Los ojos de la muerte (editanto)

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 10

  —Odio la natación —masculló Victoria detrás de mí. Soraya le había dicho al profesor Jake que se sentía mal del estómago, y luna no podía practicar por los anteojos y el grado de aumento hasta que le consiguieran otro modo.

  —Miren quien viene allí —los tres volteamos al oír la voz seductora de Victoria. Era Christopher sin camisa, y detrás de él a los otros cuatro. Alex ya no tenía rasguños ni golpes. Todos estaban en su normalidad. Sus ojos color carbón se encontraron con los míos. Todas las chicas volteaban para mirarlos, pero él sólo me veía a mí. Después me di cuenta de que no era a mí a quien notaba, si no a su novia.

  —Lombard, Walker, los quiero aquí —gritó el entrenador. Ambos contrincantes se colocaron en sus posiciones para hacer una carrera en la alberca.

Al sonar el silbato, ambos saltaron. Los dos iban a la misma velocidad en el agua. Nick tocó la pared primero de la ronda uno, al dar la vuelta, Chris comenzó a ir más rápido. Ambos se sumergieron en el agua. Todos se asomaron al agua por las orillas, cuando la alberca comenzó a pintarse de rojo.

  — ¡Apártense! —gritó el entrenador. Se quitó la chamarra y se lanzó al agua.

— ¿Creen que Christopher lo haya provocado? —dudó Kaz.

—No. Chris no lo hizo. —observé a mi hermana sollozar en brazos de Christine.

  — ¿Cómo estás tan segura? Tú misma dijiste que no había por qué confiar en él. —habló Victoria esta vez. —. Permítanme ser la optimista, en verdad a Nick no le veo intenciones de lastimar a nadie.

El entrenador y Nick salieron del agua agitados. Nick estaba lastimado.

  — ¿Dónde está Christopher? —pregunté alterada. No podía ver a mi alrededor, estaba segura de que él seguía debajo del agua. —. Podría estar ahogándose. Tienen que sacarlo de allí.

  El director Sherman apareció por la puerta. No lo había visto desde el espectáculo en el auditorio que nadie recordaba. Se abrió paso entre la multitud.

  —Es Christopher. No pude hacer nada. —optó Nick.

—No está por ningún lado. —esta vez fue el entrenador. —. Christopher desapareció.

— ¿Cómo que desapareció? ¡Un estudiante no puede desaparecer debajo de una piscina!

—Christopher me estiró del brazo para que lo ayudara a salir. Algo me golpeó en la cabeza. Después quedé inconsciente y el entrenador me salvó la vida.

 —Quiero a todos fuera —ordenó el director.

Los cuatro chicos estaban preocupados. Aunque en sus rostros se veía que sabían qué era lo que ocurría. Fui tras Javi.

  —Javi, necesito que me hables —le supliqué. Ni siquiera podía dejar de mirar la piscina. —. ¿Qué fue lo que pasó?

—Está aquí, Nicole. —susurró con dolor. —. Dagon se ha llevado a Christopher.

— ¿Dagon? ¿Qué es eso? —insistí. Tony me tomó de los hombros con suavidad y me llevó atrás.

—Debes darle tiempo.

—Tienes que decirme, Tony. ¿Qué es lo que saben?

  Tony estaba a punto de hablar, cuando Marc se acercó malhumorado e igual de preocupado que los demás.

—Dagon se lo ha llevado, ya no hay nada qué hacer, Nicole. —bufó.

  — ¿Qué? ¿Van a dejar que Christopher esté perdido? Tienen que decirme la verdad.

— ¿No dejarás de insistir, verdad mundana? Entiende que no es asunto tuyo. Christopher me dio una paliza por salvar tu estúpido trasero, ¿tú quieres hacer lo mismo? Apártate de nuestro camino y deja que nosotros lo resolvamos. —gruñó el más bajito, Alex.

  —Le dije a Christopher que nada en mí cambiaría después de que los vi transformarse en lo que sea que sean. No van a hacerme a un lado. Por algo puedo recordarlo todo. Fue su decisión cuando decidieron dejarme mi memoria.

  —Déjame arreglarlo —Alex dio un paso adelante, pero Marc lo detuvo.

—Necesitaremos a uno más ahora que Christopher no está. Pero ninguno de nosotros va a dejar que te intrometas demasiado. —advirtió Marc. —. Eres la más humana de nosotros. Haz que Javi recupere la cordura.

  Asentí.

  —No será tan difícil.

— ¿Eso crees? —bufó Alex.

—No creo que sea tan complicado. —me acerqué a Javi.

  Más tarde, Marc y Alex tuvieron que amarrar a Javi en la cabaña. Sus ojos estaban rojos, el chico no podía controlarse. Había venas oscuras que procedían de sus dedos huesudos. Javi parecía estar saliéndose de control cada vez más. Sé que Marc me lo había advertido, todos ellos no eran capaces de controlarse a sí mismos, incluso ni siquiera yo lo era.

— ¿Cómo lo calmamos? —le pregunté a los chicos en general.



Bekacastle

#6514 en Fantasía
#1187 en Paranormal
#430 en Mística

En el texto hay: amor, terror

Editado: 17.04.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar