Los Montemayor

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Capitulo 33: Las cenizas queman

MASSAHUSETTS

- Entonces si no hay nada - Su dedo indice me señaló - ¿Por que tu corazón late con tanta fuerza? 

- Ha enloquecido - fingo indiferencia - Me gustaria que se apartara de mi en este instante licenciado.

- Como deseé - lentamente se apartó dejando a nuestros rostros lejos. Recupere la calma en mi ritmo cardíaco y lo mire seriamente.

- No quiero que esto se repita o tendremos problemas licenciado - camine a la salida y sin ver atrás me dirigí a él auto. Durante el trayecto me preguntaba internamente la razón de que me sintiera así al tenerle tan cerca, me hacía temblar la sola idea de que aún sentía cosas por él.

En cuanto puse un pie en casa aventé sobre el sofá mi maletín con un terrible mal humor, pase mis manos por mi cabello frustrada. 

- ¿Te pasa algo? - La voz de Marina me saco de mi crisis - Vanessa.

- No es nada Marina - me recargue en el sofá -  Tuve un encuentro desagradable. Mañana al medio día traeré a Hanna así que debemos preparar una habitación para ella y su bebe. 

- Puse a las chicas a trabajar en eso hace unos minutos, la habitación que esta cerca de la biblioteca ¿Te parece? - Asentí - ¿Un te?

- Me encantaría por favor - Ella se retira rumbo a la cocina para preparar una taza de te. Marina se sentó junto a mi con otro te y galletitas.

- Cuéntame ¿Que paso? - Esa vieja sensación de nuevo regresa a mi cerebro, Marina es como una madre exigiendo que es lo que puso a su pequeño hijo de un humor de perros. 

- Me encontré con una vieja compañera de universidad con la que nunca me lleve bien  - hice una mueca  - Sigue siendo la misma maldita de siempre.

- No cabe duda que en este mundo existe mucha gente desagradable - niega - Pero tu eres fuerte Vanessa y comparada con ella una luchadora.

- Eso mismo le dije - sonrío de lado - ¿Conseguiste a alguien para la cocina?

- Aun no  y tampoco un jardinero - suspira - Hablare de nuevo con el servicio de empleos para ver si ya hay alguien con las características que solicitamos. 

-  Tampoco hay que ser tan exigentes pero eso depende de ti - levanto las manos - Me daré un baño ¿De acuerdo? Oh ¿Me sirves un pedazo de tu delicioso pastel de zanahoria?

- Te consiento demasiado - sonrió un poco - Báñate, el trozo te esperara en el despacho. 

Mientras me bañaba recordé lo que había pasado en la oficina de Maximiliano, frente a frente demasiado cerca el uno del otro

Mientras me bañaba recordé lo que había pasado en la oficina de Maximiliano, frente a frente demasiado cerca el uno del otro. Mis pensamientos eran confusos y no pude concentrarme, volví a sentirme... como enamorada. 

Desperté por la mañana  con un sentimiento amargo en el estomago, no puedo permitir volver a estar así con el, mi venganza depende de ello. Me di un baño y me vestí para el día que tenia por delante. Baje para desayunar y arreglar unas cosas antes de tomar rumbo a la cárcel por Hanna. En el auto sentí vibrar mi celular, era un mensaje de Ruben. 

Pense que me llamarías luego de saber los resultados.

Tengo muchas cosas en la cabeza lo siento. Todo fue muy bien gracias a ti. Es su hijo Ruben.

Me alegro por ella. ¿Sale hoy no?

Si lo anuncio ayer el juez a los medios. Por eso vengo con Frank y James para que no se acerquen tanto a nosotras dos.

Por favor llámame cuando ya vayas en camino a casa ¿De acuerdo? 

Claro, te quiero Ruben. 

Igual yo.

Era de esperarse que los medios estuvieran enfrente de la cárcel así que le pedí a Frank y James que me acompañaran. 

- ¡Licenciada Alarcon! ¡Unas preguntas! - 

- Señorita denos una declaración - 

Ignore deliberadamente a los reporteros y caminamos con un poco de dificultad hasta dentro del recinto, respire mejor estando apartada de todos eso camarografos. Los custodios nos llevan hasta donde saldrá Hanna. Las dos puertas se abren de donde sale una pelirroja. 

- ¡Hanna! - Ella corre felizmente hasta mi y me da un gran abrazo - Estoy muy feliz por ti

- ¡Hanna! - Ella corre felizmente hasta mi y me da un gran abrazo - Estoy muy feliz por ti.

- Gracias Vanessa - dice desbordando felicidad - Gracias en verdad.

- Vamos no quiero lagrimas cuando este día vamos a festejar - le anuncio - Vamos a casa, nos esperan grandes sorpresa. 

 - Esta bien - se limpia las lagrimas - Tienes razón, no debo llorar cuando este día sera de felicidad. 



Diosa_Iliris

#13335 en Novela romántica

En el texto hay: venganza y mentiras, amor puro, origen

Editado: 27.03.2019

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