Los ojos de la muerte (editanto)

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Capítulo 9

 

—Estás de broma —tomé asiento en el comedor mientras me servía algo de comida. —. Está si está muy buena, mamá.

Su expresión no cambió. Tenía razón, era una tontería. ¡Era sólo otra alucinación! ¿Jacine como mujer zorro? Qué diablos pasaba en Brookline. Primero Tod, mis poderes mágicos, los demonios, y ahora esto de que mi hermana era mujer zorro.

Mamá me miró desilusionada.

  —Sabía que no lo creerías. No estabas lista para esto. Imagina Jacine cuando lo sepa…

  —Bien. Mi hermana es una mujer zorro, ¿y nosotros qué somos? ¿Una manada? ¿Tú también te disfrazas en luna llena?

—No me disfrazo, Nicole. Y no es un juego. Tu hermana está en peligro. —alzó la voz. —. Un zorro no es lo mismo que un hombre lobo, es completamente diferente a cualquier otra cosa que te estés imaginando.

  — ¿Archer sabe esto?

—Sí. Sabe que nuestra hija es una mujer lobo. Pero ella no puede saberlo hasta que la enfermedad haga efecto.

  —Y según tú, ¿cuándo va a convertirse en zorro? —exclamé.

  —La noche de su cumpleaños. Y si ella no lo controla, asesinará a muchas personas en Brookline.

  —Debes decírselo. Se lo escondiste toda su vida, deja que lo sepa antes de que cumpla los dieciséis. —propuse. Tal vez mi mamá no estaba alucinando, a lo mejor uno de los dos tenía el gen en su sangre, y por eso ella lo heredó.

  —Si Jacine está contagiada, ¿eso significa que yo también? —dudé.

  —No. La descendencia es de Archer.

—Jacine no va a estar nada contenta, ¿cuándo pensabas decírselo? ¿Acaso esperarían a que asesinara el día de su cumpleaños? ¿Y qué diablos tiene que ver Nick en todo esto?

  —Nick es parte de esta descendencia. Es un Kitsune muy antiguo. Ayudará con la transformación de Jacine.

Tomó asiento en la mesa.

  —Esto es demasiado. ¿Cómo no pudiste decirme algo así? Ni siquiera sé si creer en esto. No puedo imaginar una ciudad llena de seres sobrenaturales. Ni a mi propia madre ocultándome algo así.

  La puerta se abrió, y Sarah llegó con los niños. El convertible de Christine se estacionó en frente.

—Te espantarías si te lo hubiera dicho antes. —se puso de pie para recibir a la niñera.

  Al día siguiente caminaba por todos los pasillos del instituto buscando a Christopher, pero no lo encontraba por ningún lado. Vi a Tony sacar los libros de su casillero, y aunque no le hablaba, decidí acercarme. Vi a Tod a su lado, debía ser una alucinación, él no podía ver a la bruja rubia a su lado.

  —Hola —dijo primero, tenía una sonrisa carismática. —. ¿Cómo estás, Bercher?

  —Hola, Tony. Buscaba a Christopher. ¿Lo has visto? —dudé.

—Chris no vendrá hoy. Tenía cosas pendientes que hacer. ¿Era algo importante?

—Era muy importante. ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?

Arrancó una notita azul y garabateó una dirección rápidamente.

—Casualmente nadie sabe la dirección de Chris porque él no quiere que se sepa. Pero si se trata de ti, seguro querrá verte. —me extendió la nota. —. No le digas a nadie que te he dado el paradero de Christopher, dice que es de mala suerte.

Tomé la nota.

  —Claro. —le sonreí al chico. Por un momento me sentí como si hablara con un niño muy sencillo de secundaria. —. No le diré a nadie. Gracias, Tony.

  —Me alegra que ustedes dos estén más unidos. Espero que tengas buena suerte. Casi no atiende la puerta ni limpia nada. —cerró su casillero marchándose a su próxima clase.

  Me llevé las uñas a la boca. Me sabían a sal mientras los labios a metal. Ahora sabía el paradero de Christopher, pero lo que no tenía en mente, era si lo haría por un bien mayor o por interrumpir en su casa por la noche.

— ¿No tienes mejores cosas qué hacer? No me gusta que me sigan ni que me atormenten. ¿Puedes explicarme por qué Tony no pudo verme?

  —Él no puede verme porque él no es parte de esto. —tomó la notita azul. Luché por arrebatársela pero era imposible. Tod ya estaba leyendo la dirección. —. ¿Qué tenemos aquí? ¿Buscarás a tu novio?

—Christopher no es mi novio. —apreté los dientes enfurecida. Le arrebaté la nota y la guardé en la mochila.

—Christopher es una gran distracción para lo que tenemos que hacer, ¿no crees?

  —Tú y yo no tenemos que hacer nada. Te irás a donde sea que hayas venido.

—Tengo algo que mostrarte. Estás desperdiciando tu tiempo cuando deberías practicar. —amenazó. Tod desapareció en su humo mágico y me dejó varada en el pasillo.



Bekacastle

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En el texto hay: amor, terror

Editado: 17.04.2018

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