Los ojos de la muerte (editanto)

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Capítulo 2

Sentí un escalofrío recorrer mi piel al ver al tránsito y a la anciana que casi me llevé de encuentro. Había dormido en la ducha, la espalada me dolía y los ojos me ardían. Y Jacine no entendía eso cuando iba jalándome el brazo en el asiento. Era increíble como las heridas habían cicatrizado al día siguiente, pero lo que temía era lo que aquella mujer había dicho sobre que toda magia tenía un precio. ¿Y si no estaba lista para pagarlo? Mi madre vivía en la ciudad de Brookline, Massachusetts con su nuevo esposo, Archer Davis. El lugar no estaba mal, tenía un bosque espectacular y lugares para disfrutar del silencio cuando lo necesitabas.

  — ¡No me interrumpas cuando estoy conduciendo, Jacine! —le grité a mi hermanastra. Hope iba pateando el asiento, y Rose no dejaba de llorar porque el chupón se le había caído hasta el suelo del automóvil.

  — ¡Entonces ayúdame! No puedo ver a Chris con esta estúpida erupción en la cara. ¡Va a burlarse de mí! —protestó con su voz chillona que me caló hasta los oídos. ¿Qué quería? Era completamente nueva en la ciudad de Brookline, había vivido con mi padre desde los tres años mientras mamá vivía su nueva vida con su nuevo esposo y sus tres hijos. Ahora que cruzaba el último año de la preparatoria, papá me había dado la sorpresa de que iba a casarse porque un bebé venía en camino. No me había quedado de otra que mudarme un tiempo con mamá, no era justo que yo anduviera de pegajosa con mi padre en su reciente matrimonio, ellos necesitaban espacio, pero a mí me faltaba llenar el vacío que sentía al ver a todos con una nueva familia. Mi padre me había dicho que viviendo con mamá y mis hermanastros un tiempo, ayudaría para concentrarme en el manuscrito que debía entregar a finales de las vacaciones.

  Di un leve suspiro, la casa de mamá y de su nuevo marido estaba repleta de juguetes y el cuarto para Jacine con cientos de armarios con ropa que ni siquiera usaba y maquillaje costoso. De todas formas, nos llevábamos algunos años de diferencia, ella era quinceañera y yo ya estaba en la mitad del último año. No éramos parecidas, tan solo en la nariz y los ojos verdes de mamá nos hacían parecer hermanas. Yo era rubia y ella tenía el cabello negro.

  —Pues dile a tu estúpido novio que te acepte como eres, ¡y ya! —mascullé enfadada. Era estúpido. ¿Qué clase de novio tenía?  A todo el mundo le salían erupciones en el rostro. Su novio no se iba a apartar porque ella había comido demasiados nachos ayer y amaneció con esa cosa en la nariz.

  —No es mi novio —guardó el kit de maquillaje y bufó irritada. —. Estamos quedando.

  —Aja. —estacioné el auto en el colegio de mis hermanos menores. La maestra Rosende los ayudó a bajarse con ayuda de una alumna de secundaria. Saludé con la mano y seguí conduciendo hasta el instituto. Janice encendió el radio, y puso su detestable Britney Spears de los 90’s. Minutos después subió el volumen cantando a todo pulmón.

  —Estoy segura de que vas a ahuyentar al pobre de tu amigo con derechos con esa voz. —estacioné el carro en el nuevo instituto. Para ser una imagen simple de la página de internet, la preparatoria no se veía tan mal. Y quien sabe, tal vez los alumnos no eran monos salvajes saltando y tocando baterías.

  —Estás celosa porque no tienes uno —apretó los dientes echándome su aliento a hotcakes. —. Y tu maquillaje es barato al igual que tú.

  Le extendí una menta para que dejara de molestar y bajé del auto. Se había quedado, de seguro estaba ofendida, pero no me importaba lo que hiciera con su vida. Ya tenía suficiente con que me odiara porque mi madre se haya enamorado de su padre y que ya tuviera una hija legítima y que me prefiriera a mí. Al pisar el umbral del instituto, los chubascos cayeron con mucha potencia. Era una lástima que Janice siguiera allí dentro en el auto. Se perdería todas las clases y ya no tendría que pasar su situación embarazosa con el tal Christopher. Unas gotas cayeron en mis manos, por un momento creí que había dormido en la ducha porque era sonámbula, no porque en verdad me estaba ahogando en un río y había descubierto que tenía poderes mágicos. Las gotas se calentaron en mis manos y el vapor brotó de las palmas.

  Cerré mis manos con un puño y crucé la puerta del instituto. Me dirigí hacia el casillero 217, guardé la notita amarilla donde venían mis horarios y comencé por abrir la puertita. Había varios libros y una nota de bienvenida por el director Sherman. Cerré el casillero de portazo y fui hacia la clase de literatura. Ya que era el primer día de clases para otros cuantos, no tendría que hacer la presentación sola.

  —Nuestro primer tema tratará sobre la fantasía épica juvenil. —habló la profesora Rachel, sus cabellos eran rizados, y ella era una mujer de color algo robustita. —. ¿Alguien sabe lo que es esto?



Bekacastle

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En el texto hay: amor, terror

Editado: 17.04.2018

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