Los ojos de la muerte (editanto)

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Capítulo 5

 

Llegué a casa junto con Jacine, quien había estado vomitado en todo el camino por todo el alcohol que se había metido. Las luces estaban apagadas, lo bueno era que ni mamá ni Archer estaban en la sala esperando. O eso era lo que creía hasta que las luces se encendieron, y una mamá muy enfurecida nos fulminó con la mirada. Aunque yo debía ser quien tuviera ese rostro enfadado por lo que escuché detrás de esa llamada.

  —Jacine, sube a tu habitación ahora mismo —ordenó mamá. No me despegué de Jacine, incluso aunque no quisiera, esta vez quería ayudarla a subir e irnos juntas a dormir. —. Tú te quedas, Nicole.

  Jacine no paraba de decir estupideces, reía y se caía de escalón en escalón. Luego se decidió por gatear hasta la tasa del baño.

  — ¿Qué son esta horas de llegar, Nicole? —me reprochó enfurecida. —. ¿Quién diablos le dio alcohol a tu hermana?

  —Yo debería hacer las preguntas, mamá. —exclamé dando un paso adelante. —. No me niegues que no estabas detrás de esa llamada.

  —No sé a qué te refieres, Nicole. —admitió.

Le mostré el lápiz.

  — ¿Por qué tienes este número?

Mamá suspiró a punto de decir algo al respecto, pero Archer estaba bajando por las escaleras algo molesto.

  — ¿Qué ocurre? Mi hija está vomitando en el baño. —reprochó fastidiado. —. ¿Hay algo que quieras decirme, Nicole?

  —No eres mi padre, no tengo por qué darte explicaciones. —corrí hasta mi habitación. Ahora mi mamá estaba metida en esto. ¿Qué diablos les pasaba? No estaba de humor para que me mintieran todo el tiempo. Me acomodé para dormir. Mañana buscaría en el cuarto de mamá todo lo que pudiera encontrar. Y pronto tendría que informarle a mi padre sobre lo que estaba ocurriendo. ¿Qué tal si mamá estaba metida en líos? Archer no era nadie para poder sacarla de donde fuera que estuviera. En cambio papá era policía.

  Al siguiente día busqué a Soraya por todos lados. Era seguro que ella ya les había contado a los demás sobre la pared ensangrentada y el desagradable encuentro con Javi en mi casa. Vi a la chica recargada sobre mi casillero.

  —Estaba buscándote. Tienes que saber que ayer llamé para acabar con esto de una vez. —tomé un poco de aire, pero Soraya parecía que no me escuchaba del todo. —. ¿Ocurre algo?

Una lágrima cayó hasta su mentón.

 —Soraya… —toqué su hombro.

  —Marc no me invitó a salir, Nicole. —aclaró. —. Marc y yo… Nosotros salimos hace tiempo. Fueron un par de veces.

—Supongo que debes estar asustada después de lo que vimos anoche… 

  —Estoy embarazada.

Mantuve la cordura por unos segundos.

  —Esta mañana me hice la prueba —respiró hondo. —. Salió positiva.

  — ¿Estás segura? ¿Hiciste varias pruebas? ¿Cómo sabes que esas cosas funcionan?

—Sí. ¡Hice todas las malditas pruebas que pude! —me abrazó con fuerza. —. Estoy asustada, Nicole… Mis padres van a matarme.

— ¿Y Marc lo sabe?

—Arruinaré su vida si le digo. ¡Soy una estúpida! —se apartó. —. Él no va a querer hacerse responsable. No puede saberlo.

—Tú no sabes si él va a decirte que no está de acuerdo. Debes preguntárselo. De todas formas, él fue quien…

—Necesitamos hablar —Javi se colocó entre las dos. —. Es urgente.

—Es más urgente consolar a tu amiga llorando —lo aparté, y arrastré a Soraya hasta el sanitario. Había varias chicas, por lo que Soraya no quiso ni pisar el mármol.

—No puedo hacer esto. —se dijo así misma.

  —Bueno. Por ningún motivo vas a deshacerte de ese bebé. —aclaré. —. Tú tuviste esa decisión cuando te metiste con Marc. Ahora ambos tienen que pensar en una solución.

—Me preocupa que Marc sea un asesino en serie. O un psicópata para mi bebé. —tocó su estómago asustada. —. Después de haber visto aquella pared ensangrentada, sólo me queda pensar que ellos tres están metidos en esto.

  Pensé que ese era el momento para hablar sobre la llamada, pero Soraya ya tenía demasiado por qué preocuparse. Tendría un bebé con un ojo azul y otro café.

    —Ya pensaremos en algo.

  Tuvimos que mantener en secreto lo del bebé en frente de los otros chicos, nadie podía enterarse hasta que Soraya pudiera hablar con Marc. Él daba demasiado miedo. Ni siquiera entiendo cómo esos dos terminaron en una cama. Me encontré a Javi en un pasillo más tarde cuando salía de clase de Cálculo. Su sombrero me hizo retroceder.

  —Nunca me rechaces cuando tengo algo importante que decir, corazón. —colocó un brazo rozando mi oreja contra la pared.



Bekacastle

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En el texto hay: amor, terror

Editado: 17.04.2018

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