: 11.09.2018

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